domingo 17 de October de 2021

Viajar, ver y aprender

por

Este verano, tuve la oportunidad de viajar por Europa y conocer culturas nuevas, diferentes de mi realidad cotidiana en Buenos Aires, Argentina. No hablo de idiomas, de monedas, ni del color de piel de la gente. Me refiero a los hábitos sociales.

Considerando la forma en que la gente se desenvuelve dentro de sus respectivas sociedades, algunas de las diferencias más notables estuvieron en el campo de la sostenibilidad del medio ambiente.

La posición de los europeos con respecto a las bolsas plásticas, por ejemplo, puede compararse sólo con las políticas individuales de algunos pocos comercios en la Argentina, que promueven la reutilización de una bolsa, concepto bastante nuevo en nuestro país. En cambio, en la mayoría de los países europeos, las bolsas no se entregan con las compras sino que se venden aparte. El cliente debe llevarse sus propias bolsas o comprar una nueva cada vez.

En cuanto a los residuos, no sólo se clasifican en los basureros públicos, sino que la discriminación empieza primero en el hogar. Las viviendas familiares cuentan con distintos cestos de basura: uno, para papeles; otro, para plásticos; un tercero, para residuos orgánicos, y más. Otro tema relacionado con la basura son los cigarrillos: los fumadores saben muy bien que no deben encender un cigarrillo si no ven un canasto de basura cerca, ya que no pueden tirar las colillas a la vía pública.

En cuestiones de energía, lo que más me sorprendió fue el hecho de que en España y Alemania las construcciones modernas se compran con paneles solares incluidos, y en el caso de que los residentes no lleguen a utilizar toda la energía producida, la empresa vendedora de los paneles se encuentra en la obligación legal de comprar esa energía que «sobra». Además, en este último caso es increíble la cantidad de autos Smart (autos ecológicos, comerciados actualmente por la firma Mercedes Benz) que circulan por las autopistas.

Para no dejar afuera el tema de Responsabilidad Social Empresarial (RSE), que será profundizado más adelante en ejemplos particulares de nuestra Agenda, vale destacar que todas las newsletters que leí (¡y no fueron pocas!) tenían al menos un artículo sobre un emprendimiento socialmente responsable.

Finalmente, algunas conclusiones. ¿Existe realmente «un mundo de diferencia» entre Europa como Primer Mundo y América Latina como Tercero? ¿Puede acotarse la brecha presente entre las dos realidades? Claramente será necesario rendirse, porque las excusas sobre la falta de recursos para lograr una realidad más sustentable no son suficientes, y empezar a observar cómo al igual que la clasificación de residuos, el cambio puede empezar en nuestros propios hogares.