lunes 05 de July de 2022

Transformar residuos: inclusión proactiva

por

x Leandro Milán
Desde la Segunda Guerra Mundial, el paradigma de consumo de la sociedad fue el de la desmesura. Así llegamos al siglo XXI, donde, en promedio, el ser humano genera alrededor de dos kilos de basura diarios. Los países desarrollados comprendieron la necesidad imperiosa de reciclar y crearon campañas de concientización que repercutieron en el mundo entero. Hoy, gran parte de la basura se reinserta en el círculo de producción a través del reciclado.

Reciclaje reciclado

Carlos Levinton, arquitecto y profesor de la Universidad de Buenos Aires (UBA), cambió el concepto de reciclaje en nuestro país. Desde 1986, a través de la sociedad civil ARCA (Archivos de Arquitectura Contemporánea Argentina) y el Centro Experimental de Producción (CEP), innovó las formas de uso de los materiales reciclables, llegando a construir viviendas a partir de materiales ciento por ciento reciclados y de fácil acceso: membranas aislantes hechas con tetra-brik, tejas de latitas de aluminio, colectores solares fabricados con botellas de gaseosas, muros portantes antisísmicos fabricados con bloques de aglomerantes y telgopor de residuo reconstituido, muros de neumáticos viejos prensados, cortinas de aluminio de latas, y ventanas con gomas de auto cortadas.

Los hogares reciclados recibieron el nombre de «ecocasas» y representan no sólo una forma de reciclaje y reutilización de elementos descartados, sino también un concepto social. El descubrir que la transformación de residuos puede derivar en elementos de utilidad social y mejoras del espacio público conduce a generar culturas y prácticas de clasificación y redes de trueques e intercambios entre múltiples sectores.

«Un modo de cultura proactivo de inclusión,» dijo Levinton a N+. Y agregó: «Buscamos crear culturas del trabajo basadas en la reapropiación de los medios de vida, de los medios de supervivencia y de los medios de producción para incentivar la autogestión y generar la capacidad de creación de nuevas formas de subsistencia. Ante la gravedad del cambio global climático, la hiperurbanización planetaria y la sobrepoblación que se avecina, sólo la popularización de la ciencia y la tecnología podrán ampliar el campo de respuestas. El rol de las universidades y del tercer sector en la creación de sociedades de conocimiento es reparar los ecosistemas y redistribuir los recursos de modo sustentable. Gigantesca tarea colectiva que deberá orientarse por la autogestión y la economía social».

Nikola Tesla, el verdadero inventor de la radio, afirmaba a fines del siglo XIX: «El objetivo final es el dominio completo de la mente sobre el mundo material y el aprovechamiento de las fuerzas de la naturaleza en favor de las necesidades humanas». Algo que evidentemente Levinton aprendió y supo adaptar a estos tiempos.

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