domingo 03 de July de 2022

Este 2016, camino de ser el tercer año consecutivo de estancamiento en las emisiones de carbono

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Emisiones

En NOTICIAS POSITIVAS hace ya unos diez años que se tratan temas como el cambio climático y el calentamiento global. En ese tiempo, el mundo ha cambiado y se han dado dos situaciones muy puntuales en torno a esa problemática: por un lado, las emisiones de carbono aumentaron, y por el otro, también aumentaron el interés global por energías alternativas y el nivel de consciencia social en torno a estos temas.

Se ha generado una situación muy particular, ya que, aunque hay un reconocimiento del problema y un intento de solucionarlo, todavía se ve una gran falta de interés para encontrarle soluciones, e incluso actitudes que contribuyen a aumentarlo. Esa es la situación del mundo hoy, o al menos eso es lo que muchos creíamos.

Por que los estudios más recientes sobre las emisiones de carbono brindan algo de esperanza: 2016 está en camino de ser el tercer año consecutivo en el que las emisiones globales de CO2 prácticamente no aumentaron considerablemente, en un contexto de crecimiento económico. Es decir que, ante un aumento superior al 3 por ciento del PBI promedio global en los últimos años, los datos del Centro Tyndall por el Cambio Climático, dependiente de la Universidad de East Anglia, en Norwich, Inglaterra, demuestran que en los últimos tres años el aumento en las emisiones de CO2 se mantuvo por debajo del 1 por ciento, lo cual es histórico y no tiene precedentes. Esto significa que estamos en un punto de inflexión, ya que por primera vez en la historia reciente no hay un aumento de las emisiones de CO2.

Sin embargo, la professora Corinne Le Quéré, directora del Centro Tyndall, le dijo al diario inglés The Guardian que “a pesar de que este tercer año consecutivo en el que prácticamente no aumentaron las emisiones no tiene precedentes en una época de gran crecimiento económico, y es de gran ayuda para atacar el problema del Cambio Climático, no es suficiente”. Le Quéré dice que “las emisiones globales ahora tienen que empezar a decrecer rápidamente y no solamente a dejar de crecer”. Y agrega que “si los negociadores del clima en Marrakech (en referencia a la COP22) logran establecer mayores recortes en las emisiones, podríamos estar comenzando a abordar seriamente el problema del cambio climático”.

Según surge de los datos, este tercer año consecutivo de “estancamiento” en las emisiones de CO2, que pasaron de un promedio de 2,3 % de aumento en la década 2003-2013 a menos de 0,7 % de aumento en 2014, 2015 y 2016, tiene su explicación en la situación de los grandes emisores.

Por un lado, está China. El mayor emisor del planeta y que emite el 29 % del CO2 global, ha obtenido varios logros recientemente: en 2015 redujo sus emisiones en un 0,7 %, comparado con el 5 % de crecimiento anual en la década anterior, y se estima que reducirá otro 0,5 % en 2016. Las reducciones en el país asiático se deben principalmente a que China redujo considerablemente la cantidad de carbón que venía utilizando.

Del otro lado, están los Estados Unidos, el segundo mayor emisor del planeta y que emite el 15 % del CO2 global, que redujo sus emisiones 2,6 % en 2015, también debido a su menor consumo de carbón. Se estima que reducirá otro 1,7 % sus emisiones en 2016.

Realmente estamos ante una noticia positiva cuando hablamos de estancamiento en las emisiones de carbono a nivel global, aun cuando sabemos que falta mucho para lograr el objetivo de emisiones cero. El auge de las energías renovables y la mayor concientización social en el mundo respecto de estos temas fueron y siguen siendo factores fundamentales para la promoción del cambio de paradigma.

Debemos entender que estamos en una época clave en la lucha contra el cambio climático. Muchos sostienen incluso que nos encontramos en un punto de inflexión en donde lo viejo debe allanarle el camino al futuro sustentable, porque si eso no sucede nuestra propia subsistencia y la del planeta estarían en peligro. Lo positivo es que pareciera haber, finalmente, consenso en torno al problema y cooperación internacional para atacarlo: el Acuerdo de París así lo demostró. Ahora, el próximo objetivo es lograr reducir las emisiones, y no simplemente frenarlas. Para ello se necesita más que la simple voluntad de las partes: se necesitan objetivos claros de reducción, y también es necesario que dichos objetivos vengan de la mano de sanciones para quienes los incumplan.