martes 30 de November de 2022

Prevenir el estrés laboral

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Recientes estudios europeos revelan que entre el 50 y el 60% de las jornadas laborales perdidas están relacionadas con esta problemática.

El estrés en el trabajo puede afectar a cualquiera en todo tipo de trabajo, sector u organización. Afecta no solo la salud y la seguridad de las personas, sino también la salud de las organizaciones y las economías nacionales.

El cambiante mundo laboral está generando mayores exigencias a los trabajadores, a través de reducciones de personal y contratación externa, la necesidad de mayor flexibilidad en términos de funciones y competencias, aumento de contratos temporales, aumento de la inseguridad laboral, mayor carga de trabajo, más presión y desequilibrio entre trabajo y vida personal.

La European Agency for Safety and Helath at Work publicó en septiembre de 2009 un informe de evaluación de riesgos laborales donde se analiza la percepción de riesgo del estrés laboral. Este estudio fue realizado en 15 países europeos y estuvo basado en las encuestas que se llevan a cabo cada 5 años por la European Foundation for the Improvement of Living and Working Conditions (Fundación Europea para la Mejora de las Condiciones de Vida y de Trabajo). El análisis tuvo como fin evaluar si los factores socio-culturales influencian el nivel de estrés laboral percibido por los trabajadores. Los encuestados calificaron el estrés como la segunda amenaza más frecuente en el entorno de trabajo, precedido sólo por los problemas músculoesqueléticos. Según este estudio, el estrés se experimenta en un 22% de los europeos que trabajan, en promedio.

Los resultados, además, indicaron que factores como la demografía, las condiciones de trabajo y la satisfacción laboral no explican la totalidad de las diferentes percepciones entre los países en términos de estrés. Esto significa que el nivel de percepción de estrés y problemas de salud en un país determinado se ven influenciados por las normas culturales, tales como la tolerancia al riesgo o el papel de los medios de comunicación. Resultó, por ejemplo, que los trabajadores en Austria e Irlanda son los menos propensos a creer que el trabajo provoca estrés y problemas de salud relacionados, mientras que los trabajadores de Grecia tienen más probabilidades de creer dicha afirmación.

El estrés tiene reacción en cadena para los problemas de salud, ausentismo y menor productividad, y genera costos para las empresas y las sociedades. Reducir el estrés laboral y los riesgos psicosociales no es sólo un imperativo moral, sino también práctico-legal, ya que afecta con la misma intensidad a los negocios. Por ejemplo, en 2002, el costo económico anual del estrés laboral en la Unión Europea se estimó en 20 millones de euros.

En nuestro país, estudios realizados en 2007, demuestran que el problema también está vigente en nuestra sociedad. Una encuesta realizada por TNS Gallup para La Nación demuestra que 4 de cada 10 personas sienten que les falta la energía, 3 de cada 10 están estresados y 2 de cada 10 dicen estar deprimidos. Esos números aumentan entre las mujeres: mientras un 27% de los hombres menciona haber padecido estrés, un 36% de las mujeres declaran lo mismo; en cuanto a la falta de energía, ellas llevan la delantera con un 45% contra un 36% de ellos.

Pero hay algo tal vez más preocupante que todo lo anterior: la mitad de los jóvenes encuestados admitió haber experimentado alguna de las tres dolencias (estrés, falta de energía o depresión). En el país, el estudio incluyó mil entrevistas frente a frente.

Según estadísticas del gobierno porteño, el estrés está detrás de la mitad de las consultas hospitalarias. El 50% de las personas atendidas en los consultorios externos de los centros de asistencia pública porteños y bonaerenses presentaron cuadros leves a graves de ansiedad y depresión, según cifras del Ministerio de Salud de la ciudad de Buenos Aires.

Frente al fuerte crecimiento de este fenómeno, surgen nuevas formas de solución y respuesta a esta problemática. Técnicas como la meditación, practicadas hasta el momento en el ámbito particular, se trasladan cada vez más al campo laboral. Existen consultoras que se dedican a brindar esta herramienta como una alternativa para la reducción del estrés laboral. Un caso concreto es Remembrar (www.remembrar.com), que propone capacitar a las personas para mejorar su rendimiento al reducir las consecuencias negativas del estrés crónico. Luciano Distéfano, Director, explica: “A través de la meditación y las técnicas que desarrollamos desde esta experiencia, se descubren las actitudes precisas para el desarrollo de la productividad grupal, comenzando por el propio conocimiento personal”.

Marian Salvatierra, médica laboral especialista en Ergonomía, presidente de la Asociación de Ergonomía Argentina (ADEA) y de SM Consultora, sostiene que son muchas las enfermedades relacionadas al estrés, aunque hoy las más importantes son las cardiovasculares y musculoesqueléticas. La especialista expresa: “Es importante para las empresas hacer diagnósticos, elaborar programas preventivos, hacer intervenciones con herramientas eficaces, capacitación a empleados, siempre con el objetivo de controlar los riesgos”.

Si bien el trabajo de capacitación se aplica a las personas, el resultado se refleja en toda la organización, ya que la primera variable que mejora notablemente es el rendimiento laboral.