jueves 17 de enero de 2019

Generación distribuida: cuando la comunicación es una oportunidad

Con la Ley de Generación Distribuida ya aprobada en el Congreso, se plantean ahora desafíos de tipo más bien práctico, que todos debemos conocer para resolver en consecuencia

Redacción @notipositivas por

Generación Distribuida: el desafío de la instalación de paneles

La siguiente nota ha sido escrita para N+ por Diego Loureiro, director ejecutivo de Coral Energía, con más de 15 años de experiencia en el sector con foco en América Latina

La instalación de paneles solares a nivel residencial y comercial en el mundo ya asumió un papel protagónico en los periódicos, noticieros, revistas y demás medios de comunicación, y gracias a esto mucha gente empezó a preguntar si realmente vale la pena invertir en la instalación de paneles en el tejado de sus casas o empresas,  para poder generar su propia energía.

Entre los expertos en el medio renovable (y me incluyo en esto), siempre se habla y se discuten los problemas desde punto de vista técnico, regulatorio, legal, financiero, etc., y muchas veces se dejan  de lado, se olvidan o no se tiene idea cabal de los problemas reales y de las dificultades que existen cuando nos ponemos del lado del cliente final, y estos problemas son en gran mayoría debido a la falta de conocimiento por parte de la comunidad en general. La comunicación de las oportunidades que vienen de la mano de la energía distribuida en los distintos ámbitos está recién comenzando.

Brasil y un paso adelante en distribuida

He vivido esta experiencia en Brasil, donde algunos conocidos y amigos solicitaron mi ayuda para evaluar la viabilidad de la implantación de sistemas solares en sus casas, y creo que esta fue la experiencia más gratificante y sorprendente que he tenido en mis 15 años en las renovables, porque no tenía idea de la falta de conocimiento, del nivel de dudas y de las dificultades que las personas tenían para comprender cómo funciona un sistema solar.

Para comprender las dificultades hay que recordar que hasta muy poco tiempo atrás las personas estaban obligadas a comprar energía de la distribuidora local a los precios definidos por estas, y jamás pensaban que un día podrían instalar algunos paneles en el tejado y pagar cero, o casi cero, de energía.

Al surgir la posibilidad de generar su propia energía, las personas empezaron a averiguar, buscar cómo hacer la instalación de paneles con personal profesional, solicitar cotizaciones e intentar definir la mejor solución para su casa y comenzaron a surgir los problemas.

Generación Distribuida: el desafío de la instalación de paneles
Cuidado integral del panel: eso también exigen las nuevas instalaciones

¿Has imaginado a una madre evaluando la cotización de un instalador? Pues bien, yo sí, y lo hice con la mía en Brasil. He solicitado cotizaciones a algunos instaladores y se las he entregado a mi propia madre para que ella pudiera elegir el instalador. Lo hice para comprender, o quizás para confirmar, que el total desconocimiento generaba dudas, las dudas generaban miedo y desconfianza, y todo esto hacía que ella no fuera capaz de tomar la decisión. He repetido este proceso con algunos amigos también y el resultado fue siempre el mismo: las personas, todavía, no saben evaluar sus propias necesidades energéticas (y tampoco tienen por qué saberlo).

Entonces, hay que aceptar que no es fácil para una persona que no es del sector elegir entre un modelo de panel u otro, definir si pone un inversor string o un microinversor, y si debe instalar 8, 10 o 12 paneles, todo esto sin contar las evaluaciones financieras, cálculo de degradación, tasa interna de retorno, y tantos ítems más. Creo que esta “ensalada” de términos técnicos es más que suficiente para que la mayoría de las personas desistan de instalar paneles. La buena información, por lo tanto, atrae negocios para todo el sector: cuanto más se informe a la población, mayores las oportunidades de negocio.

Pero no hay que poner la culpa solamente en quien compra los equipos, ya que he visto que hay también muchos instaladores sin experiencia que están “aprovechando la ola” y se aprovechan también de la ignorancia de las personas para vender cualquier cosa a cualquier precio. Solo como ejemplo: para mi casa, las ofertas tuvieron variaciones de más de un 15 por ciento en el precio y más de un 25% en las generaciones informadas por los instaladores.

Afirmo esto porque también he hecho pruebas con los instaladores en Brasil, en donde recientemente he instalado paneles en mi casa y recorrido el largo proceso de solicitar cotizaciones y hablar con más de 15 instaladores. Lo hice como si no conociera nada de proyectos solares, solo para chequear cuánto sabían realmente del producto que estaban ofreciendo, y para mi sorpresa solamente tres supieron responder de manera adecuada a mis preguntas, que que no fueron tan difíciles.

Una reciente investigación en Brasil, realizada en junio de 2018 por la empresa Greener, con más de 760 instaladores, ha demostrado que casi el 35% de los instaladores entrevistados nunca han instalado un sistema de minigeneración y que la tasa de conversión de negocios en la industria es de aproximadamente 5%. Mi percepción es que aunque la mayoría de las personas que buscan este tipo de solución la buscan pensando en un ahorro en la cuenta de energía, todavía no son capaces de comprender el real beneficio de la tecnología, y terminan optando por no instalarla.

Para graficar mejor esto, pongo como ejemplo la instalación reciente que hice en mi casa en Brasil (3,3kWp), en una región en la que la radiación no es de las mejores, y el tiempo de retorno de la inversión está calculado en 3,5 años y la tasa interna de retorno es de más de 30% en 20 años, considerando que el pago del proyecto fue hecho sin financiación. Creo que estamos de acuerdo con que no es fácil encontrar una inversión mejor que esta, ¿correcto?. Entonces ¿por qué no hacerla?

No me quedan dudas de que la Generación Distribuida es futuro, o quizás el presente, y la velocidad con que el cambio va a ocurrir ya no depende solamente de los avances tecnológicos, sino de nuestra capacidad de enseñar y dar soporte a las personas para que ellas se sientan seguras y confiadas en el momento de tomar la decisión.

En este sentido, yo ya he encarado este problema como un desafío personal y estoy trabajando en la búsqueda de alternativas para ayudar, educar y transmitir mi conocimiento a mayor cantidad de personas que yo pueda (sin cobrar nada por esto). Invito a todos los expertos del sector y a los que quieran a sumarse a este desafío.

FUENTE: revista ENERGÍA POSITIVA #10