martes 29 de November de 2022

Fondo para la conservación ambiental a investigadores en biodiversidad

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En el Año Internacional de la Biodiversidad declarado por la ONU, el Banco Galicia dedicó el Fondo para la Conservación Ambiental a impulsar proyectos de investigación que involucran a especies de la flora y fauna amenazada o en riesgo de extinción.  En diálgo con NOTICIAS POSITIVAS, Constanza Gorleri, responsable del área de RSE  del Galicia explicó que se presentaron 162 proyectos que involucran a diferentes zonas y especies de la Argentina de los cuales se seleccionaron 6 que recibirán $30.000 cada uno.

Gorleri destacó que “este es un paso más que el banco quiso dar para demostrar su compromiso ambiental. Nosotros venimos tomando medidas en cuanto a ser mucho más eficientes en reducir el impacto negativo en nuestras propias operaciones; y con la creación de este Fondo para la Conservación Ambiental lo que quisimos hacer fue dar un paso más en este camino, dejar capacidad instalada, gestión, investigación, para mejorar el ambiente en el que vivimos”.

En esta primera edición la convocatoria consistió en invitar a investigadores de todo el país que trabajan la temática de la biodiversidad para que presentaran propuestas que busquen revertir o investigar las causas de la extinción de algunas especies de flora y fauna. La respuesta fue muy satisfactoria ya que se presentaron 162 proyectos de investigadores prestigiosos. La selección de los seis proyectos ganadores de los estímulos económicos para instrumentar las investigaciones estuvo a cargo de un jurado de especialistas compuesto por museólogos, investigadores del CONICET, biólogos y docentes de la universidad.

Cabe destacar que esta iniciativa no es la primera acción del Banco Galicia en materia medioambiental. Al respecto, Gorleri señaló que “el banco tomó dos medidas estratégicas. Una fue la adhesión a los Principios de Ecuador, una iniciativa de la Organización Financiera Internacional a partir de la cual las empresas se comprometen a  estudiar proyectos de inversión, es decir, proyectos de personas que se acercan a pedir un préstamo, no desde una óptica exclusivamente económica sino teniendo en cuenta también el impacto que esa inversión va a tener en el medio ambiente y en la sociedad”. De este modo, si el impacto de la inversión que solicita el préstamo se presume riesgoso, ese préstamo no se otorga.

La otra medida estratégica para el Banco Galicia fue la certificación de su sistema de gestión ambiental bajo la norma ISO 14000. “Nos interesa nuestro impacto directo, por eso somos el primer banco en certificar la ISO 14000, que es la ISO ambiental. Lo hicimos porque hemos definido una política ambiental y lo que buscamos es ahorrar en nuestras propias instalaciones energía, gas, papel y, para ello, impulsamos determinados programas de concientización y de optimización de los recursos”.

Desde el banco se despliegan líneas de acción coherentes con el cuidado del medio ambiente. Adherir a los Principios de Ecuador, certificar su sistema de gestión ambiental bajo la norma ISO 14000 fueron los primeros pasos para comenzar con el cuidado de los recursos “en casa”. Como sostuvo Gorleri “lo interesante de este proceso es que no son acciones puntuales sino que es un planteamiento de ir de menos a más que empezó en el banco. Hoy lo que buscamos es generar alianzas con estos investigadores y organizaciones ambientales para mejorar el ambiente en que vivimos”.

Acciones como las del Banco Galicia son desarrolladas por muchas empresas. La Responsabilidad Social Empresaria es un fenómeno que se ha consolidado en los últimos años y que cada día cobra más fuerza. Constanza Gorleri hace 14 años que trabaja el tema de RSE y comparte esta visión optimista en torno a la concientización de las empresas: “ha crecido y ha madurado la conciencia sobre la centralidad de los temas ambientales no sólo para una vida saludable, sino para un desarrollo económico armónico. Creo que es un paso fundamental. Soy optimista porque creo que esto va a ir mejorando en cuanto a la forma en que se hacen las cosas. Hoy las empresas tienen que gestionar de una manera en que económicamente sean rentables, pero también ambiental y socialmente responsables. El negocio, el planeta y las personas deben ser parte de la gestión responsable de las empresas”.

Los galardonados fueron:

Román Baigún, investigador de la Fundación de Historia Natural Félix de Azara. El proyecto se dirige al estudio, conservación y manejo del Cauquén Colorado. Al mismo tiempo se propone realizar un relevamiento de los humedales de la provincia de Buenos Aires que son de gran importancia para la conservación y el estado sanitario de esta ave. Debido a los excesos de la caza deportiva, el Cauquén Colorado pasó de ser considerado plaga a convertirse en una especie en extinción.

Paula Campanello, investigadora de la UN Misiones y el CONICET. Su proyecto está dirigido a estudios de distribución, regeneración, trabajo con pobladores y recuperación del Palo Rosa. El proyecto involucra a una de las zonas más amenazadas y biodiversas del país: la selva misionera. El Palo Rosa es una de las especies emblemáticas de árboles gigantes de la selva.

Humberto Capozzo, investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MACN) y CONICET. Su proyecto está destinado a la ecología y conservación del Delfín Franciscana. Este mamífero habita el sur de la provincia de Buenos Aires, incluso es posible verlo en las aguas del Río de la Plata. Es una de las pocas especies de delfines que habitan en agua dulce.

Victoria Carman González, investigadora de la Fundación AquaMarina. A las costas del mar argentino suelen arribar tortugas marinas Laúd y Cabezona. Por lo general estos animales llegan lastimados, enfermos o exhaustos. Mediante este proyecto se realizará un programa de salvataje, rehabilitación y devolución a su hábitat natural. Además se les colocará transmisores satelitales para poder realizar estudios sobre las rutas migratorias.

Gustavo Porini, investigador de la Fundación de Historia Natural Félix de Azara. El proyecto se dirige a la conservación del Tatú Carreta, una especie amenazada que habita en las provincias de Chaco y Santiago del Estero.

Marcela Uhart, investigadora de la Wildlife Conservation Society (WSC). Todos los años, miles de turistas se acercan a contemplar a la Ballena Franca Austral en Península Valdés, Chubut. A pesar que la Ballena fue declarada “Monumento Natural de La Nación” y la Península Valdés recibió la distinción de “Patrimonio de la Humanidad”, la especie presenta un alto índice de mortandad en las costas del lugar. El proyecto se plantea estudiar las posibles causas de la muerte de estos mamíferos.

Por otra parte el jurado recomendó a otros 6 proyectos y los distinguió con una Mención; corresponden a:

Teresita Lomáscolo, investigadora de la Fundación Pro Yungas. El proyecto busca la conservación de especies amenazadas en paisajes productivos protegidos por Yungas. Se presenta como una visión innovadora para la conservación de mamíferos y selvas pedemontanas dentro de sistemas productivos, convirtiéndose en una contribución directa a la posibilidad de evaluar la sustentabilidad de dichos sistemas y su grado de contribución a dicha conservación.

Bettina Malher, investigadora del CONICET, Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (FCEyN) UBA. El proyecto está enfocado en la conservación del Cardenal Amarillo, una de las especies de pájaros más amenazadas de la Argentina. Categorizada como “En Peligro” a nivel nacional por Aves Argentinas y SAyDS debido a la caza para su venta como mascota y a la pérdida de su hábitat natural.

Andrés Novaro, investigador de Wildlife Conservation Society (WSC). El Gato Andino de la Patagonia es una especie que se encuentra amenazada. El proyecto está dirigido a la conservación de una reciente población descubierta de este felino que habita en la estepa patagónica. El Gato Andino fue declarado como “Vulnerable” por SAREM y SAyDS en la resolución 1030/2004.

Eduardo Ramilo, investigador de la Administración de Parques Nacionales (APN). Su proyecto está dirigido a la aplicación de medidas para la mitigación de amenazas a la conservación del Huemul Andino. Este cérvido autóctono fue declarado “En Peligro” a nivel nacional por la Sociedad Argentina para el Estudio de los Mamíferos (SAREM) y SAyDS. Por otra parte fue declarado Monumento Natural a nivel nacional por la ley 24702 y monumento provincial por cada una de las provincias en la cuales habita.

Heber Sosa, investigador del Instituto de Educación Física Dr. Jorge Coll. Su proyecto está dirigido a la recuperación de una de las tres especies de flamencos que habitan en la Argentina, la phoenicoparrus jamesi. Este ave, que habita en Laguna Brava en la provincia de La Rioja, fue declarada “En Peligro” a nivel nacional por Aves Argentinas y la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable (SAyDS)

Graciela Verzino, investigadora de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de Córdoba. Su proyecto está dirigido a la conservación ex situ de recursos forestales nativos en Argentina mediante el Banco Nacional de Gernoplasma de Prosopsis. El género Prosopis, dentro del cual se encuentra el Algarrobo, comprende varias especies de árboles, cuyas poblaciones han sido tremendamente afectadas tanto por la tala para uso de su madera como por los desmontes para uso agrícola.

En www.galiciasustentable.com se puede conocer a cada uno de los investigadores y las temáticas que abordan.