viernes 07 de agosto de 2020

Vivir sin impacto ambiental

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Hay vida más allá del consumo y se puede sobrevivir sin necesidad de contaminarlo todo. Esta es la historia de una familia que desafía lo imaginable e invita a repensar la forma en la que vivimos.

Durante un año entero (hasta noviembre de 2007), el escritor Colin Beavan, su esposa Michelle Conlin (editora de una de las secciones de la revista BusinessWeek), su pequeña hija de dos años Isabella, y su perro, vivieron en plena ciudad de Nueva York produciendo impacto cero sobre el medio ambiente. Cero emisiones de dióxido de carbono; cero contaminación de agua y cero electricidad. Privarse de los beneficios del poder adquisitivo y de la modernidad llevó a esta familia a encontrar un nuevo estado de plenitud y felicidad que no deja huella negativa en el planeta.

«Hombre que no impacta» sería la traducción al español del nombre del experimento que logró demostrar que es posible vivir sin dañar el medio ambiente aun en una ciudad como Nueva York. En 2009, la historia se transformará en un libro y un documental; hasta entonces la historia completa puede leerse en el blog No Impact Man. Es la historia de una pareja que decidió tomar cartas en el asunto de cuidar el planeta y no dejar en manos de los políticos un tema tan serio. La búsqueda se orientó a comprobar la ecuación Impacto Negativo + Impacto Positivo = Impacto Cero. Esto quiere decir más o menos que si el tránsito por la tierra transcurre sin dañarla y colaborando con su bienestar, el pasaje será sustentable: los recursos naturales gozados estarán disponibles para las futuras generaciones.

El experimento

De un día para otro se deshicieron de todos sus electrodomésticos (TV incluida), no utilizaron ningún medio de transporte que produzca emisiones de dióxido de carbono, consumieron solamente alimentos orgánicos producidos en su localidad, hicieron compost con sus desechos corporales diarios, y utilizaron sus piernas o la bicicleta como único medio de transporte. No hicieron nada que produjera un impacto negativo y se propusieron por el contrario incrementar las cosas que tuvieran un impacto positivo, como por ejemplo colaborar con la limpieza de las márgenes del río Hudson, dar dinero para beneficencia o rescatar aves.

«El cambio no fue nada sencillo; lo hicimos en etapas y a medida que avanzábamos se volvía más complicado. Primero nos pusimos a pensar en cómo no producir tanta basura, luego en cómo producir el menor impacto posible con la elección de nuestros alimentos y en cómo reducir nuestro consumo general. Soy solo un liberal que se hartó de hablar y no hacer nada. Todo esto tiene que ver con una protesta contra mi yo repleto de altísimos principios y de poca acción», comenta Colin en su blog.

«Con esta experiencia redescubrí lo que es la felicidad y tuve la posibilidad de convertirne en mejor padre para mi hija jugando con ella más horas. Tuve más tiempo para conversar con mi mujer, más tiempo para dedicarme a las cosas importantes de verdad, más tiempo para disfrutar de la intimidad», afirma también Colin.

+INFO: No Impact Man