lunes 25 de October de 2021

Nuevas y tradicionales formas de turismo rural en dos estancias bonaerenses

Muy cerca de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, hay mucha naturaleza, historia y comodidades para disfrutar de los fines de semana largos y conocer mejor las bondades del turismo responsable

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En las estancias bonaerenses se puede practicar el turismo rural, ideal para los fines de semana largos, porque es responsable y cultural

Las estancias bonaerenses son una excelente propuesta para un fin de semana o para los próximos feriados de Semana Santa. Estos alojamientos siempre ofrecen gastronomía sofisticada en un clima de relax y saludables beneficios de bienestar. También son una invitación a conocer y recorrer la historia de nuestro país por la importancia que estas construcciones tuvieron durante todo el siglo XIX y comienzos del XX.

Puesto Viejo, en Cañuelas, y El Carmen de Sierra, en Arrecifes, son dos sitios ideales para disfrutar de un descanso reparador y del aroma a campo a menos de 200 kilómetros de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Glamping, una nueva propuesta

“Lo mejor del campo a minutos de la ciudad”, ese es el lema de la estancia Puesto Viejo, ubicada sobre la ruta provincial 6 con una extensión de 200 hectáreas, en donde se encuentran un hotel boutique, un salón de eventos, un club de polo y una zona de glamping.

Las estadías en el hotel incluyen pensión completa y actividades como cabalgatas, paseos en carruaje y bicicletas y una piscina oceánica. El establecimiento tiene diez habitaciones en suite con vistas increíbles. Además cuenta con paquetes de un día o también de estadías más largas.

Los glamplings son otra opción de alojamiento que ofrece esta estancia. Se trata de campings con glamour, menos rústicos que los habituales, como su nombre lo indica, que tienen diferentes tipos de comodidades y un contacto más cercano con la tranquilidad y el sonido del campo.

En dos estancias bonaerenses se puede practicar turismo rural, responsable y cultural
Estancias bonaerenses: aquí, en Cañuelas, Puesto Viejo, un campamento ideal para practicar el «glamping»

El campamento dispone de 21 carpas africanas construidas sobre decks elevados. Cada una de ellas tiene alfombra, camas con ropa, toallas y baño privado. El área se completa con un carpón comedor y un fogón. Es una experiencia novedosa y original de alojamiento para una aventura cerca de las grandes aglomeraciones.

El clubhouse de Puesto Viejo deleita a los visitantes con una variada carta de platos: parrillada, pastas, pescado, menúes para vegetarianos y celíacos. El lugar tiene juegos para los más pequeños.

También posee un club de polo con seis canchas, caballerizas, corrales, dos pista de vareo y de salto. Allí además funciona una escuela de equitación a cargo de profesores especializados.

Historia y naturaleza

La estancia “El Carmen de Sierra” en el municipio de Arrecifes (ver foto de tapa) es un plan perfecto para el fin de semana. El lugar es una invitación a revivir fragmentos de la historia nacional y a conocer detalles de la arquitectura colonial en un entorno natural único.

En 1760, Francisco Sierra compró grandes extensiones de tierra cerca del río Arrecifes en donde construyó la casa que aún sigue en pie y que despierta la curiosidad de los visitantes. En 1785, levantó una capilla de estilo barroco con techo de tejas a dos aguas. El oratorio tiene un retablo de madera policromada con dorado a la hoja en los detalles ornamentales, y sobre el altar se encuentra la imagen vestida de la Virgen del Carmen, traída en 1550 desde Potosí. Además cuenta con un clavicordio original fabricado en Londres y un misal impreso en 1780. En 1992 la capilla recibió la declaratoria de Monumento Histórico Provincial y en 1993, la de Interés Municipal.

El casco, dispuesto en forma de “U”, está conformado por la casa habitación con paredes de ochenta centímetros de espesor y un mirador que se utilizaba para advertir los malones. Tanto el edificio como esta atalaya fueron declarados Patrimonio Arquitectónico del Bicentenario a nivel nacional en 2010.

Ese conjunto habitacional se completaba con la matera, vivienda para los trabajadores y la escuela a la que asistían niños de la estancia y de la zona. Allí aún se conserva el mástil donde se izaba la bandera y dos aljibes de mediados del siglo XVIII le otorgan una belleza especial al paisaje.

La estancia fue escenario de la puja política de la época. En 1844, por orden de Juan Manuel de Rosas, gobernador de la Confederación, degollaron a Diego Sierra, hijo de Francisco, por haber colaborado con el ejército unitario de Juan Lavalle. También se confiscaron bienes y hectáreas que fueron restituidas en 1852 cuando Rosas fue derrotado en la Batalla de Caseros.

En El Carmen de Sierra se puede disfrutar de una visita guiada por las instalaciones del lugar y también de un típico almuerzo de campo. Las estancias bonaerenses se integran perfectamente así al paisaje turístico argentino.

+ INFO: www.buenosaires.tur.ar