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RITA en el País Vasco: cómo alianzas interregionales impulsan el comercio de Triple Impacto

La colaboración territorial equitativa constituye la nueva base de la competitividad global. Aquellas regiones que logran incorporar la sostenibilidad ambiental, social y económica en sus estrategias de intercambio no solo mitigan los riesgos globales, sino que aseguran un acceso preferencial a los mercados del futuro a través de la participación ciudadana y el compromiso ético.

Bilbao y San Sebastián se convirtieron en el epicentro de un cambio estructural en las relaciones comerciales globales. Entre el 27 y el 29 de mayo de 2026, el Segundo Encuentro Catalítico de la Alianza Regional de Comercio de Impacto (RITA, por sus siglas en inglés) reunió a delegaciones de más de 30 territorios de Europa, América Latina y América del Norte. El propósito del encuentro fue claro: transformar los debates teóricos en acuerdos comerciales concretos orientados al beneficio económico, social y ambiental.

Este espacio, coorganizado por el Gobierno Vasco a través de eLankidetza, la fundación ECODES y la propia red RITA, demostró que la cooperación multisectorial entre regiones diversas es una vía factible para construir mercados más equitativos. Durante las jornadas, territorios sin vínculos institucionales previos consolidaron negociaciones bilaterales inmediatas, estableciendo un precedente donde el comercio sostenible se convierte en una realidad medible, operativa y alejada de la negatividad económica tradicional.

Los cuatro ejes que redefinen la competitividad global


El desarrollo del encuentro dejó en evidencia que las reglas del intercambio internacional atraviesan una transición profunda hacia la sostenibilidad. La gestión conjunta se articuló en torno a cuatro pilares fundamentales:

  1. Acuerdos reales entre territorios: las mesas de trabajo priorizaron la acción directa sobre los discursos formales. La red RITA funcionó como un acelerador estratégico para que regiones con fortalezas complementarias pasaran de la observación mutua al codiseño de alianzas comerciales tangibles con impacto positivo.
  2. Competitividad territorial sostenible: el debate central, liderado por Orkestra (Instituto Vasco de Competitividad), planteó que el éxito de una región ya no puede medirse únicamente a través del Producto Interno Bruto (PIB) o el volumen de exportaciones. La calidad del ecosistema, la capacidad de generar valor social y ambiental y la solidez de las alianzas interinstitucionales son los nuevos activos que determinan el peso de los territorios en el escenario global. En este contexto, acuerdos internacionales como el de la Unión Europea y el Mercosur, sumados a los tratados vigentes con Chile, Colombia, México, Suiza y el Reino Unido, abren una ventana de oportunidad histórica para las regiones que lideran este modelo.
  3. Evidencias y proyectos en marcha: la cita internacional sirvió para visibilizar soluciones prácticas que ya se implementan con éxito en diversos continentes. Entre los casos más destacados se encuentran la Región de Impacto Valparaíso en Chile, desarrollada junto a la Universidad Andrés Bello y la Biorregión Pampa Atlántica de Argentina; el acuerdo transoceánico entre la empresa italiana ABOCA y Sinal do Vale en Brasil para la inversión regenerativa; los avances del Comité Binacional entre Maule y Mendoza (Chile-Argentina); y los modelos alimentarios en el Lago de Constanza (Alemania, Austria y Suiza) y Soconusco (Chiapas, México). A estas iniciativas se sumaron propuestas de intercambio desarrolladas por delegaciones de Andros (Grécia), Lille (Francia), Roma (Italia) y Arizona (Estados Unidos).
  4. Euskadi como laboratorio de innovación: el País Vasco consolidó su rol estratégico como un territorio capaz de integrar de forma armónica las políticas públicas, la academia, el sector empresarial y la sociedad civil para ensayar y escalar modelos de desarrollo sostenible con impacto sistémico.

La colaboración territorial equitativa constituye la nueva base de la competitividad global. Aquellas regiones que logran incorporar la sostenibilidad ambiental, social y económica en sus estrategias de intercambio no solo mitigan los riesgos globales, sino que aseguran un acceso preferencial a los mercados del futuro a través de la participación ciudadana y el compromiso ético.

Cofundadores de RITA, Matt Sykes de ReGeneration Projects en Melbourne, Nille Skalts de B Lab en Copenhague, Rafael Kemelmajer de Quinto Impacto de Mendoza y Pedro Tarak de Sistema B Internacional en Buenos Aires. Poco después, experimentó una expansión gradual gracias a João Bernardo Casali de Nativa de Río de Janeiro, Massimo Mercati, Jacopo Orlando y Roberto Remedia de Aboca de Toscana, Serena Stoppoloni de Herbatint de Roma, Tobias Mendelovici de Ocean Business de Tel Aviv, Julia Maggion y Camila Días de Ateha de Florianópolis, Helena Nabuco de São Paulo y Rufino Escassany del Delta del Paraná.

Andrea Mendez Brandam
Andrea Mendez Brandamhttps://andreamendezbrandam.com/
Periodista y Consultora B especialista en Sustentabilidad y Regeneración. Conductora de radio y TV con amplia trayectoria en medios de comunicación y conducción de eventos.

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