Desde su nacimiento en 2006, esta corriente internacional viene demostrando que otro modelo de negocio es posible. Al celebrar el Movimiento B 20 años de trayectoria, la iniciativa se consolida como una red global integrada por mcasi 11 000 empresas en 100 países que ponen en el centro a las personas y al planeta. Este aniversario marca un hito en la historia económica contemporánea: evidencia que la rentabilidad financiera puede convivir en perfecta armonía con el bienestar social y la restauración ambiental, transformando el mercado desde adentro.
El rol estratégico de Sistema B en América Latina
El avance de esta propuesta en la región no se puede entender sin la articulación de sus organizaciones aliadas. En el contexto latinoamericano, Sistema B lidera esta transición impulsando una profunda cultura de interdependencia: conecta a las empresas con gobiernos, académicos, inversionistas y la sociedad civil para generar soluciones colectivas. Gracias a este esfuerzo coordinado, el concepto de Triple Impacto dejó de ser una declaración de buenas intenciones para convertirse en una realidad legal y operativa que redefine el éxito empresarial en todo el continente.
En 2025, Argentina fue el país que más creció en términos absolutos en la región , con un récord de certificaciones. Ya son 300 las Empresas B locales —un crecimiento del 50% en sólo tres años— y es el segundo país del mundo con más aplicaciones a la certificación en lo que va del 2026, después de Reino Unido.
La organización trabaja activamente en la creación de marcos normativos, como las leyes para las Sociedades de Beneficio e Interés Colectivo (BIC). Estas herramientas jurídicas resultan fundamentales: garantizan que las empresas protejan su propósito social y ambiental a largo plazo, independientemente de los cambios en sus directorios o de las presiones del mercado tradicional.
Soluciones reales para los desafíos ambientales y sociales
Las compañías que asumen este compromiso no se limitan a cumplir con políticas externas de responsabilidad social. Al modificar sus estatutos legales, la dirección asume una obligación vinculante: velar por los intereses de sus trabajadores, de los proveedores, de las comunidades locales y del entorno natural de manera equitativa.
Los resultados de este enfoque en el ecosistema comercial son tangibles: abarcan desde la reducción drástica de la huella de carbono mediante modelos de economía circular hasta la implementación de políticas de equidad salarial y la inclusión de sectores vulnerables en las cadenas de valor. Al compartir abiertamente sus metodologías de evaluación, estas firmas demuestran que la transparencia es el motor principal para elevar los estándares éticos de toda la industria.
La participación ciudadana como motor del cambio económico
La consolidación de esta nueva economía depende en gran medida del poder del consumidor. La ciudadanía actual adopta un rol cada vez más activo: prefiere marcas honestas, responsables y coherentes con los desafíos climáticos y sociales del presente. Al elegir de forma consciente productos o servicios de empresas con certificación B, cada persona financia directamente soluciones reales y cotidianas.
La «B» en B Corp (o Empresas B) significa Beneficio para todos. Con esta letra como insignia, el concepto de «Jugar en la B» irrumpió en el ecosistema de los negocios como un desafío potente y la trayectoria de estas dos décadas confirma que el tejido empresarial puede ser una de las fuerzas más potentes para resolver los problemas colectivos.
El futuro sostenible del mercado se construye a través de esta colaboración estrecha, donde las decisiones de compra cotidianas y los modelos de negocio con propósito se alinean para preservar los recursos del planet.



