martes 29 de November de 2022

Radiaciones no ionizantes: la otra cara de la telefonía celular

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Eduardo Horacio Legaspe es bioquímico y abogado, y trabaja en el Instituto Universitario de la Policía Federal en Buenos Aires. También especialista en radiaciones no ionizantes, visitó el estudio de Radio Palermo para contarle a NOTICIAS POSITIVAS sobre los posibles efectos dañinos de utilizar teléfonos celulares y otros artefactos tecnológicos propios de la modernidad.

N+: -En tu especialidad, ¿el interés es principalmente el impacto de las radiaciones en los niños, verdad?
EHL: -Exactamente. El niño tiene una vida media de exposición a ellas más grande que la que va a tener el adulto. Tiene su sistema fisiológico y nervioso en permanente crecimiento. Es más vulnerable al consumo y más inconsciente respecto a este. Por eso, debemos evitar que utilice la tecnología en exceso. El sistema, esencialmente, se maneja con terminales, que vendrían a ser los teléfonos, y antenas, que son las que emiten las radiaciones a través de las cuales los teléfonos funcionan.

-Esas antenas son las que siempre generan problemas. ¿Es un miedo real el que tenemos los consumidores respecto a ellas?
-En realidad, el espectro de radiaciones se puede dividir en dos grandes grupos: aquellas que tienen un efecto dañino comprobado, que son las radiaciones ionizantes, dentro de las cuales se incluyen las radiaciones utilizadas para medicina nuclear, o fines militares; y después están las radiaciones no ionizantes, aquellas que producen un efecto biológico, pero el efecto dañino comprobado efectivamente es aquel vinculado con la deshidratación y el calor. Hay otros efectos biológicos que se conocen, que afectan al cuerpo humano, y que están en vías de estudio para comprobar si realmente son o no dañinos.

-Cuando uno habla de usar responsablemente los aparatos electrónicos, ¿a que se refiere?
-La historia del estudio científico y biológico en este tema tiene una etapa intermedia o «gris», en la que nos encontramos en este momento. Por un lado, no podemos comprobar el daño cierto de las radiaciones no ionizantes, pero tampoco podemos comprobar que sean totalmente inocuas. En el lugar en que nos encontramos en este momento lo más recomendable es aplicar un principio llamado principio precautorio: ante el desconocimiento científico cierto, lo más conveniente es tomar precauciones. Por ejemplo: cuanto más cercanos estemos, más expuestos estaremos. También existen grupos más vulnerables que otros: los chicos, los ancianos, la gente con marcapasos, las embarazadas. Sobre esas poblaciones hay que trabajar para protegerlos.

-Es muy difícil culturalmente evitar que los niños tengan acceso a estos aparatos, cuando uno ve todo el tiempo niños jugando con iPads, por ejemplo…
-Lo que se ve en otros países del mundo, en Europa, en los EE. UU., es que hay una conciencia en la población de que las radiaciones de los teléfonos, o artículos a través de wifi, implican situaciones riesgosas. En cambio, en la Argentina, si uno hiciera una encuesta, yo creo que el 90 por ciento de la gente diría que el problema con la telefonía celular son las antenas. Y tienen un absoluto desconocimiento de los posibles problemas de salud de todos los artículos tecnológicos. Es importante que se sepa que no estamos tratando con juguetes, sino con objetos que emiten radiaciones permanentemente mientras estén prendidos. Los efectos a largo plazo son desconocidos todavía. Hay enfermedades que surgen recién a los 15 años de exposición.

-¿A que tipos de patologías se refiere?
-Patologías muy serias, como puede ser el cáncer. El cáncer de tumores sólidos tiene un promedio de latencia de 15 a 20 años. Y como puede haber un efecto acumulativo, lo que puede pasarnos es que lo podemos estar acumulando durante muchos años y vernos afectados dentro de 20 o 30 años.

-¿Que cuidados podemos tener?
En las poblaciones más vulnerables, tratar de restringir el uso lo más posible. Que tomen conciencia los chicos que están manipulando un objeto que no es inocente, que no es inocuo. Creo que este tema es importante incluirlo en la educación de los chicos, para que empiecen a tener actitudes de cuidado. Creo que debería haber, sobre todo a nivel educativo, campañas e información más intensiva con respecto a las radiaciones que pueden hacernos mal.

-La gente que está trabajando para mejorar la telefonía celular, ¿trabaja también sobre este tema? ¿O porque estamos en esta zona gris no le dan el tratamiento que debieran?
-En general, a nivel internacional, hay conciencia de realizar estudios e investigaciones. Lo que pasa es que son estudios difíciles de hacer y que llevan mucho tiempo. Y al mismo tiempo chocan con intereses de la sociedad, del gobierno, de las empresas, y hasta de las ONG. Justamente por el punto de vista social, de adultos que quizás se resisten a cambiar hábitos de uso, creo que es muy importante educar a los chicos para que en un futuro tengan mejores hábitos que sus padres.

+ INFO: el 15/4/2015, el Dr. Legaspe preside la mesa sobre radiaciones no ionizantes en el X Congreso Regional Latinoamericano IRPA de Protección y Seguridad Radiológica, organizado por la Asociación Internacional de Protección Radiológica (IRPA).