miércoles 28 de October de 2020

Crepes & Waffles: patrimonio emocional de los colombianos

Tomas Horton por

13428461_959760114144156_6158447745931048628_nNOTICIAS POSITIVAS entrevistó en el piso de Radio Palermo a Felipe Macia Fernández, director de Sustentabilidad de Crepes & Waffles, empresa que fundaron sus padres en 1980 y que hoy es una de las cadenas de restaurantes más reconocidas de Colombia, con sede en otros siete países y que además es empresa B certificada.

Felipe es egresado de Administración de Empresas y Desarrollo Sostenible de la Universidad de Queensland, y también trabajó en agricultura regenerativa en Milkwood Permaculture. Fue orador en la edición 2016 de Sustainable Brands Buenos Aires, en donde expuso acerca de lo que significa realmente vivir el propósito y ser una empresa exitosa que a la vez genera un valor agregado incalculable hacia la sociedad y el planeta.

N+: -¿Qué es Crepes & Waffles y qué los diferencia del resto?
FMF:
-Crepes & Waffles es una cadena de restaurantes colombiana que ofrece una propuesta de comida muy buena, con arquitectura muy agradable a precios razonables, accesible para gente de todos los ingresos. En 1980, luego de un viaje de mi padre por Francia, de donde sacó la idea, mis padres se conocen en la universidad y mi papá le dio la idea a mi mamá. Se hicieron amigos muy rápido y deciden iniciar el camino para emprender este sueño, en una época difícil para Colombia. Mis abuelos estaban quebrados, estaban perdiendo todo, el país estaba viviendo una situación muy difícil.

Ante un ambiente adverso, deciden emprender este sueño, primero con un local muy pequeño en un garaje, atendido por mi mamá mientras mi papá cocinaba con las recetas de mi abuela. Con lo que tenían empezaron, y de trabajar muy de la mano con los empleados empiezan a tener testimonios de primera mano de una realidad del país muy adversa para la gente. Muchas de las empleadas vivían en condiciones muy malas, tenían problemas con los hijos y algunas eran violadas del trabajo a la casa en los buses. Apenas tienen estos testimonios, y al tener muy buena relación con los empleados, se dicen que Crepes & Waffles no podía ser solo para ellos, sino que tenía que ser una plataforma que transforme la vida de muchas familias. Desde muy temprano desarrollan una filosofía empresarial basada en servir y producir desde el amor, en trabajar con la mujer (trabajamos con madres cabeza de familia desde el inicio, por ejemplo).

Se trata de una filosofía empresarial en la que las empresas son la herramienta para transformar y servir, para construir el país. A los 6 años de vida de la empresa, ya tenían establecidos programas de vivienda en los que se les daba financiación a las empleadas para que pudieran mejorar su vivienda.

-¿Cuál creés que fue la chispa que logró que tus padres salgan adelante ante una realidad tan adversa?
-Yo creo que dentro de toda esta historia hay muchas sincronicidades y magias que pasan cuando uno está auténticamente trabajando desde el ser, desde valores auténticos, desde un propósito auténtico, desde una visión del mundo auténtica, desde el amor.

Ellos, sin saber nada de gastronomía o de administración empresarial, terminaron creando lo que es hoy la cadena de restaurantes más grande de Colombia, y rompiendo con el paradigma, con lo que decían los libros. Tuvieron al sentimiento propio como guía hacia un camino. Desafiaron muchos paradigmas que te dicen cómo hacer las cosas: para tener éxito necesitas hacer el business plan, necesitas ir a estudiar aquí, y ellos en lugar de hacer lo que se les imponía buscaron una alternativa que sintieron más propia.

Hoy yo creo que mucho del éxito de Crepes se debe a que es parte del patrimonio emocional de los colombianos, es una marca que la gente siente propia. Primero por la historia, que es una historia que da esperanza y a la gente le gusta compartir y se siente parte, porque es una historia que te muestra otro camino. Y eso es parte del éxito. Somos una de las empresas más admiradas de mi país y nosotros ni siquiera hacemos publicidad: mi mamá escribe un poema para el Día de la Madre, otro para la navidad, y es todo lo que hacemos. Cuando la gente ve que trabajas coherentemente, se acerca sola.

-Más allá de la función social de su empresa, también cuidan otros detalles como el origen de los alimentos que son la materia prima del producto que venden.
-Sí, después de graduarme en Australia estuve viviendo en una finca, en un tráiler aprendiendo todo acerca de la agricultura regenerativa. Digamos que llego a Colombia con la idea de sumar ese propósito a Crepes, y aprovechar la gran plataforma que es en imagen y tamaño. Desarrollamos o iniciamos el camino de la fomentación de la regeneración ambiental desde un negocio. Se trata de que el negocio en vez de ser responsable o de no dañar, empiece a crear también más vida.

Como estamos en alimentos, tenemos el gran aliado que es la agricultura, y cuando trabajas la agricultura entendiendo la ecología, básicamente fomentas la restauración de los ecosistemas, el mejoramiento del suelo, del agua y de la biodiversidad, mientras produces al mismo tiempo alimentos.

Es una mezcla perfecta. Entonces, trabajamos con asociaciones de pequeños productores a quienes les damos apoyo técnico y los integramos a nuestra cadena de valor, para que ellos nos aporten nuestra materia prima. La idea es que cada vez más parte de nuestro portafolio venga de agricultura regenerativa y de pequeños productores a los que vemos como los guardianes de la tierra, el alimento y la cultura.

-¿Qué es lo que te pasa a vos, como hombre joven que sos, que ha estudiado y vivido afuera, y que ha sido criado con este concepto innovador?
-Como hijo, y habiendo crecido en este entorno, yo creo que mis padres siempre dentro de todo han tenido mucha conexión con la gente de todo tipo, y siempre nos han inculcado eso de reconocer a los humanos, y relacionarse y crear desde ahí. Mis hermanas y yo siempre hemos tenido el mismo espíritu innovador, pero siempre teniendo en cuenta que somos parte de una comunidad y de un medioambiente, y teniendo esas dos relaciones muy claras: relaciones humanas y relaciones con la naturaleza. Yo creo que si uno entiende eso, hay abundancia.

-La empresa es el ejemplo perfecto de una empresa que nace como empresa B. ¿Cómo fue su acercamiento a la comunidad B, y cómo vivieron el proceso de certificación?
-Laura Vélez, que es la persona encargada de Sistema B en Colombia, nos contactó y en seguida empezamos a trabajar juntos porque nos encantó todo el concepto.

Hace un año empezamos a trabajar en la certificación de Crepes & Waffles, fue un proceso que requirió esfuerzo y la recolección de mucha información, pero que se nos hizo sencillo porque veníamos transitando un camino paralelo. Mi mamá tiene una frase muy linda, que resume un poco la filosofía de nuestra empresa y que explica por qué somos una empresa B desde el inicio: «Si llegas al corazón, te quedas en la mente».