Argentina ocupa el noveno lugar a nivel mundial en cantidad de negocios que persiguen un propósito más allá del lucro. En lo que va de 2026, ya certificaron 68 nuevas Empresas B y es un año récord para el Movimiento B local.
Ya son 300 las Empresas B del país certificadas por cumplir con estándares verificados en materia de prácticas sociales y ambientales, transparencia y responsabilidad. Con este crecimiento, Argentina consolida su posición como el segundo país de Latinoamérica con mayor cantidad de compañías certificadas, detrás de Brasil, y el noveno a nivel mundial.
La Comunidad B argentina reúne empresas de 30 sectores de la economía, que generan más de 47.800 puestos de trabajo y facturan US$ 5.917 millones al año. Si bien están presentes en todo el país, son originarias de 16 territorios de Argentina: la Ciudad de Buenos Aires concentra 124, seguida por la provincia de Buenos Aires, con 97. Córdoba ocupa el tercer lugar, con 27, seguida por Mendoza, con 23, y Río Negro, con 16.
Las Empresas B definen un propósito más allá del lucro y modifican sus estatutos para protegerlo a lo largo del tiempo. Además, miden y gestionan su impacto socioambiental en un proceso de mejora continua. “Este hito es mucho más que alcanzar un número: pone en evidencia el liderazgo de Argentina en un movimiento global hacia una nueva economía que ponga en el centro el bienestar de las personas y del planeta. Las 300 Empresas B locales demuestran que es posible entender de otra forma el rol de las empresas y generar valor desde el sector privado”, señala Marina Arias, directora ejecutiva de Sistema B Argentina.
Un movimiento que crece
Desde la fundación de Sistema B, el crecimiento de la Comunidad B argentina fue exponencial: en 2012 certificaron las primeras dos Empresas B del país; ocho años después, en 2020, alcanzó las 100 certificaciones; y en 2023 llegó a las 200.
En 2025, certificaron 56 compañías argentinas, convirtiéndose en el segundo año histórico con mayor cantidad de nuevas Empresas B en el país (superado solo en 2022 con 57 nuevas certificaciones). Además, el año pasado, la Comunidad B argentina fue la que más creció en términos absolutos en Latinoamérica.
En lo que va de 2026, ya certificaron 68 compañías, un nuevo récord que confirma que el Movimiento B argentino no solo crece de forma sostenida, sino que se está acelerando. Algunas de las Empresas B que se incorporaron este año son HIT Cowork, Proma, Agro de Souza, Grupo Santa Elena, Conte Mas, Sparkling Premium Water, KO Agua, Gliestore, Agua Local, Biocosmética Exel, Establecimiento La Cumbre, Brascorp y Laboratorios Pharmamerican.
“Argentina es un ejemplo para el mundo, porque incluso frente a una coyuntura económica compleja y sin una agenda pública que impulse específicamente estos temas, el Movimiento B sigue creciendo”, sostiene Marina Arias. “Esto es gracias a la profunda convicción y visión de futuro del empresariado argentino y de todo el ecosistema de impacto en general”.
La evolución de los últimos años también se refleja en el interés de las empresas por medir y gestionar su impacto, más allá de la certificación. Actualmente, 12.000 organizaciones argentinas utilizan la Evaluación de Impacto B, una herramienta online y gratuita que permite analizar el desempeño del negocio en las siete áreas de impacto de los estándares B.
A nivel global, 320.000 empresas utilizan la Evaluación de Impacto B, mientras que existen 11.068 Empresas B Certificadas en 103 países, que generan más de 1,3 millones de empleos y pertenecen a 163 industrias.

Negocios que responden a cambios en el mundo
El crecimiento de las Empresas B se produce en paralelo con nuevas expectativas del mercado sobre el rol que se espera del sector privado. El 75% de los argentinos considera el impacto social y ambiental al comprar alimentos y casi el 70% está dispuesto a pagar más por productos sustentables que devuelvan valor a la sociedad (CENARSECS UBA).
Además, a nivel global el 90% de los inversionistas tiene más en cuenta los factores ESG (Social, Ambiental y Gobernanza) en sus decisiones de inversión que antes de la pandemia (EY) y el 76% de los trabajadores busca desarrollarse en empresas comprometidas con la sustentabilidad (Deloitte).
“Ya hay mercados internacionales, como la Unión Europea, que están aplicando directivas relacionadas con la rendición de cuentas del impacto socioambiental de empresas que exportan a su territorio e incluso de las involucradas en sus cadenas de valor”, agrega Marina Arias. En ese sentido, la Certificación de Empresa B está alineada a los marcos regulatorios vigentes en los principales mercados del mundo.
“El desafío ahora es que las empresas con propósito no sean una excepción, sino que puedan inspirar una transformación mucho más amplia. Llegar a las 300 Empresas B nos muestra que el cambio ya está sucediendo, pero también que tenemos una enorme oportunidad para seguir ampliando este movimiento”, concluye la líder de Sistema B Argentina.



