martes 11 de diciembre de 2018

Opinión


¿Por qué el fútbol en la Argentina es violento?

Lejos de ser una fiesta, Boca-River fue un triste espejo de la sociedad que tenemos hoy, pero también puede ser una oportunidad de mejora


Es justo que antes de que sigas leyendo te diga que no soy fan del fútbol como la corporación que es. Siempre me parecieron grotescos los números que se manejan, nunca pude digerir la disparidad de dinero que gana un jugador comparado con lo que percibe, por ejemplo, un médico o un maestro. Creo que este solo hecho es un testimonio que dice mucho de lo que priorizamos en nuestra sociedad.

“Pero es una fiesta”, dicen muchos. “Qué importa lo que ganen, mirá la felicidad que nos traen”, dicen otros.  Sí… entiendo lo de la energía, la fiesta, la adrenalina, pero sigo firme en mi postura: es una cuestión de dosis, una cuestión de inequidad extrema que debe replantearse.

El dinero así invertido, sin un verdadero propósito deportivo sino con fines políticos, sirve para engordar vanidades y danzar con la corrupción.

En este contexto, se ha perdido el verdadero sentido de tan interesante deporte, que tiene más que ver con nuclear, compartir y ser un espacio seguro para miles de chicos que encuentran en su club lo que no tienen en sus casas, que en lo que se ha convertido actualmente.

Ejercer el derecho del consumidor es una opción para llamar la atención y demostrar que “no todo es lo mismo”. ¿Cómo? No comprando entradas para ver el próximo partido, por ejemplo, y con ese gesto decir “así no”.

Seguramente hay otras manera de demostrar lo mismo, cualquiera sería válida. El fondo es estar con los hechos a la altura del enojo que, de manera casi unánime, nuestra sociedad demostró expresándose a través de las redes sociales.

Me cuenta un argentino que se había preparado para disfrutar del partido en un pub inglés que había muchas ganas de verlo y mucha gente esperando. Cuando empezaron los disturbios, simplemente cambiaron el canal y continuaron viendo fútbol alemán. No se quedaron rumiando el lamentable espectáculo, pero sí registraron lo vergonzoso de la situación.

El fútbol argentino es violento porque la sociedad está sitiada por una minoría  violenta y porque la mayoría permanece silenciosa sin sancionar comprando esos efímeros instantes de adrenalina. La mayoría que aún no registra que es mayoría.

Si dejas que una hormiga nos enfrente, entonces podrías darte cuenta de que son muchas más que nosotros