martes 29 de September de 2020

Sobre Uber, Cabify y la nueva economía

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economía circular

Bajo la aplicación de Uber en mi teléfono celular y en minutos creo una cuenta. Voy a viajar y quiero probar el sistema. El mismo día empieza un despiole generalizado por la intención de Uber de instalarse en la Argentina (solo en la ciudad de Buenos Aires, por ahora). En su cuenta de twitter @Uber_ARG – (con más de 8300 followers con tan solo 4 tuits) la empresa, que cotiza en bolsa más caro que YPF, anuncia que están revolucionando la movilidad urbana de 400 ciudades en 70 países alrededor del mundo.

En la calle varios taxistas me contaron su preocupación y una lista de «peros» aun sin llegar a entender bien el sistema. El argumento más repetido es que «nosotros pagamos de todo y ellos nada, nosotros tenemos que tener los autos impecables, etc.» Pero cuando la charla avanza y llegamos a la realidad de que los taxis no están siempre en las mejores condiciones y se coincide en que cuando llueve no sacan los autos para que no se arruinen o se admite la existencia de mucha política e intereses en el rubro, Uber parece hasta interesarle a los choferes como una alternativa laboral y, en voz baja. algunos admiten que se van a ocupar de dar un mejor servicio frente a la nueva competencia.

Hay que saber que Uber no está solo, a la empresa española Cabify  -que ya confirmó inminente desembarco en la Argentina- se le ocurrió lo mismo con algunos matices: cobra la tarifa por distancia sin contemplar la variable del tiempo y tiene otros requisitos para sus conductores que incluyen la compra de una licencia de taxi o remis que en España cuesta unos 20000 euros.

Es una realidad, el formato de los nuevos negocios incomoda y asusta. Viene a cambiar paradigmas instalados y a modificar el escenario laboral, y esto es un hecho. Lo que alguna vez fue la burbuja de Internet ahora se materializa en un formato de economía a la que hay que hacerle ajustes, es cierto, para que la transición sea lo más justa posible, pero que en si mismo es un modelo en permanente evolución, que llegó para quedarse.

PD: una vez que cargues tu tarjeta de crédito en estas aplicaciones, si te tentás en hacer el simulacro de pedir un viaje en cualquier lugar del mundo, vas a ver los autitos que están en los alrededores y te va a parecer genial, pero dejalo ahí… Si seguís y apretás que querés solicitar el viaje (aunque lo canceles a los 3 segundos), a los 4 te va a llegar un aviso de débito de un par de dólares solamente por el uso del sistema.

La nueva economía se autorregula, es eficiente pero no deja lugar para el juego. Sabelo.