martes 28 de September de 2021

Opinión


Pospandemia: ¿cómo acelerar el desarrollo sustentable?

Las transformaciones sistémicas con visión a largo plazo apuntan a evitar los sobregiros de la tierra y modificar la trayectoria de los niveles de CO2 en la atmósfera


Después de la pandemia de Covid 19 hay que acelerar el desarrollo sustentable

La pandemia de Covid-19 ha repercutido en dinámicas típicas de una economía globalizada, en nuestros hábitos, en la forma en la que nos movilizamos, estudiamos, trabajamos, nos relacionamos con otros y, por supuesto, expuso y catalizó desigualdades y vulnerabilidades de todo tipo.

En relación con el medio ambiente, las emisiones de gases de efecto invernadero disminuyeron al comienzo de la pandemia. Distintos análisis científicos indicaron que la calidad del aire había mejorado y que estábamos viviendo una disminución sin precedentes de emisiones de CO2, uno de los principales gases contaminantes que ocasionan el cambio climático.

No obstante, dicho impacto fue solo temporal y muy específico, porque fue un fenómeno causado por las distintas restricciones que tuvieron como objetivo evitar la propagación de la pandemia de Covid-19. Por lo que en un mundo pospandemia surge la necesidad de reflexionar acerca de la relación que hoy tenemos los humanos con el planeta tierra y sus ecosistemas; apuntando hacia economías más inclusivas y sostenibles.

Autores como Arne Næss analizan esta relación, pudiendo observar que el Yo egoico humano ha estado históricamente por encima de la naturaleza, ocasionando un estado de sobrecarga y desbalance en los ciclos medioambientales que sostienen la vida sobre el planeta tierra.   

Un mundo pospandemia nos demanda ser más empáticos y conscientes para permitirnos conectar con nuestro Yo ecológico, que nos acerca a un comportamiento ambientalmente responsable que preserve la integridad, estabilidad y belleza de la comunidad biótica como una forma de interés propio dado el entendimiento de que somos parte de ese mismo ecosistema. Por lo que cualquier impacto ambiental positivo debe iniciarse por un cambio en nuestros hábitos de producción y consumo para trascender a modelos de negocios con una visión de triple impacto.

Las transformaciones sistémicas con visión a largo plazo apuntan a evitar los sobregiros de la tierra y modificar la trayectoria de los niveles de CO2 en la atmósfera. En esta nueva normalidad, es necesario trabajar en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), porque son claves para la sostenibilidad del mundo.

Las transformaciones sistémicas con visión a largo plazo después de la pandemia de Covid-19 apuntan a evitar los sobregiros de la tierra y modificar la trayectoria de los niveles de CO2 en la atmósfera. En esta nueva normalidad, es necesario trabajar en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), porque son claves para la sostenibilidad del mundo.

En este sentido y para acelerar el desarrollo sostenible, debemos operar como seres humanos, colectivos, empresas y gobiernos de forma consciente, comprendiendo como parte del todo a la mejora continua para contribuir a una economía circular capaz de generar puestos de trabajo basados en perspectivas económicas, medioambientales y sociales.

Asumiendo como propio el compromiso con la sustentabilidad y habiendo percibido el año 2020 no solo como un gran desafío humanitario sino como una oportunidad para aplicar nuestro modelo a la emergencia climática que hoy vivimos, Pura, empresa B de triple impacto, garantiza el acceso al agua de calidad y promueve el consumo de agua libre de envases plásticos mediante la venta de equipos purificadores y botellas térmicas reutilizables.

Con este propósito, durante el proceso de medición de huella de carbono calculamos nuestro impacto en función a nuestras operaciones típicas, lo que quiere decir que aun cuando nuestros colaboradores no estaban realizando los viajes característicos hacia nuestras oficinas, tal como hubiese ocurrido en un año previo a la pandemia, consideramos esas emisiones dentro de la totalidad a compensar como si los viajes se hubiesen realizado realmente, lo que representó el 24% de la medición de nuestra huella de carbono.

En julio de 2020, iniciamos un ciclo en la compra de créditos de carbono para operar con energía 100 por ciento renovable certificada, realizando una compra equivalente al 100 % de nuestro consumo en bonos I-REC que funcionan como un certificado de energía renovable internacional recomendados en el Protocolo de Gases de Efecto Invernadero (GEI), lo que a su vez redujo nuestra huella de carbono mientras se generaba energía renovable en comunidades vulnerables.

Ahorrar en los cálculos para compensar la huella de carbono no debería ser una opción si queremos acelerar el desarrollo sostenible, porque la salud de las personas y la salud del planeta es lo mismo, y solo depende de nosotros que ambas puedan prosperar en igual medida.

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La autora es responsable de Impacto en Pura, Empresa B de Triple Impacto que desarrolla productos con tecnología e innovación para el tratamiento de agua e implementa procesos para garantizar los estándares de calidad acorde con la Certificación de Empresas B