martes 18 de May de 2021

Opinión


Reflexiones sobre la pandemia a los 18 años

Reconocer emociones, entender reacciones y modificar acciones: conceptos que a la autora de esta columna le son fundamentales para su desarrollo como individuo hoy


Todavía me acuerdo cuando, a fines de febrero de este año, en una charla de domingo con mi madre, le contaba que ya me había aburrido de las vacaciones, de estar en casa y del calor; que tenía ganas de empezar mi carrera, de conocer gente, de estar en lugares nuevos. Que ya me había cansado de que todo el mundo hablara de lo mismo, del virus y de la cuarentena. 

Los primeros días, la cuarentena se sentía como unas vacaciones en familia. Juegos de mesa y películas. Creo que todo empezó a ser diferente cuando nos dimos cuenta de que no eran solamente 15 días, y fue ahí cuando comprendí que necesitaba estar más activa. De a poco cambie las pantuflas por las zapatillas, y empecé a hacer todo aquello que tenía planeado para este año, pero de otra forma.

Tenía el objetivo de leer un libro por cada mes del año, escuchar música nueva y escribir. Además, como en febrero me había inscripto en una escuela de música ya quería empezar. Me convencí de hacer todas estas cosas, a pesar de que no iban a ser como esperaba.

Quizás hubiese leído los mismos libros en el colectivo yendo a estudiar, pero lo terminé haciendo en mi jardín después de una clase online. Creo que lo importante fue no haberme sometido a la situación: aceptar las circunstancias y seguir adelante, ya que, como escribió Ernesto Sabato en La resistencia, ‘‘Resignarse es una cobardía, es el sentimiento que justifica el abandono de aquello por lo cual vale la pena luchar’’. 

Me di cuenta de que esta situación me obligó a encerrarme en mí misma y a despertar esas áreas que en el día a día pueden quedar apagadas. Reconocer mis emociones, entender mis reacciones y modificar mis acciones. Conceptos que hoy creo fundamentales para mi desarrollo como individuo.

Estoy empezando a aprender a desactivar ese modo automático y lograr estar presente en mi ser. Percibir aquello que por momentos busco esconder y tomar decisiones que me guíen en el camino del autoconocimiento.

Y quizás lo que necesitaba en febrero era, irónicamente, tener tiempo libre.