martes 29 de November de 2022

Economía al servicio de la gente

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Con más del 99 por ciento de recupero, se otorgan microcréditos a personas de escasos recursos que necesitan el dinero para comprar desde una máquina de coser hasta un tractor, para emprender un negocio que le permita vivir dignamente o para adquirir un panel solar en zonas en donde no hay electricidad. Los fondos para posibilitar estos préstamos provienen de inversores interesados en que sus recursos sean utilizados con fines sociales. La idea fue de Juan Jose Ochoa, un joven economista y emprendedor social, y hoy está prestando cada vez más dinero pero en realidad de lo que se trata es de crear oportunidades.

Esta modalidad de negocio proporciona ganancias a todas las partes que intervienen, «Nuestros clientes son personas que trabajan de sol a sol y valoran de una manera increíble esta oportunidad, a tal punto que casi no hay falta de cumplimiento en la devolución. A su vez los inversores buscan un doble retorno: el impacto social positivo y un retorno privado que es la rentabilidad lógica y justa.», cuenta Juan José Ochoa a NOTICIAS POSITIVAS.

Una buena idea

En 1997, un grupo de jóvenes estudiantes y profesionales, en su mayoría de Capital Federal, inició un proyecto de educación para jóvenes en San José del Boquerón (zona rural al noroeste de Santiago del Estero) y uno de ellos, atento a las necesidades de la comunidad local que se iban presentando e inspirado en Muhammad Yunus (Banco Grameen de Bangladesh) decide otorgar un minicrédito de 500 pesos a un grupo de mujeres campesinas para la compra de una máquina de coser. Luego vino una solicitud de crédito para la compra de un tractor y esta vez, Juan José Ochoa debió buscar inversores para juntar a los 8500 pesos solicitados. Ochoa reunió a personas interesadas en invertir en este proyecto social y es así que estos dos casos fueron el cimiento del Fondo de Inversión Social (FIS), en octubre de 1999.

A pesar de las crisis que se vivieron en la Argentina, la demanda de crédito crece día tras día al igual que las inversiones realizadas y todo esto en paralelo con un recupero superior al 99 por ciento. Lo que sigue hasta la fecha son innovadores pasos para adelante: estudios de necesidades que señalaron al Gran Buenos aires como una zona con gran demanda de microcréditos, y las actividades de FIS se extendieron para brindar respuesta. Para ello se creó un fideicomiso en 2003 que es el primero en su tipo en la Argentina ya que permite canalizar la inversión de más de 100 inversores sociales hacia los proyectos de los clientes de FIS, y se abrió una agencia en las localidades de Monte Grande y otra en Lomas de Zamora, lo que convirtió a FIS en un referente local en microfinanzas.

«Estamos en una etapa de crecimiento debido a la asociación con la empresa social peruana líder en microfinanzas, el grupo ACP, ingresaron con su capital para respaldar nuestro crecimiento para hacer llegar esta oportunidad a muchas personas del país.», aclara Ochoa.

-¿Cuál es tu definición de empresa social?

-Para nosotros es una empresa que se maneja con prácticas comerciales éticas para obtener un impacto social. Te pongo un ejemplo: en el impenetrable santiagueño las familias no tienen acceso a la electricidad, usan garrafas, etcétera. Una empresa social, ¿que hace ahí? Una operación de venta, financiación de paneles solares para que en tres años las familias campesinas pueda tener energía gratis y hacerlo de manera rentable.

Lo que nos diferencia de la banca tradicional es que creamos una relación crediticia con la persona, evaluamos a la persona y al negocio, y lo asesoramos para ver hasta cuánto puede pedir y segur viviendo. También los asesoramos sobre si les conviene o no. Los intereses están muy por debajo del mercado en términos de lo que puede ser para el consumo y dependen mucho del monto y del pago. El costo mayor es la evaluación y administrar un crédito. En general damos créditos desde 500 pesos hasta 15000, pero últimamente también algunos de un monto superior.

-Las inversiones sociales treparon un 84 por ciento entre 2001 y 2003, ¿esto implica que cada vez hay más personas interesadas en que su inversión vaya para fines sociales, que cuide el medio ambiente y que se utilice para proyectos éticos?

-Totalmente. En el mundo hay una toma de conciencia de que el mercado y la forma de relacionarnos está siendo un poco incompleta, de manera que cada vez hay más gente buscando un doble retorno, una rentabilidad privada innegable y justa, pero también que su inversión tenga un impacto positivo a nivel social y ambiental.

-¿Cuáles son las novedades que tienen para 2009?

– En principio a partir del año que viene FIS se llamará Emprenda, Crédito para Crecer, ya que hicimos un estudio que nos demostró que la gente no se identificaba con el nombre. De esta manera vamos directamente al punto y estamos seguros de que podremos beneficiar a muchas más familias.

+ INFO: www.fis.com.ar