miércoles 22 de agosto de 2019

La Escuela Técnica Roberto Rocca y su primera camada de egresados

A fines de 2019, egresará la primera camada de 50 alumnos de la ETRR de Tenaris, ubicada en la localidad bonaerense de Campana y fundada hace ya seis años

Avatar por

La Escuela Técnica Roberto Rocca (ETRR) que depende de la empresa Tenaris, está en Campana y este año tendrá su primera camada de 50 egresados

A fines de 2019, egresará la primera camada de 50 alumnos de la Escuela Técnica Roberto Rocca de Tenaris (ETRR), ubicada en la localidad bonaerense de Campana y fundada hace ya seis años. La escuela se destaca por invertir permanentemente en capacitación docente, aplicar el mecanismo de “Aprendizaje basado en Proyectos” y por formar a los chicos en conocimientos relacionados con la robótica, la tecnología y la programación, entre otros temas.

NOTICIAS POSITIVAS tuvo ocasión de visitar la escuela y conocer sobre sus objetivos in situ: fortalecer la empleabilidad de jóvenes egresados para que puedan enfrentar los desafíos y las demandas de la industria. El ideario de la red está basado en cuatro valores: la excelencia académica, la vanguardia educativa, la formación integral de los jóvenes y el foco en resultados. Lo que sigue es la entrevista con su director, el profesor Ludovico Grillo:

Andrea Méndez Brandam: -La Escuela Técnica Roberto Rocca tiene una cantidad de datos muy interesantes para ofrecer, en cuanto al ausentismo, a la integración de las alumnas mujeres, las charlas TED, etcétera. ¿Cómo se logra esto?

Ludovico Grillo: -La escuela es una escuela técnica, son siete años de plan de estudio; cuando pasan a 4to. año, los chicos eligen qué tecnicatura quieren hacer, si electrónica o electromecánica. Tenemos doble jornada como todas las escuelas técnicas, y al ser fundada por Tenaris es una escuela muy comprometida con su comunidad, la de Campana y Zárate, atendiendo a que el desarrollo de una comunidad viene a través de la educación. Y como empresa técnica, es su expertise el que brinda a la escuela.

-Las instalaciones son muy modernas, casi equiparable con las oficinas de Google, por ejemplo.

-Tenemos la suerte de tener un edificio que es un privilegio, una infraestructura muy generosa y, lo más importante para una escuela técnica, los talleres muy bien equipados, con herramientas y equipos de última línea para todos los alumnos. Y además tenemos un equipo docente muy comprometido, gente joven con ganas, que permite que nos organicemos bien en equipos y dar una muy buena enseñanza, con sustento teórico, con participación en distintos proyectos que desafían la curiosidad de los chicos, que ellos mismos van armando, consultando incluso a profesores de otras materias. Ese es el camino de la educación: que los alumnos estén motivados, porque eso les da fuerzas para estudiar y continuar.

Actualmente asisten a la ETRR de Campana 394 alumnos, provenientes en su mayoría de las localidades cercanas. El 100 por ciento de los jóvenes cuenta con un algún tipo de beca que va del 50% al 100% del valor de la cuota, otorgada en base a la situación socioeconómica de las familias de los alumnos. Actualmente, el 60% de los alumnos recibe una beca de entre el 80% y el 100% del valor de la cuota. Las becas son distribuidas en función del objetivo social que tiene la ETRR, que aspira a proveer de herramientas robustas a sus alumnos para que puedan egresar con un perfil que les permita competir en igualdad de condiciones en el mercado laboral.

-Ese clima de estudio y de motivación se ve reflejado en datos como estos: un ausentismo de estudiantes de tan solo el 4,5 por ciento durante 2018, mientras que el ausentismo docente fue de solamente el 1,7%. Son muy importantes.

-Los chicos no quieren faltar a la escuela porque se pierden materias. Esto es algo que la educación tiene que recuperar: aprender cualquier cosa, a cualquier edad, da alegría. Uno se pone contento cuando aprende algo nuevo, y la escuela debería ser una fiesta todo el día. Por suerte acá hemos recuperado ese espíritu y lo orientamos, por supuesto, a tener resultados de calidad y alcanzar un nivel de excelencia académica y que los chicos puedan desarrollar todo su potencial.

-Además, la ETRR forma parte de una Red de Escuelas. Veo que la segunda escuela de la red se encuentra ubicada en la localidad de Pesquería (Nueva León, México). 

-Es una escuela hermana, como la llamamos, que también fundó la empresa Tenaris, en Pesquería, que es como el conurbano de Monterrey, con el mismo estilo, obviamente respetando el plan de estudios de cada país. Ellos tienen un plan de estudios de tres años, tuvieron sus primeros egresados hace unos días. Trabajamos mucho juntos, transmitiendo prácticas docentes, y nos hace mucho bien porque en educación es importante estar en contacto con otros mundos. Ellos tienen una realidad distinta de la nuestra, con una comunidad con muchas necesidades socioeconómicas. Acá, en Campana, tenemos una mezcla de chicos de clase media y de clase muy humilde, por eso tenemos un plan muy generoso de becas (ver arriba).

-Estos chicos de la ETRR salen muy bien preparados y hay mucha necesidad en la Argentina de técnicos. ¿Tienen algunos de ellos ya una salida laboral?

-Hay mucha necesidad de educación técnica en todo sentido en la Argentina; también de técnicos universitarios. Nosotros estamos impulsándolos para que sigan estudiando en la universidad. En la Argentina, alrededor de dos tercios de los alumnos universitarios trabajan y estudian; nosotros les damos a nuestros egresados un excelente título de técnico como para que puedan trabajar y con ese trabajo sustentarse y realizar sus estudios universitarios. En ese sentido, la Escuela Técnica Roberto Rocca firmó un convenio con el ITBA para que el curso de ingreso se pueda hacer acá desde la escuela; también estamos ahora en conversaciones con la Universidad Austral de Pilar, y estamos muy relacionados con la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) y la de Buenos Aires, UBA.

La Escuela Técnica Roberto Rocca (ETRR) de Tenaris en Campana y una educación de calidad, una articulación público-privada

También este año hicimos nuestra primera experiencia con prácticas profesionalizantes: el último año, los chicos tienen que cumplir con unas 200 horas como mínimo en un ambiente de trabajo. Lo hicimos con una parte en el primer semestre y ahora, después de las vacaciones de invierno, lo hará el resto. Y les fue muy bien: ellos contaron las cosas que habían aprendido y, desde las empresas, también estaban satisfechos con las ideas que los chicos habían aportado, la frescura, la iniciativa y la calidad técnica. Cuando se habla de integrar el colegio al mundo del trabajo siempre surgen muchos fantasmas, pero este camino que se tomó de las prácticas profesionalizantes en la provincia de Buenos Aires viene resultando muy bien, porque enriquece a los tres actores: a los alumnos, que conocen un mundo que, si no, ven muy de lejos; a las empresas, porque los motiva a enseñar a los jóvenes lo que saben, y a las escuelas, porque tenemos un feedback: esto sirvió, esto no, esto necesitaba saberse mejor. En conclusión, una experiencia muy positiva para todos en el mundo de la educación.