martes 17 de octubre de 2018

“La sencillez del Ginkgo”, una historia de empoderamiento femenino en el Japón de mediados de siglo XX

La escritora española Inma Martín del Campo toca con esta su nueva novela los temas de la diversidad sexual y los valores en la sociedad japonesa de pre Segunda Guerra Mundial

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MADRID.- Recientemente pudimos conversar con Inma Martín del Campo acerca de su nuevo libro, La sencillez del Ginkgo, en plena campaña de crowdfunding para publicar con libros.com. Esta polifacética autora, con varios libros ya a sus espaldas –ha publicado 13 Escalofríos, relatos de terror con ilustraciones de Julio Cebrián, y la novela Cuando Lloran los Cerezos, de amor y artes marciales en el Japón de la Segunda Guerra Mundial–, también es guionista y profesora de Pilates, así como de Hata y Kundalini yoga, disciplina que da a conocer a través de su blog, web y canal de YouTube El rincón del sadhu

N+: -¿A qué temas prestas más atención en tu obra literaria?

IM: -Los géneros que escribo son muy variados, desde un manual de yoga hasta novelas históricas de ficción y también terror. Pero si algo tienen en común todas ellas es que trato mucho la moral humana y sus valores.

-Tu nuevo libro, La sencillez del Ginkgo, se cruza con tu anterior novela Cuando lloran los cerezos, también situada en el Japón de los periodos Showa y Heisei (antes, durante y después de la Segunda Guerra Mundial). ¿Por qué te interesa tanto este país en dicho momento histórico?

-Me gusta Japón en general, desde que empecé a ver animé y leer manga, pero esa época en concreto es distinta. El Japón de antes de la guerra era un ambiente rural, más natural y folclórico. Todavía no se habían abierto a Occidente y las artes marciales estaban más en boga que en la actualidad.

El último libro de Inma Martín del Campo

También es interesante ver su actitud durante la Segunda Guerra, mostrándose como un pueblo guerrero que no daba tregua, y de hecho fue muy difícil de frenar su ahínco por vencer, hasta que los americanos decidieron lanzar las bombas nucleares. La Segunda Guerra Mundial fue una auténtica catástrofe, pero el ataque nuclear fue un shock tan grande en la sociedad japonesa, que hoy en día sigue doliendo, y utilizo este dolor para dar en cierto modo un mensaje de paz.

 

-Hablamos de una época en la que la mujer era tratada como un ser inferior. Esta es también la situación de la protagonista de la historia.

-Shizuka es hija de un hombre absolutamente arraigado en los valores tradicionales de Japón y la educa para ser perfecta, obedecer y no opinar. Desgraciadamente, hoy en día, en Japón no se ha evolucionado mucho en este aspecto y la mujer sigue siendo tratada de un modo infantil, alguien al que hay que cuidar, ya que por ella misma no puede valerse en lo físico ni en lo económico.

-Todo empieza a cambiar cuando Shizuka comienza a ser adiestrada por su propio padre en aikido, un tradicional arte marcial japonés.

-El aikido supone para Shizuka lo más importante de su vida. Los momentos que pasa practicando con sus compañeros la hacen sentir plena, porque es el único instante del día en que tiene el control sobre ella misma. Es como si viviera una existencia paralela en la que ella decide cómo actuar, sintiéndose libre, dentro de las enseñanzas que recibe de su padre y otros maestros. Al estar rodeada de hombres en la escuela de artes marciales, tiene que esforzarse por superar a sus compañeros para que se la respete, algo que a algunos gusta y otros no lo toleran. Pero este sufrimiento es lo que realmente la hace fuerte, poderosa y decidida a cambiar lo que haga falta para salir adelante y ser ella misma, sin ninguna imposición paterna o conyugal.

-También aparecen a lo largo de la narración otros temas igualmente candentes, como la violencia de género o la diversidad sexual.

-La violencia de género, plasmada como se vería en esa época, está normalizada por los hombres y aunque las mujeres lo “acepten”, en su fuero interno saben que eso no está bien, que es una aberración, que provoca dolor en el cuerpo y en el corazón, y en petit comité, cuando se juntan las mujeres y se crea un ambiente de sororidad, saben perfectamente que se tienen que proteger las unas a las otras, porque no tienen otra opción.

-La situación de Shizuka es realmente cruel, pero la ira la hace rebelde y es lo que hace tan atractivo a este personaje.

-En cuanto a la diversidad sexual, es algo que se trató en Cuando lloran los cerezos y aquí se vuelve a plasmar desde otro punto de vista. No solo quería que la mujer se empoderara, sino que transgrediera por completo la visión que el mundo masculino tiene de ella. No porque ella lo decidiera así, es algo paulatino, que llega poco a poco a su mente y su corazón y de pronto lo descubre por una serie de circunstancias que la hacen sentirse extraña, dudar, pero a la vez visitar un mundo nuevo de sensaciones y sentimiento muy profundos.

¿Qué valores encierra La sencillez del Ginkgo?

Amistad, amor, paz, compañerismo, respeto. 

-En los títulos de tus dos novelas aparece el nombre de un árbol. ¿Representa algo en particular?

-El cerezo, en el caso de la primera novela, es un árbol muy representativo de Japón. A sus flores se las denomina sakuras, y representan por un lado lo transitorio, lo efímero de la vida, ya que es un árbol que florece y en cuestión de dos semanas pierde sus flores. Para los samurais, representaba la sangre caída del guerrero, o de aquel que se practicaba el harakiri, absorbida por este árbol, dando así esa tonalidad rosácea a la flor. "Cuando lloran los cerezos", novela de Inma MartínEs un árbol muy bello que pierde la belleza tan rápidamente, que los japoneses han creado en torno a este espectáculo un festival llamado Hanami (observar la flor), en el que las gentes acuden a los parques y praderas a observar el estallido floral en un picnic multitudinario. El ginkgo es un árbol que es denominado por los botánicos y biólogos como el fósil viviente, porque se remonta al Cretácico y resiste a las plagas y enfermedades debido a la inmunidad que ha creado durante siglos. Tanto es así, que uno de sus ejemplares fue capaz de sobrevivir a la bomba nuclear de Hiroshima. Es todo un superviviente, y además es muy utilizado en la fitoterapia como método para tratar diferentes males, dolencias, etc. Es un árbol longevo, superviviente y sanador. Podría ser el samurái de la naturaleza. Ambos árboles representan a sus protagonistas y sus vivencias.

-Para documentarte para esta novela, ¿estás asistiendo a clases de aikido?

Sí, porque no es lo mismo leer libros o ver documentales relacionados con el tema que asistir a clases y sentir los movimientos, las caídas y sobre todo las agujetas. Tuve la oportunidad de asistir al Club Centro de Aikido en Rivas, por casualidad. Un día, Juanjo, el director, me contactó a través de un anuncio que puse en Internet para impartir clase de yoga y Pilates, y el maestro buscaba a alguien que diera clases en su dojo. Cuando me dijo que era un dojo de aikido no me lo podía creer. Le dije que estaba escribiendo una novela en la que la protagonista era aikidoka y entonces me invitó a unirme a las clases. Y desde entonces estoy practicando: algo que empezó como un trabajo de documentación ahora ha hecho que ya sea cinturón amarillo.

+ INFO: https://libros.com/crowdfunding/la-sencillez-del-ginkgo/