jueves 17 de June de 2021

Opinión


El pensamiento de la moral ambiental

Podría esperarse, en un futuro, que los aspectos ambientales pasen a ser un derecho como lo es hoy la salud, y las condiciones de trabajo y de vivienda aseguren contribuir al medio ambiente


Rodrigo Martínez Goyena y su columna de Opinión sobre la moral ambiental

Hace cuatro años, cuando empecé a hablar en público, me prometí no ser de esas personas que dice siempre lo mismo en sus disertaciones. Entonces, cada vez que doy una charla, me exijo (y hasta me termino divirtiendo) decir algo nuevo que no haya dicho ni escrito todavía. El 14 de abril pasado, en una disertación, hablé por primera vez del pensamiento de moral ambiental. 

En su libro La vida de los hombres infames, el filósofo francés Michel Foucault habla sobre una relación de conocimiento que está dada entre personas/instituciones que acreditan tener los saberes, y personas susceptibles de recibir tales saberes. Este vínculo, hoy, dejó de ser de conocimiento para convertirse en una relación de poder. ¿Por qué? Porque, eventualmente, quienes acreditan tener los saberes terminan marcando las reglas del juego: determinan esquemas, procesos y todo lo necesario para constituir un sistema. Por otro lado, quienes son susceptibles de recibir los saberes comienzan a nutrir esos sistemas mediante el hacer. Por ende, esta relación de conocimiento se transforma en una relación de poder con tintes productivos.

Para materializar tal fenómeno, Foucalt da dos ejemplos. Uno se dio en el siglo XIX con una rama de la medicina: quienes acreditaban tener los saberes comenzaron a someter/tratar a sus pacientes (personas susceptibles de recibir tales saberes) según sus criterios, al punto de que terminó siendo contraproducente, porque, en vez de ayudar, generaba la enfermedad que buscaba evitar. Por lo tanto, fue necesario comenzar a hacer intervenciones para regular esa relación de conocimiento que ya se había transformado en una relación de poder.

Al segundo ejemplo, Foucault lo visibiliza cuando surge la salud como derecho a quien trabaja. En el sistema laboral, la relación de conocimiento debería ser fluida/genuina, pero se convierte en una relación de poder. Las personas que trabajan/producen dentro del sistema comienzan a necesitar gozar de buena salud para continuar produciendo. Así surge, entonces, la necesidad de estar bien, corporalmente, para seguir dentro del sistema. Y así fue cómo la medicina se instaura como un derecho dentro del trabajo. Posteriormente, tal fenómeno se materializa en que cada organización debe pagar/aportar un monto mensual por cada persona que trabaja dentro; surgen así las obras sociales, entre tantas materializaciones que el fenómeno trajo.

Foucault establece que, en ambos casos, hubo una transformación en la percepción del cuerpo/materia, pero no en la percepción moral. “Mi cuerpo está mal. Necesito estar bien.”

La educación ambiental

El filósofo y ensayista escocés David Hume decía que la moralidad estaba dada por el sentir y no por el pensar. La educación ambiental sensibiliza a la persona consigo y para con su entorno, ya que da herramientas para convivir/aportar/evolucionar junto a la naturaleza; la sensibilización genera concientización. En la exposición a una acción particular, se halla un aprendizaje racional y emocional; la parte emocional es la que permite a las personas interpretar y descubrir respecto a cómo se sienten. Si una persona realiza una forestación, podría tener el aprendizaje racional (cómo hacerlo) y también el emocional respecto a cómo se siente, si le gustó o no, por qué lo hizo, etc.

Ese aprendizaje emocional es el que origina el sentir del que habla Hume, que guía la conducta moral. Si la educación ambiental sensibiliza a la persona y genera aprendizajes emocionales respecto a cómo vivir en armonía con la naturaleza, entonces, sí hay un cambio en la percepción moral. Aquellas personas que despierten y se abran a la sensibilización ambiental, luego, no podrán, por ejemplo, ir a trabajar/convivir/socializar con organizaciones/personas que estén dañando (de alguna manera) al medio ambiente. ¿La moral es negociable? La moral colectiva se puede convertir en valores sociales. ¿Los valores son negociables? Esto explica, también, el motivo por el cual los movimientos ambientales toman fuerza colectiva materializada en grupos sociales: sienten, comparten, y viven la transformación moral.

El pensamiento de la moral ambiental

El pensamiento de la moral ambiental se nutre de ambos pensamientos anteriores. Los asuntos ambientales están creando su propio sistema (como en su momento lo hizo la medicina, y luego la manera en que se conjugó con el trabajo). Podría esperarse, en un futuro, que los aspectos ambientales pasen a ser un derecho como lo es hoy la salud, y las condiciones de trabajo y de vivienda acrediten/aseguren contribuir al medio ambiente. Habrá que ver de qué manera se materializa todo esto, pero es de esperar que comience a tener más forma de la que ya tiene. Y, más aún, considerando que la educación ambiental transforma la moral de las personas, tal combinación dé origen a una nueva manera de crear los sistemas/paradigmas.

A diferencia de los fenómenos explicados por Foucault, nuestro presente está siendo influido por una transformación en la percepción moral: la moral ambiental.

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El autor es licenciado en Comercio Internacional y socio fundador de Greentech Educación Ambiental SA; docente universitario en primer y último año en materias de emprendedurismo, y autor del libro La transversalidad de la Educación Ambiental