martes 29 de September de 2020

Guayakí, empresa privada, paga por el agua de lluvia que utiliza, reconociendo la interdependencia ecosistémica en la Amazonía

"Hay que empezar a hablar de la internalización del agua, a reconocer la interdependencia de ecosistemas y pagar por el servicio ambiental", explica Alex Pryor, presidente de Guayakí Yerba Mate

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La empresa privada Guayakí Yerba Mate y su acuerdo con la ONG Gaia Amazonas, para pagar el agua que consume

Por primera vez en la historia una empresa privada, la yerbatera Guayakí -Guayakí Yerba Mate es una de las primeras Empresas B del mundo –-con sede en Sebastopol, California–, se hará cargo de pagar por un servicio ecosistémico que no está ubicado en el lugar en donde producen, pero que reconoce como el servicio ambiental que provee el agua que la empresa necesita y sin la cual no podría hacer sus negocios.

Mediante un innovador acuerdo con la fundación colombiana Gaia Amazonas, que desde hace más de tres décadas se ocupa de la conservación biológica y cultural de la Amazonía, Guayakí financiará un programa para el liderazgo de jóvenes indígenas que manejan 25 millones de hectáreas de la Amazonía para reconocer así la interdependencia ecosistémica, cultural y ecónomica.

«Estamos aprendiendo y esperamos que en el futuro cada empresa le dé su impronta y vea de qué manera puede ayudar a que los árboles de la Amazonía se mantengan de pie. El Amazonas es un gran jardín que fue mantenido por las culturas ancestrales.» explica Alex Pryor, ingeniero en alimentos y cofundador de Guayakí, «

Este es un claro ejemplo de cómo la fuerza del mercado aplicada en el marco de una búsqueda de valor regenerativo hace la diferencia al integrar los aportes de servicios ambientales amazónicos en las estructuras de costos empresariales de América Latina.

¿Por qué este acuerdo es un «leading case»?

Por primera vez una empresa privada reconoce la interdependencia ecológica, social y económica y asume voluntariamente el costo de valorar financieramente, no solo la provisión vital de humedad y lluvia entre ecosistemas –que tiene lugar gracias a los “ríos voladores” que riegan sus lluvias en el Bosque Atlántico Interior en donde se cosecha la yerba mate–, sino el valor del conocimiento de cuidado de las comunidades indígenas y campesinas que se beneficiarán con este acuerdo, al ser favorecida la formación de quienes tienen que manejar 25 millones de hectáreas que son su territorio ya reconocido por el gobierno de Colombia.

El acuerdo firmado en abril de 2020 por un año, como primera experiencia de colaboración y de mutuo aprendizaje empresa-ONG, busca manejar en conjunto los riesgos mitigables del cambio climático abordando el fenómeno de la lluvia y favoreciendo la capacitación de una nueva generación de líderes indígenas que ya tienen el cuidado ambiental en su ADN.

El problema

El impacto del cambio climático como resultado de la deforestación del Amazonas, que condiciona el ciclo interecosistémico de lluvias, afecta no solo la seguridad ambiental y humana de América Latina, sino también la seguridad empresarial a mediano y largo término.

La deforestación y degradación de la región sur del Bioma Amazónico ha llevado al “río volador del sur” al colapso, y como resultado se ven ciudades como la brasileña San Pablo sin agua, lo que lleva a la quiebra de actividades económicas (en particular agrícolas).

«Todo está relacionado», explica el etnólogo y antropólogo Martín von Hildebrand, «los ríos voladores atraviesan la selva y traen el 70 por ciento del agua de la transpiración de los bosques al Cono Sur; pero también desde el Atlántico la transpiración lleva el 80 por ciento de agua a China y sin los que llegan de Escandinavia y de Rusia, China no tendría agua ya que las principales lluvias no son las del Pacífico que está al lado sino que vienen del Atlántico, lejísimos. Y si hablamos del río Nilo, no funcionaría sin el agua que se evapora en el Congo. Si vamos a hablar del derecho al agua, tenemos que pensar de dónde vienen las fuentes. Tenemos que pensar en los bosques tropicales y boreales, y quiénes habitan allí y qué están haciendo los gobiernos para cuidar eso.»

Hoy en día, contamos con el último “gran río volador” del Amazonas (ubicado en la región norte de la cuenca), del cual depende el bienestar actual y la sostenibilidad socioeconómica y ambiental del continente, así como el futuro de pueblos indígenas, no-indígenas, poblaciones rurales y urbanas, y el futuro socioeconómico de la región.


La solución

Guayakí y la Fundación Gaia Amazonas desarrollaron un esquema de gestión empresarial que integra en la estructura de costos y cadena de producción de “Guayakí Yerba Mate”, ubicada a más de 3000 kilómetros del Amazonas, los aportes del último gran río volador y los aportes correspondientes para buscar garantizar la protección de este. Guayakí diseñó un modelo de valoración del aporte hídrico del río volador amazónico en su esquema empresarial, incorporado los costos en las diversas fases de la cadena de valor, y se ha asociado con la Fundación Gaia Amazonas para direccionar los recursos a acciones de impacto directo en la protección de la Amazonía y el empoderamiento de los pueblos indígenas de acuerdo con los convenios y alianzas de más de cuatro décadas entre Gaia y los gobiernos indígenas lLocales de la Amazonía colombiana.

Si vamos a hablar del derecho al agua, tenemos que pensar de dónde vienen las fuentes.

Martín von Hildebrand

Fases del modelo piloto en implementación:

  1. Guayakí implementa un modelo de valoración de aporte hídrico a las regiones donde produce su materia prima.
  1. Guayakí integra en su estructura de costos los aportes de los ríos voladores y los distribuye horizontalmente en su cadena de producción.
  1. Guayakí realiza un acuerdo con Gaia Amazonas (ONG pionera a nivel global en la protección de bosques tropicales y el empoderamiento de pueblos indígenas), con el fin de fortalecer las organizaciones indígenas fundamentales en la protección del Amazonas.
  1. Gaia Amazonas invierte la totalidad (100 por ciento/ 0 % admin) de los recursos destinados por Guayakí, en el programa de “innovación y liderazgo de jóvenes hombres y mujeres indígenas” con el fin de capacitar a nuevas generaciones amerindias en la gestión de los territorios amazónicos, a partir de los conocimientos y prácticas ancestrales, y en cogobernanza con el Estado central.
  1. La integración de aportes del río volador en la estructura de costos de Guayakí (SPC) se traduce en protección de la Amazonía anualmente y de acuerdo con la valoración realizada con un alcance de hasta 12 millones de hectáreas en la Amazonía colombiana, aportando correspondientemente a la protección del último río volador.
  1. Gaia Amazonas mide anualmente mediante el sistema “MapBiomas” (reconocido y validado a nivel internacional) el nivel de conservación de ecosistemas en la región Amazónica de acción del programa, asegurando una rendición de resultados que afectan de manera directa el bienestar global ante el cambio climático, la reducción de riesgos socio-ambientales y económicos, y la sostenibilidad empresarial de Guayaki a largo plazo.

El Acuerdo

Gaia Amazonas, Pueblos Indígenas de la Cuenca del Amazonas y Guayakí Yerba Mate, Empresa de Propósito Social (SPC) con operaciones en la Selva Misionera de la Cuenca del Plata, reconocen la interdependencia ecológica, social y económica y la necesidad de valorar financieramente la provisión vital de humedad y lluvia entre ecosistemas. Esta tiene lugar mediante “ríos voladores” que riegan sus lluvias en el Bosque Atlántico Interior en donde se cosecha la yerba mate producida por las comunidades indígenas y campesinas proveedoras de Guayakí. El Acuerdo fue firmado el 22 de Abril de 2020  por un año, como primera experiencia de colaboración y de mutuo aprendizaje. 

Este Acuerdo se inspira en una conciencia creciente de interdependencia entre ambos ecosistemas, las Cuencas Amazónicas y del Plata. Así, Guayakí Yerba Mate proveerá apoyo económico que contribuya con la preservación de un ecosistema amazónico “en pie”, viabilizado por la Fundación Gaia Amazonas en alianza con las comunidades indígenas con las que viene trabajando hace más de 3 décadas y con las cuales ha materializado cambios sistémicos en términos territoriales, legales, políticos, culturales y de género. 

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Las culturas indígenas son los cuidadores de la Amazonía

+ INFO: ver también Quién es Martín von Hildebrand, el custodio de la Amazonía