domingo 28 de November de 2022

Los 100 días que no conmovieron al mundo

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Ese es el título de la película, recientemente estrenada en la Argentina, que realizó un equipo de profesionales, después de viajar especialmente a Ruanda, en África, para contar cómo un tribunal internacional trata de hacer justicia y sanar las heridas que dejó el genocidio de 1994.

En ese pequeño país del centro de Äfrica, Ruanda, fue que entre abril y julio de 1994, en sólo 100 días, fueron asesinados casi un millón de habitantes. La mayoría de ellos pertenecía a la etnia tutsi, pero hubo también cientos de muertos entre los “moderados” de la etnia hutu, en ese momento en el gobierno ruandés. Entre los genocidas, hubo empresarios, sacerdotes, periodistas, artistas y líderes políticos. ¿Motivos? Aparentemente, la lucha despiadada entre etnias cuya rivalidad es anterior a las colonizaciones sucesivas del continnente africano a manos de los europeos. Sin embargo, hubo otros igualmente importantes.

¿Por qué filmar Los 100 días que no conmovieron al mundo?, ¿por qué llegaron a Ruanda, Kenia, Tanzania (y también a Francia y a Holanda), en 2008, Susana Reinoso (la prestigiosa periodista de temas culturales del diario La Nación), la directora de cine Vanessa Ragone y el resto del equipo de profesionales, para rodar este mediometraje donde se retoma, tantos años después, la historia del “Holocausto africano” como se lo ha llamado?

No hay casualidades, efectivamente. Reinoso, guionista de la película, había entrevistado antes a quien es aquí el personaje conductor: la jueza argentina Inés Weinberg de Roca, que fue la única representante de América latina en el multirracial Tribunal Penal Internacional de Ruanda (ubicado en Tanzania), que todavía juzga a los genocidas del brutal exterminio de 1994, de la mayoría étnica hutu contra la minoría tutsi y hutus moderados, y cuya labor concluirá en 2010.

La jueza Weinberg de Roca tuvo a su cargo dos de los casos de genocidio más renombrados: la acusación contra el cantante popular Simon Bikindi, cuyas letras alentaban el asesinato de tutsis, y el del llamado «Mr. Z.», el empresario Protais Zigiranyirazo, cuñado del presidente Juvenal Habyarimana –quien murió en 1994 en el atentado aéreo que desató el genocidio en Ruanda–; ambas condenas llevan su firma, y en la película aparecen los dos inculpados oyendo la lectura del veredicto.

También son entrevistados la fiscal internacional (y actual embajadora de Suiza en la Argentina) Carla del Ponte, el embajador argentino en la zona, el actual ministro de Justicia de Ruanda, jueces, defensores, acusados y sobrevivientes, y deudos. Todos, con ese fondo de vegetación verde y tierra intensamente roja que caracteriza al bellísimo paisaje de la región y que lo vuelve un protagonista más.

Hay muchos finales posibles para una tragedia como ésta. Como se rescata en la película, fueron los propios ruandeses en su momento los que solicitaron la intervención de un tribunal internacional; son ellos, ahora, los que desean retomar, en 2010, la justicia en sus manos. Algunos de los sobrevivientes se han volcado a la actividad pacifista, integrando una ONG como la internacional “Diálogo por la paz”. Otros, simplemente, han tratado de reanudar una vida con lo que quedó después de tanto dolor.

Dice Weimberg de Roca a su entrevistadora, «nadie vuelve a ser la misma persona, después de haber vivido en aquel continente y tras haber escuchado decenas de testimonios sobre el horror del genocidio». Y remata Susana Reinoso: “Su convicción [la de la jueza] es que en cualquier momento y en cualquier parte del mundo puede estar madurando el huevo de la serpiente, el germen de un genocidio, porque éste comienza cuando se le achaca al otro, al prójimo, la causa de los males propios y se lo coloca en el lugar del enemigo”.

Porque el motivo subyacente más importante es la condición humana. Pero es también esa misma condición humana la que concreto los juicios, la que busca una y otra vez no volver a caer en monstruosidades como la que aquí se cuenta. Y es por esa razón también que ver Los 100 días que no conmovieron al mundo es un compromiso ineludible para los que, todos los días, luchamos para hacer de este planeta un lugar mejor para sus habitantes.

+ INFO: escribir a VALERIA HERRERA, prensavaleriaherrera@gmail.com
15-55939463 (el DVD sale a la venta este mes);
http://www.flickr.com/photos/zona_audiovisual/