miércoles 19 de diciembre de 2018

Almacenamiento de energía, otro paso en la incorporación de fuentes renovables

Redacción @notipositivas por

Almacenamiento de energía, otra manera de incorporar renovables

La promoción para el almacenamiento de energía así como la mayor integración de redes son algunas de las políticas que están comenzando a implementarse en aquellos países en los que su matriz de generación eléctrica ya cuenta con una participación de fuentes renovables superior al 25 por ciento, como en Alemania, Dinamarca o España. En estos países, la estabilidad del sistema corre mayores riesgos dado que las nuevas fuentes introducidas son, en su mayoría, intermitentes y deben ser operadas en sintonía con otras fuentes de base inflexibles.

Según el reporte de la Agencia Internacional de Energía Renovable (IRENA, por sus siglas en inglés) Almacenamiento eléctrico y renovables: costos y mercados hacia 2030 del año 2017, la capacidad de almacenamiento deberá crecer 17 veces hacia 2030 en comparación con los niveles de hoy si se quiere lograr el objetivo de duplicar las renovables en el mundo.

Las aplicaciones de almacenamiento son diversas, tanto por los sistemas a donde se destinan (energía o movilidad) como por el tipo de tecnología, que varía también según el tipo de servicios auxiliares que se requieran. Estos servicios pueden ir desde regulación de frecuencia, capacidad firme de las renovables, reserva de capacidad de suministro hasta manejo de pago de tarifa. Es por ello que las proyecciones realizadas al día de hoy no concluyen en que el mercado vaya a ser dominado por un solo tipo de tecnología de almacenamiento. Aunque en la actualidad las baterías de Li-ion son las que más despegue tuvieron para la aplicación en vehículos eléctricos, impulsando también su uso a en aplicaciones estacionarias, ello no significa que vayan a tener la delantera para el sistema eléctrico.

Si bien las baterías pueden ser integradas en todos los segmentos del sistema eléctrico, cuando se hace detrás del medidor –en conjunción con la generación distribuida estacionaria y los vehículos eléctricos– es cuando se capitalizan beneficios de los distintos servicios que estas brindan, como estabilidad de la red por monitoreo de oferta y demanda, reserva de energía, reducción de demanda de hidrocarburos, beneficios en la tarifa eléctrica y servicios auxiliares (estándares de frecuencia, voltaje, carga de red y reinicio del sistema servicios). En ese sentido, en términos de almacenamiento de energía, las baterías de plomo ácido, Li-ion, Nas, fly-wheels y baterías de flujo surgen como opciones tecnológicas. Mientras que para el almacenamiento de potencia y energía aparecen el hidrógeno, el almacenamiento de energía en forma de aire comprimido y la hidroeléctrica de bombeo. Según el informe de Bloomberg New Energy Finance de 2016, en 2015 el mercado de baterías creció unos U$S 149 millones.

Almacenamiento de energía, otra manera de incorporar renovables

Alemania tiene la mayor cantidad de baterías instaladas a nivel distribuido y alcanzó un total de 30.000 en 2017, con predominancia de las baterías Li-ion. Este despegue se dio a partir de 2013, cuando el Estado nacional lanzó una línea de créditos para el financiamiento de 10.000 equipos fotovoltaicos y sistemas de almacenamiento de hasta 30 kilowatts (kW) para establecimientos habitacionales, edificios públicos, comercios y escuelas, cubriendo el 45 % de las instalaciones.

Por su parte, según Valls Grintals de la consultora alemana DELTA-ee, “Italia aumentó en un 74 % su instalación de baterías a nivel residencial, con un esquema similar al alemán, en el que los subsidios juegan un rol central, combinado con el feed in tariff existente desde 2013 para la generación distribuida”.

Las medidas de promoción de almacenamiento impactaron de manera positiva en la reducción del costo de la tecnología hasta en un 60 % y nuevos actores en el mercado comenzaron a invertir en su desarrollo y fabricación a escala. Una encuesta realizada en 2014 por la revista Sonne Wind & Wärme, arrojó que la empresa alemana Sonnenbatterie lideraba el mercado, habiendo vendido 2500 baterías de litio, mayormente en Alemania, seguida por Deutsche Energieversorgung, que vendió 100 menos, y luego por la holandesa Nedap, que alcanzó unas 2000 ventas.  

En lo que respecta específicamente al desarrollo de baterías Li-ion, más allá de Tesla, los proveedores de células de Li-ion como Samsung, China Aviation Lithium Battery Co Ltd, LG Chem y SK Innovation, están invirtiendo en nuevas capacidades productivas a nivel mundial.

En el caso de Australia, son los actores subnacionales los que están liderando las políticas de apoyo para la instalación de baterías a nivel distribuido. Según un informe realizado por el Laboratorio Nacional de Energía Renovable (NREL, por sus siglas en inglés), la capital australiana planea financiar 36 megawatts (MW) de baterías a nivel distribuido en más de 5000 hogares hacia 2020, mientras que la ciudad de Adelaide ofrece hasta US$ 3700 por sistema para financiar hasta el 50 % del costo de instalación. Aunque este mercado sea aún nuevo, las expectativas de su crecimiento son grandes, dados los altos costos de la electricidad y los planes de remover la tarifa de incentivo para la generación de electricidad distribuida.

Mientras tanto en California, los incentivos para la instalación de baterías de manera descentralizada están orientados a las distribuidoras y los operadores del sistema de distribución. De hecho, este estado está liderando el mercado y, acorde a la Agencia Internacional de Energía (IES, por sus siglas en inglés), el mercado de baterías para nivel distribuido creció 10 veces en 2015. En este caso, tal como en el alemán, la penetración de las renovables no programables llega al 14 %, con gran congestión de las redes por tener mucha capacidad instalada lejos de los centros de consumo. Sin embargo, difiere del caso alemán ya que las políticas apuntan a las distribuidoras y no a los usuarios. Es así como la Comisión Pública de Distribuidoras de California adoptó una medida que  establece que los dueños inversores de los servicios públicos de transmisión y distribución de electricidad (PG&E, Southern California Edison y San Diego Gas & Electric) deben desarrollar 1,3 gigawatts (GW) de capacidad de almacenamiento hacia 2020.La incorporación y el desarrollo de los sistemas de almacenamiento son un paso más en la inclusión de las renovables en la matriz eléctrica de los países, y forma parte central del mix de políticas públicas de aquellos países en los que la integración de las fuentes renovables tiene larga data y una planificación a largo plazo de crecimiento. Estas experiencias pueden servir de guía para países como la Argentina, en el que la incorporación de baterías puede ser una palanca para dar el salto en la penetración de las renovables si se las promociona en conjunto con la generación de energía distribuida.

FUENTE: Revista ENERGÍA POSITIVA #8; autora: Daniela Gomel / @gomeldaniela