domingo 03 de July de 2022

Castillo San Carlos, en Concordia: rescatado porque la gente así lo quiso

por

Castillo San Carlos

El hoy castillo San Carlos era un palacio de unos 1200 metros cuadrados, a 300 metros de la costa sobre el río Uruguay, en una especie de jardín edénico hasta el que llegó desde Francia la familia Demachy, y que fue levantado entre 1886 y 1888.

Así cuenta la historia del hoy recuperado patrimonio concordiense para NOTICIAS POSITIVAS el arquitecto Marcelo Magadán, especialista en conservación y restauración del patrimonio arquitectónico, que ha sido asesor en este caso de la reconstrucción del castillo.

Había allí un establecimiento con saladeros, lugar para hacer velas, hasta se plantaban y vendían frutillas. Pero más o menos tres años después de llegar, ya sea porque el emprendimiento fracasó o por algún otro motivo, la familia Demachy se marcha, en 1891.”

El lugar va pasando de mano en mano hasta que finalmente lo compra la municipalidad de Concordia. Ya se había formado lo que es hoy el Parque San Carlos, en donde hay otros edificios, como el hotel San Carlos. Alrededor de 1929, lo arrienda la familia Fuchs Valon. Y poco después, por azar o porque su avión tiene una avería, el poeta aviador Antoine de Saint Éxupery, el autor de El principito va a conocer el lugar y hacerse amigo de la familia, en particular de las dos “princesitas”, las hijas del matrimonio, Edda y Suzanne Fuchs Valon. Es él quien lo bautiza como “castillo” en su libro Tierra de hombres, en el capítulo “Oasis”. Y en la reinuaguración, en octubre de 2014, se decide definitivamente llamarlo “castillo San Carlos”.

Cuando los Fuchs Valon deciden irse a una propiedad en las cercanías, el castillo queda abandonado a su suerte y es vandalizado. En 1938, un incendio que se presumen intencional acaba con prácticamente todo lo que aún quedaba en su interior.

Castillo San Carlos, símbolo de Concordia

“En la década de 1990 –explica el arquitecto Magadán–, hay un planteo del Concejo Deliberante de ‘reutilización’ del edificio, se hace una consulta popular y los vecinos deciden recuperar el castillo como ‘ruina’, es decir, el edificio como estaba incorporado a su memoria. Y recién en 2008, el Consejo de Arquitectos de la provincia de Entre Ríos, la Comisión Asesora del Fondo Especial de Salto Grande y la municipalidad de Concordia empiezan las obras. La dirección general estuvo a cargo de la arquitecta Alejandra Bruno, con el ingeniero Florencio Burrén y el arquitecto Jorge Lesa, y yo como consultor en restauración desde Buenos Aires.”

Se comenzó a trabajar en 2011, con continuidad, en la recuperación del edificio: se pusieron  pasarelas para facilitar el recorrido (se previó un sistema de pasarelas removibles para las personas con capacidad reducida); una cerca perimetral liviana por fuera, para no interferir en la lectura de las fachadas, y visitas guiadas para que nadie entre solo en los recorridos. El mismo guía sirve también para evitar que se vandalice como antes, con grafitis o roturas.

Además, la obra de restauración ganó un premio muy importante, otorgado este año. “Efectivamente, es el Premio a la Mejor Intervención de más de 1000m2, otorgado por la Sociedad Central de Arquitectos (SCA) y el Centro Internacional de Conservación”, recuerda el arquitecto Magadán. “Y así es como hoy el castillo San Carlos es un símbolo de la comunidad de Concordia.”