viernes 04 de December de 2020

Una organización catalana lucha contra el despilfarro alimentario y empodera a personas en riesgo de exclusión social

La Fundació Espigoladors nace en 2014 para dar respuesta a distintas problemáticas sociales y ambientales de manera unificada

Adriana Perez Pesce por

Aprovechamiento alimentario para luchar contra la exclusión social

MADRID.- Luchar por el aprovechamiento alimentario, garantizar el derecho a una alimentación saludable y crear oportunidades de trabajo para colectivos en situación de riesgo de exclusión social, son los tres retos sociales de la Fundación Espigoladors, una organización sin ánimo de lucro que funciona en Cataluña.

En 2014, cuando nace el proyecto, los efectos de la crisis económica y social de 2008 aún estaban en el orden del día, y eran muchas las personas que tenían dificultades para acceder a una alimentación saludable. Al mismo tiempo, como sigue pasando en la actualidad, se desperdiciaban toneladas de alimentos a lo largo de la cadena alimentaria.

“De esta contradicción, y de la mano de tres personas emprendedoras, nació Espigoladors. Las pérdidas y el desperdicio alimentario son una de las problemáticas ambientales más severas de nuestro presente. Según datos de la FAO, anualmente se desperdicia un tercio de los alimentos producidos a escala global. La huella ecológica de esta problemática es enorme, pues cada vez que se desperdicia un alimento, también se desperdician los recursos que se han utilizado para su cultivo y cosecha. Así, esta problemática es la causante del 8 por ciento de emisiones de gases de efecto invernadero, hecho que la convierte en una de las principales causantes del cambio climático”, advierte Mireia Barba, presidenta y fundadora de la entidad.

Mireia Barba, presidenta y fundadora de Espigoladors: «Las pérdidas y el desperdicio alimentario son una de las problemáticas ambientales más severas de nuestro presente»

Noticias Positivas: -¿En qué consiste vuestro proyecto? ¿Qué es el espigamiento?

Mireia Barba: -Para trabajar para el aprovechamiento alimentario, en Espigoladors hemos recuperado la actividad milenaria del espigamiento: recuperamos los alimentos que el sector primario no puede comercializar por diversos motivos estructurales y relacionados con el actual sistema agroalimentario, como estándares estéticos, reducción de precios o exceso de oferta. Desarrollamos el espigamiento con grupos de personas voluntarias, un hecho que la convierte también en una actividad de sensibilización muy potente. Los alimentos espigados los donamos a entidades sociales y Puntos de Distribución de Alimentos para fomentar el derecho a una alimentación saludable de las personas en situación de riesgo de exclusión social.

Asimismo, el modelo de Espigoladors también trabaja para la justicia social, pues considera que toda lucha para la sostenibilidad ambiental tiene que contemplar, a la vez, la esfera social. Lo hacemos en nuestro obrador, un espacio de inserción sociolaboral donde elaboramos conservas vegetales con productos descartados del mercado alimentario. Éstos se comercializan con la marca es im-perfect®.

La cultura del aprovechamiento alimentario

«También contamos con un departamento de sensibilización y creación de conocimiento sobre las pérdidas y el desperdicio alimentario. Se realizan estudios y proyectos de sensibilización,  -como talleres educativos y asesoramiento a empresas y entidades- para fomentar la cultura del aprovechamiento alimentario entre la ciudadanía.»

-¿Cuántas personas voluntarias participan en las espigadas?

-Actualmente, en la bolsa de voluntariado de la fundación hay más de mil personas inscriptas. A todas ellas les hacemos llegar las convocatorias de las espigadas y, dependiendo de su disponibilidad, pueden decidir sumarse a la actividad.

A raíz de la Covid-19, formamos grupos de voluntarios y voluntarias reducidos para cada una de las espigadas. De esta manera, aseguramos que se pueda desarrollar la espigada siguiendo las medidas de seguridad y sanitarias indicadas.

Espigoladors: el aprovechamiento alimentario como forma de terminar con la exclusión social
Para trabajar en el aprovechamiento alimentario, en la bolsa de voluntariado de la fundación hay más de mil personas inscriptas

-¿Y cuántos productores colaboran en el proyecto?

-Actualmente colaboramos con 115 productores y productoras de toda Cataluña. La mayor parte de las espigadas las realizamos en el Parque Agrario del Baix Llobregat, una zona hortofrutícola protegida muy cercana a la ciudad de Barcelona. Durante los primeros meses de Covid-19, replicamos nuestro modelo a dos nuevos territorios catalanes para dar respuesta a las situaciones de pobreza alimentaria cada vez más presentes. Así, establecimos nuevas redes de colaboración con productoras y productoras del Maresme y el Camp de Tarragona.

-¿Cómo funciona la distribución de alimentos a personas en situación de vulnerabilidad?

-En este sentido, también es importante remarcar que el mes pasado firmamos un acuerdo con la Federación de Cooperativas Agrarias de Cataluña, que agrupa cooperativas de agricultores y agricultoras catalanes. Gracias a este acuerdo, nuestro modelo llega a un número mayor de productores y nuestra red se está viendo ampliada. Asimismo, estamos pendientes de la firma de un convenio con Unió de Pagesos, un sindicato que agrupa agricultores y agricultoras de todo el territorio catalán.

Espigoladors colabora con toda una red de entidades sociales y puntos de distribución de alimentos que canalizan las frutas y verduras espigadas a personas en situación de vulnerabilidad. Cada vez que espigamos un campo, nos ponemos en contacto con las entidades más cercanas para llevar a cabo la donación. En algunas ocasiones las mismas entidades vienen directamente al campo a recoger la fruta o verdura espigada, y en otras lo distribuimos Espigoladors. Trabajamos con entidades como Cáritas, Cruz Roja o el Banco de los Alimentos, y con otras iniciativas de carácter más local.

De este modo, contribuimos a incrementar la presencia de producto fresco en estos puntos de distribución de alimentos y fomentamos, una dieta más equilibrada y saludable para los colectivos con dificultades de acceso a la alimentación.

Espigoladors busca el aprovechamiento alimentario y luchas contra la exclusión social
La pandemia de Covid-19 ha provocado una crisis económica y social que ha dejado a muchas personas en situación de vulnerabilidad

N+:¿Cómo ha repercutido la pandemia por la Covid-19 en vuestro proyecto?

-La pandemia de Covid-19 ha provocado una crisis económica y social que ha dejado a muchas personas en situación de vulnerabilidad, muchas de las cuales han encontrado dificultades para acceder a una alimentación saludable. La demanda de los Bancos de Alimentos Españoles ejemplifica esta situación: ha aumentado un 30 por ciento. Para dar respuesta a esta emergencia social, durante los primeros meses de pandemia, nacieron todo un conjunto de iniciativas y proyectos sociales que ofrecían ayuda alimentaria.

En Espigoladors también estamos contribuyendo a hacer frente a esta demanda creciente de alimentos. Lo hemos hecho aumentando exponencialmente el número de espigadas que realizamos, y abriendo dos nuevas zonas de acción en el territorio catalán: el Campo de Tarragona y el Maresme. Asimismo, hemos colaborado con iniciativas del mundo de la restauración, como Food For Good y World Central Kitchen, que cocinaron menús saludables que distribuían a entidades sociales, y con las redes de apoyo mutuo, iniciativas autogestionadas que ofrecían ayuda alimentaria a vecinas y vecinos de barrios y pueblos.

Durante los primeros meses de pandemia el obrador de la fundación también se puso al servicio de las necesidades sociales. Inició una campaña solidaria, “Conservas Que Cuidan” a través de la cual se distribuyeron más de 70 mil compotas de fruta y cremas de verduras a entidades sociales que daban respuesta a las necesidades de colectivos diversos.

Mireia Barba

Un día en Espigoladors

«En nuestro día a día pasan muchas cosas increíbles, impartimos talleres en escuelas y escuchar como las niñas y los niños proponen soluciones al nivel de futuros emprendedores sociales y políticos, te hace confirmar que la educación es transformadora», señala Mireia Barba. «En los campos, mientras tanto, grupos de personas voluntarias espigadoras están recuperando alimentos para que otras personas coman de manera saludable y se convierten en prescriptores del movimiento #lacomidanosetira. Esto es posible, también, gracias a una red de productores y productoras comprometidos con el medioambiente y la sociedad.  Y a la vez, nuestro obrador abre los fogones de 6.30 a 22.30 con un equipo de personas a la que estas frutas y verduras les han dado una segunda oportunidad elaborando productos excelentes. Cada día, cada instante, pasan cosas con impacto tan positivo que hacen que los momentos difíciles se conviertan en una bocanada de fuerza para seguir luchando y avanzando hacia adelante.»

-¿Conoces iniciativas similares en España?

-Este julio nació en Navarra el proyecto Buruxka, que tiene por objetivo recuperar el espigamiento en Navarra. Este proyecto, impulsado por el Ayuntamiento del Valle del Yerri, INTIA y la Universidad Pública de Navarra, busca transferir el modelo de nuestra Fundación a este territorio. El grupo que desarrolla el proyecto cuenta con nuestro apoyo técnico.

Espigoladors celebramos que nuestro modelo se replique a nuevos territorios. En la mayoría de entornos rurales y urbanos se producen las tres problemáticas a las que nuestro modelo da respuesta, y es por ello que consideramos que resulta de aplicación en muchos territorios. Eso sí, será necesario adaptarlo a las especificidades de cada uno de ellos.

-¿Qué nos puedes contar sobre im-perfect?

-Im-perfect® es la marca de conservas vegetales de la Fundación Espigoladors. Una marca que, igual que el modelo de Espigoladors, cumple un doble objetivo: trabajar para la sostenibilidad ambiental y el aprovechamiento alimentario y, a la vez, empoderar a personas en situación de riesgo de exclusión social.

El aprovechamiento alimentario que lleva adelante una cooperativa catalana para luchar contra la exclusión social
Conservas vegetales de Espigoladors, para aprovechamiento alimentario

Aprovechamos frutas y verduras descartadas del circuito comercial por cuestiones estéticas o que provienen de excedentes y las transformamos en deliciosas mermeladas, patés vegetales y salsas 100 por ciento naturales. Estas conservas nacen de un modelo basado en los principios de la bioeconomía circular, pues recuperan un residuo y la reinvierten en la cadena de valor, un nuevo modelo económico más sostenible que se contrapone a la economía lineal. Por otro lado, los productos es im-perfect® se elaboran en nuestro obrador situado en el Prat de Llobregat, en Barcelona, que funciona como espacio formativo y de inserción laboral para personas en situación de riesgo de exclusión social. A través de la creación de puestos de trabajo dignos, Espigoladors contribuimos al trabajo por la justicia social.

FOTOS: Glòria Solans, Jordi Flores, Rafael Coelho y Marta Torrent