martes 07 de julio de 2020

En busca de explicaciones científicas para los remedios de la abuela

Redacción @notipositivas por

Tirar el cuerito para curar el empacho, el jugo de remolacha para la presión, la zanahoria para la vista, la sopa de pollo para el resfrío, son algunos de los remedios que las abuelas han utilizado para aliviar diversos malestares a lo largo del tiempo. La doctora en química Valeria Edelsztein decidió preguntarse por ellos y sus fundamentos científicos en el libro Los remedios de la abuela. Mitos y verdades de la medicina casera, de la colección Ciencia que Ladra, editorial Siglo XXI.

En conversación con NOTICIAS POSITIVAS,  Edelsztein comentó que la idea del libro “era contar cómo llega un remedio desde la naturaleza hasta la farmacia” y cuando comenzó a investigar la historia de algunos medicamentos “aparecieron irremediablemente los remedios de la abuela porque la realidad es que la abuela tenía razón la mayor parte de las veces”.

Entonces decidió investigar si las cosas que nos decía la abuela tienen fundamentos que la ciencia puede explicar,  la propuesta es “tomar cuestiones folklóricas y buscarles la explicación científica, ya que muchas de ellas la tienen y eso me pone contenta porque estoy reivindicando a mi abuela”, indicó.

En el libro, también se explica que hay cosas que no son ciertas y que “está bueno poder desmitificar para que no se sigan repitiendo simplemente porque un día se dijo que era así. Es parte de la ciencia investigar, ver si tiene o no fundamento y contarlo”.

Valeria Edelsztein opinó que “el científico siempre tiene que estar preparado para observar y para aprender. Hay que escuchar porque cuando uno escucha también aprende. Con este libro me enteré de que hay un montón de remedios que tienen explicación”.

Al respecto citó a Pasteur, quien dijo que «el saber sólo favorece a las mentes preparadas», y es así, “porque uno siempre puede encontrarse con cosas de casualidad, pero tiene que estar preparado para poder ver lo importante en esas cosas”. Por ejemplo, la penicilina, que salva miles de vidas, se descubrió casi de casualidad, pero se necesitó que Fleming decidiera prestarle atención a un fenómeno que podría haber dejado pasar.

“La medicina casera no reemplaza la consulta con el médico ni a la medicina tradicional, es una manera de ayudar que está muy bien que se recupere”, sostuvo la autora del libro. Los remedios de la abuela salió en agosto de 2011 y ya tuvo su primera reimpresión. “Todo el mundo conoce algún remedio de la abuela y le intriga ver si tiene algo de científico. Por eso va tan bien.”

Finamlente, Edelsztein explicó que la colección tiene una cuota de humor y eso hace más amena la lectura. “La ciencia no tiene que ser aburrida. Si las cosas se cuentan con una analogía se recuerdan más. Es la idea de sacar a la ciencia de lo difícil, lo aburrido y complicado. Abrir el espíritu de observación a todos. La verdad es hay mucho más ida y vuelta con esta forma de contar”, sostuvo.

+ INFO: para consultas en Twitter, @ValeArvejita