viernes 22 de October de 2021

Licencia social: ese aval tan necesario que da la comunidad a un proyecto

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¿Qué es la licencia social, un concepto que suena cada día más cuando se habla de temas ambientales, de comunidades y de empresas? Para entenderlo mejor, NOTICIAS POSITIVAS invitó a Consuelo Bilbao, licenciada en Ciencias de la Comunicación con especialización en Políticas y Planificación, ex coordinadora de políticas y campañas de Greenpeace Argentina y Colombia, y, actualmente, miembro de Línea Verde Consultores.

«La licencia social -señala Bilbao- aparece en el tercer sector, cuando las comunidades entran en conflicto con emprendimientos o proyectos de las empresas, fundamentalmente mineros, petroleros o agroindustriales, que afectan sus recursos naturales.

El concepto de licencia social es el aval a un proyecto que da esa comunidad cuando una empresa de ese tipo, minera, petrolera o agroindustrial, se quiere instalar en algún lugar.

Hoy en día ha cambiado mucho la sociedad y las comunidades están muy interiorizadas sobre la problemática ambiental, sobre los temas que afectan a nuestros recursos naturales. Antes, las empresas no tenían que tener en cuenta lo que pasaba en el territorio donde empezaban un proyecto porque se suponía que si daban empleo a la zona, se la población acordaba con esa iniciativa.

«Esto ha cambiado mucho en los últimos veinte años. Se comenzó a hablar del cambio climático, se habla de los desarrollos industriales que afectan nuestros recursos naturales y ahí surge un conflicto entre empresa y comunidad. Pero no siempre tiene que ser conflictivo; hay maneras de llegar a acuerdos y eso implica entender que el concepto de licencia social, ese aval que la comunidad le entrega a una empresa tiene que ser un aval que nazca desde el diálogo continuo y la flexibilidad de ambas partes.

N+: -Cuándo comenzó a hablarse de licencia social?
CB: -El concepto se comenzó a utilizar en la década del noventa: en Canadá apareció por primera vez y luego las Naciones Unidos lo tomaron en 2004, definido como el consentimiento previo, libre e informado de una comunidad o un grupo de interés hacia determinada empresa, gobierno o proyecto.

Pero no se trata solo de frenar proyectos. La formalización del concepto por Naciones Unidas tenía que ver con el aval de comunidades originarias indígenas a determinados proyectos. Hoy está prácticamente ligado a la sustentabilidad, a los temas ambientales. Cuando hablamos de conciencia ambiental no son solo los ambientalistas y las ONG las que se ocupan de ello, el ambientalismo es muy heterogéneo y puede aparecer en cualquier lugar. Por eso, cuando hablamos de licencia social, no podemos focalizarnos en un solo grupo, también está relacionado con ciudades y ciudadanías que rodean los lugares en donde se van a realizar los proyectos.

-¿Cómo se cristaliza esta licencia social?
-Hay distintos umbrales para trabajar en este tema. Se tiene que dar de manera continua. No es un contrato que se firma y no es a perpetuidad. El primer umbral de la licencia social comienza con la legitimidad de la empresa o del gobierno que llevan adelante la propuesta, hay que manejarse y respetar ciertos códigos, por ello debe tener en cuenta las formas legales, pero también las sociales y ambientales de la comunidad.

De allí se pasa al segundo umbral que es el de la credibilidad que tiene que ver con la cantidad de información que se pueda difundir del proyecto y la cantidad de garantías y compromisos que asuma y cumpla la empresa. El tercer umbral es la confianza, la expectativa que la comunidad pone en el proyecto.

Hay algo muy importante: el sector privado suele ver como una amenaza las normas ambientales, el diálogo con la comunidad, por ello hay que empezar a cambiar esa lógica. En cambio, tiene que entender puede ser una gran ventaja, porque muchos proyectos han tenido que afrontar costos muy altos o han tenido que suspenderse por no querere generar diálogo, brindar información y ser flexibles.

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