viernes 26 de February de 2021

Historia de vampiros, palomas y un amor del más acá

En "Un vampiro a dieta", publicado por Clara Beter Ediciones, el poeta y cuentista Gito Minore deconstruye con gracia y lirismo un magnífico mito literario y le da una vuelta de tuerca muy moderna

Graciela Melgarejo por

Un vampiro a dieta, de Gito Minore (Clara Beter Ediciones) trae la tradición a la porteña Plaza de Mayo

En el ranking de personajes literarios famosos, los vampiros se destacan gracias al conde Drácula de Bram Stoker (1897). Pero la tradición se ha extendido por todo el mundo –también en innumerables películas y series de TV– para regocijo de los lectores que gustan del misterio y del terror gótico. Con el tiempo, el vampiro de ficción ha ido mutando en sus representaciones y hasta en sus gustos; como ejemplo, ahí están los vampiros «veganos» de Crepúsculo de Stephenie Meyer. Y ahora, con Un vampiro a dieta, de Gito Minore (Clara Beter Ediciones), también hay un vampiro porteño para hacer honor a la historia de amor, sangre y colmillos.

Peinado a la gomina como Carlitos Gardel, elegante y pálido, este vampiro de la Plaza del Congreso hace estragos entre las cándidas palomas, que caen muertas de amor en sus alas negras como de seda. Efectivamente, Gino es un latin lover temible y despiadado. Hasta que aparece su némesis, en la forma de «una espléndida y fabulosa paloma blanca» llamada Mina, «guapa y desfachatada». Y nada volverá a ser igual, para ninguno de los dos.

En "Un vampiro a dieta", Gito Minore deconstruye con gracias y lirismo un mito literario
Gito Minore, autor de
«Un vampiro a dieta»

Poeta, cuentista, editor y profesor de filosofía, Gito Minore es autor ya de varios relatos infantiles –Muriel tiene una visita, Pasala, Leonel, pasala, El aroma del paraíso y Malena– y en 2016 recibió la beca en Letras del Fondo Nacional de las Artes (FNA) por su investigación «La literatura infantil en Latinoamérica». Ahora, en Un vampiro a dieta, Minore deconstruye con gracia y lirismo un magnífico mito literario, para que los lectores disfruten de la buena literatura y también, de paso, se instruyan sobre las costumbres de los murciélagos y de los vampiros, su réplica en la narrativa (ver páginas 47 a 49).

«Se llamaba Gino / y tenía los dientes afilados. / Se llamaba Gino / y era un seductor elegante y pálido. / Se llamaba Gino / y era un vampiro.»

Para ilustrar esta historia de amor y de terror moderna, con una paloma feminista y un vampiro a dieta rigurosa, está Mariano D’ Angelo, ilustrador e historietista especializado en temas fantásticos, autor, entre otras obras de Clara Beter Ediciones, de la tapa de Cuentos de la selva de Horacio Quiroga, para su colección Fundadores. El solapado Gino y la arrogante Mina no podrían tener mejor representación que la que D’ Angelo creó para ellos.