lunes 28 de November de 2022

Horas decisivas en Copenhague… ¿Estamos maduros?

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El mundo espera con optimismo un documento salvador que surja de la Conferencia de las Partes de la ONU (COP15). Fuentes consultadas por NOTICIAS POSITIVAS en Copenhague concuerdan en que ya hay un borrador que comenzó a trascender en los pasillos del Bella Center que, aunque no satisfará a la mayoría, es un principio de acuerdo.

Se trata del compromiso de fijar un límite de dos grados Celsius en el aumento de la temperatura global (muchos países insulares denuncian no poder tolerar más de un grado y medio de aumento en la temperatura global) y un fondo de 70.000 millones de euros anuales de ayuda para los países en vías de desarrollo, con el acuerdo de volver a revisar los términos en seis meses.

Desde hace meses, ciudadanos de todas partes del planeta se unen para decirles a los políticos que prioricen las necesidades reales. Este grito desesperado se manifiesta en innumerables campañas globales, petitorios, cadenas de e-mails, comunicaciones virales, activismo en las redes sociales.

La ciudadanía ya se expresó, no caben dudas. Pero, por alguna razón de codicia, necedad, ceguera y… ¿por qué no decirlo? la estupidez de demasiados hombres y mujeres que ocupan cargos políticos, aún no hay voluntad de tomar las decisiones reparatorias que la comunidad global necesita para sostener el proyecto humano.

El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, invitó esta mañana en Dinamarca a los líderes de 130 países y a los delegados del resto de los 193 integrantes de la COP15 a dejar atrás las diferencias y producir en forma urgente la declaración que el mundo espera.

Crisis como oportunidad

En este mismo contexto, el presidente Lee Myung-bak de Corea del Sur afirmó que «Copenhague marca un nuevo comienzo» y para sellar con hechos sus palabras anunció la creación de un nuevo instituto que ayudará a los gobiernos de todo el mundo a formular planes de energías limpias. Adelantó también sus planes estratégicos para atraer a «los mejores cerebros de todo el mundo» a trabajar en el flamante Instituto de Crecimiento Global Green.

«Esto no es un fin sino un nuevo comienzo. No hemos llegado a un acuerdo sobre todas las cuestiones, pero esto no debe ser una excusa para no actuar. No hay alternativa a nuestro planeta, esto es todo lo que tenemos «, dijo Lee Myung-bak a los destinatarios de su conferencia en la tarde del viernes 18.

Corea del Sur anunció recientemente que reducirá sus emisiones de gases de efecto invernadero en un cuatro por ciento en 2020, en comparación con los niveles de 2005, convirtiéndose en el primer país emergente en asumir un compromiso de reducción absoluta .

Faltan pocas horas para que finalice la cumbre de Copenhague y las decisiones que se tomen allí determinarán en buena medida las posibilidades que tengamos como comunidad global de restauración el planeta.

Es tiempo de comprender que estamos en un mismo barco que se llama Tierra y que la suerte de uno será la suerte de todos los que estamos a bordo. No hay posibilidad de un futuro común disfrutando de los servicios de la naturaleza como hasta el momento si no logramos dejar de lado los egocentrismos y la codicia.

Lo que se juega en Copenhague es la capacidad del planeta Tierra de albergarnos en el futuro cercano. «Comienza a manifestarse la madurez cuando sentimos que nuestra preocupación es mayor por los demás que por nosotros mismos», dijo alguna vez Albert Einstein. Y me pregunto: aquellos que tenemos mayores privilegios que otros, ¿estamos maduros como para saber qué tenemos que ceder?