domingo 03 de July de 2022

Jóvenes que luchan por un empleo digno

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«Quiero sacar a mis hijos adelante», sostiene Ana Miranda con un tono de seguridad que conmueve. Con tan sólo 19 años y dos hijos (uno de 3 años y otro de 18 meses), esta joven acaba de egresar del Programa de Inclusión Laboral Acción Joven, de la Fundación Tzedaká. Habla así porque sabe que en pocos días comenzará a trabajar, y por primera vez estará en blanco, lo que le permitirá tener su obra social, un derecho del que hasta ahora no había gozado.

En 2009, 220 jóvenes de entre 18 y 35 años, provenientes de familias vulnerables, participaron de este programa que los capacita para insertarse en el mundo laboral. De ellos, 95 ya están trabajando. La iniciativa es de la Fundación Tzedaká y cuenta con el apoyo de las escuelas ORT y de la Dirección General de Fortalecimiento de la Sociedad Civil de la Secretaría de Promoción Social del gobierno de la ciudad de Buenos Aires.

«El desempleo juvenil triplica el general, por eso vimos la necesidad de capacitar a los jóvenes en oficios de alta demanda. Este año nos enfocamos en temas como informática, facturación de prestaciones médicas y hotelería con inglés. Además, abordamos otros aspectos: imagen personal, cómo dirigirse a un superior, herramientas para la búsqueda de empleo y más. Nuestro enfoque es integral e individual, pero el trabajo es en grupo», afirma Laura Szuchman, directora del área de educación de Tzedaká.

«Los que se acercan lo hacen con poca experiencia laboral y negativa. Es importante destacar que muchos de los jóvenes nunca vieron a sus padres, o incluso a sus abuelos, trabajar. Carecen de pautas y códigos, por eso muchas veces empezamos por lo básico», señala Szuchman.

Ayudarlos a terminar la escuela media, otorgarles subsidios para viáticos, orientarlos para que traten temas de salud (por ejemplo, tener una dentadura sana) y hasta ayudarlos a organizar su día a quienes tienen niños son algunas de las tareas que realizan en el programa. «Alrededor del 70 por ciento de los jóvenes que concurren son padres, y esto dificulta la continuidad del estudio. A las mamás les enseñamos a que armen redes de contención para que puedan ir a entrevistas laborales, que evalúen quién cuidará a los chicos mientras ellas trabajan», explica la directora.

Con voz propia

Y las estadísticas del programa (desde sus comienzos) dan número alentadores, porque el 60 por cientode los participantes consigue empleo. Tal el caso de Ana, que llegó a la fundación derivada por la Asociación Acer, entidad que trabaja en alianza con la Cooperadora de la Nutrición Infantil (Conin), y adonde ella concurre pues uno de sus pequeños estaba con bajo peso. «No tenía nada, y aquí aprendí algunas cosas. Mi vida cambió. Aprendí un poco de inglés, me prepararon para las entrevistas. Lo puse en práctica y todo me salió bien», resume la joven que destaca que mejoró su forma de vestir y modo de hablar.Ana fue a una cita en la consultora Manpower y la tomaron para cubrir una licencia de seis meses en el área de limpieza de espacios públicos del Instituto Argentino de Diagnóstico y Tratamiento.

«En general, muchos jóvenes están interesados en capacitarse en informática, ya que registran que hoy es una herramienta básica. Pero tenemos otros que además quieren capacitarse en algo más específico y que les dé herramientas concretas para insertarse en un área particular», explica Déborah Schmulewitz, coordinadora del programa.

+INFO: Fundación Tzedaká / Avda. Santa Fe 1821, piso 3ºCiudad de Buenos Aires