martes 06 de December de 2022

“El éxito vital”, de María Novo, o cómo hacer de nuestra vida una obra de arte

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MADRID.- Si solo nos fijáramos en lo que ha hecho en el ámbito académico, ya estaríamos hablando de una referencia imprescindible: María Novo, autora hoy de El éxito vital,  fue la responsable, a principios de los años 80, de la primera tesis doctoral en España sobre educación ambiental. Posteriormente creó la cátedra Unesco de Educación Ambiental y Desarrollo Sostenible de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED).

Esta doctora en Filosofía y Ciencias de la Educación combina su faceta universitaria con otras muchas pasiones, como la escritura y la pintura. Preside además la asociación Slow People, desde la que propugna un modo de vida más lento y respetuoso con el planeta y las personas. Novo también dirige el Proyecto Ecoarte, dedicado a la integración de la ciencia, el arte y el medio ambiente.

A lo largo de esta destacada y polifacética trayectoria, Novo ha escrito un total de 26 libros, entre los que se incluyen tratados y ensayos, narrativa y poesía; su última obra es El éxito vital. Apuntes sobre el arte del buen vivir (editorial Kairós). En ella, define y desarrolla su idea del éxito, muy diferente del concepto materialista que solemos manejar en las sociedades occidentales. En la siguiente entrevista, la propia autora nos explica qué es para ella el éxito y nos da algunas pistas para alcanzarlo a nivel individual y también de manera colectiva.

N+: -¿Cómo definimos el éxito en nuestras sociedades occidentales?

María Novo: -Creo que nuestras sociedades se mueven en torno a un concepto de éxito equivocado. Por un lado, los seres humanos nos hemos empeñado en explotar al máximo a la naturaleza para obtener beneficios rápidos a cualquier precio. Y el resultado es una enorme destrucción de formas de vida y de recursos para las generaciones futuras. Por otro lado, el éxito individual, muy centrado en los aspectos profesionales, generalmente está volcado en la fama, el dinero, el reconocimiento externo… Esa es una enfermedad social, porque persiguiendo esos falsos triunfos en realidad estamos perdiendo la salud, el tiempo para compartir con la familia y los amigos… Incluso el tiempo para nuestro propio cuidado.

-¿No es esta definición del éxito un problema, en el sentido de que ignora demasiadas cosas para centrarse exclusivamente en el progreso material y profesional?

-Este concepto de éxito es uno de los grandes problemas que hoy tienen nuestras sociedades y que arrastramos las personas. Por eso me decidí a escribir este libro, tratando de provocar reflexiones que ayuden a cada persona a encontrar su verdadero buen vivir.

-¿Equivale necesariamente el éxito, tal y como lo entendemos en Occidente, a la felicidad, o no siempre es así?

Deberíamos identificarlo con la felicidad. Nacemos para ser felices y nuestro éxito en la vida debería ser alcanzar un buen vivir, una armonía con el entorno y con las personas que nos rodean. ¿Hay algo más parecido a la felicidad? Sin embargo, el sistema dominante nos presenta otro tipo de atractivos, de falsa felicidad, que consiste en ir siempre corriendo detrás de algo, en no disfrutar del momento presente ni del lugar en el que estamos. Es como si constantemente estuviésemos huyendo del encuentro con nosotros mismos.

-Frente a esta definición común de éxito propia de nuestras sociedades, ¿cuál es la alternativa que usted propone para hablar de éxito vital en su libro?

-Existen tantos modelos de éxito como personas, por tanto no hay una definición universal sino más bien “pistas”, preguntas que podemos hacernos, para saber si estamos en el camino adecuado. El éxito vital que yo propongo no es una meta a la que hay que ir corriendo, sino una forma sosegada de vivir y de caminar en la que cada cual define sus prioridades y su camino. En esencia, consiste en recuperar nuestros sueños, cada persona mirando hacia dentro y preguntándose cuál es su sueño en la vida, aquello que le da sentido a los días, al trabajo, a la ilusión. Descubrir eso es fundamental. El resto de la tarea consiste en irle dando forma con los materiales toscos y frágiles que nos va ofreciendo la vida.

Todo esto lo desgrano despacio en los catorce capítulos del libro. Sería muy difícil tratar de resumirlo ahora en un párrafo.

-En El éxito vital, usted propone “hacer de cada vida una obra de arte”. Suena muy bonito, ¿pero no es algo que parece muy lejano para quienes ya tienen bastante con llegar a fin de mes?

Justamente esas personas son las que más necesitan hacer de sus vidas unas obras de arte. Y me consta que muchas de ellas lo consiguen. Cuando se vive en condiciones difíciles es cuando más sentido tiene hacer de nuestra vida una filigrana en la que no solo quepa la prosa sino también la parte poética de la existencia. Conozco personas que trabajan catorce horas diarias pero que no renuncian a escuchar buena música, a llevar en el bolso un libro de poemas, a vestirse de fiesta en la primera ocasión…

-El capítulo seis de su libro se titula “No armar un tango donde hay un bolero”. ¿A qué se refiere?

-Hablo de la necesidad de mantener el buen humor y la mirada positiva incluso en situaciones difíciles. En las pérdidas, por ejemplo, podemos hacer de nuestro día a día un lamento centrándonos tan solo en la parte negativa (ese sería el tango, desgarrado), o podemos dejar que nos invada una cierta melancolía que mantiene vivos los buenos recuerdos (esa es la esencia de un buen bolero).

Y los que somos aficionados al baile sabemos que del bolero al cha-cha-cha hay solo un pequeño paso, que la alegría puede llegar de nuevo si dejamos las ocasiones para que aparezca.

-Usted afirma en su libro que hay que cuidar de los demás sin dejar de cuidar de nosotros mismos. Ambos tipos de cuidados (los de los demás y los de nuestra propia persona) muchas veces no son tenidos en cuenta a la hora de calibrar el éxito personal. ¿Necesitamos una revolución de los cuidados que ponga este importante aspecto de la vida en el centro?

-El ser humano es un ser dependiente desde que nace, no podríamos vivir sin cuidados. Y las mujeres somos las grandes cuidadoras. Sin embargo, los trabajos de cuidado no están suficientemente valorados por la sociedad. Es fundamental tener claro que la tarea de cuidar no es exclusiva de las mujeres, es una tarea de personas. Sobre este tema me extiendo largamente en el libro, es una cuestión que requiere un debate social y cambios profundos. También para rescatar el derecho (y el deber) de cuidar de nuestro propio ser.

-El capítulo 10 de su libro se titula “Aprender de las mujeres”. Tras el clamoroso éxito de la manifestación del último 8 marzo, ¿estamos por fin entrando en el tiempo en el que las mujeres tendrán el lugar que se merecen?

Este es otro capítulo muy difícil de resumir, porque en él hablo largamente del papel que históricamente hemos jugado las mujeres en el mantenimiento de la vida. Llamo la atención sobre el hecho de que hemos hecho un gran avance desde una sociedad patriarcal que nos quería sumisas y sometidas hasta alcanzar puestos en la magistratura, en la medicina, la educación… Ese avance ha sido, en realidad, una revolución. Y lo más llamativo, lo que le da tanto valor, es que esa revolución la hemos hecho sin disparar ningún tiro.

En este capítulo comento muchos otros aspectos por los cuales, para avanzar hacia sociedades pacíficas y sostenibles, podemos tomar el ejemplo histórico de las mujeres.

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