viernes 04 de December de 2020

Opinión


La necesidad de habitar las emociones

Todas las emociones son buenas, pero es importante aprender a manejarlas, para que no nos invadan y para saber elegir cuáles nos convienen más


Las emociones y cómo controlarlas

Todas las emociones son buenas: si se presentan es por y para algo.

Las emociones que la mayoría llaman “negativas”, como la envidia, el enojo, el miedo o los celos, entre otras, tienen mala prensa. Estuvieron y están mal vistas y por eso mismo quiero resaltar lo importantes que son.

Primero y principal, las emociones son fisiológicas: todas tienen base en el cuerpo y por eso son fundamentales. Cuando uno siente miedo, el corazón se acelera, aparece la adrenalina, las piernas nos tiemblan y así es como el cuerpo se prepara para huir del peligro. Cuando sentimos enojo, el cuerpo se tensiona, la sangre se va a los brazos, los puños se cierran, la mandíbula se endurece: el cuerpo se prepara para la lucha. Cuando sentimos asco, el estómago se prepara para rechazar lo que se haya ingerido. Estas emociones han ayudado a la especie humana a sobrevivir y a adaptarse. Por eso, habitar las emociones es una necesidad, además de un aprendizaje. Estar conectados con lo que nos pasa es vital para tener una vida plena.

Ahora bien, si hacemos foco en las emociones “negativas”, estas tienen mala prensa no por ellas mismas sino por lo que hacemos con eso que nos pasa. Entonces, el problema no es lo que sentimos, el problema está en qué hacemos con la emoción. Enojarnos con lo que nos está pasando es una pérdida de tiempo, porque entonces serán dos emociones las que debamos procesar en lugar de una. Cuando sentirnos una emoción, lo mejor es dejarla ser, ya que todo lo que se resiste, persiste. Termina resultando más agotador luchar para que la emoción se retire y lo único que logramos con eso es que se vuelva más y más grande y real.

Estar enojado está más que bien, está perfecto. Pero que estés enojado no justifica que vayas a tirarle huevos a la casa de la persona con la que estás enojado. Seamos asertivos con lo que nos pasa. Enojarse vale, no vale lastimarse a uno mismo ni tampoco a quien provocó el enojo. ¿Qué podemos hacer con lo que nos pasa? Muchas cosas. Lo principal es identificar qué cosas nos hacen bien, llenar nuestra caja de herramientas para que, cuando las necesitemos, las podamos buscar y transitar con mayor liviandad lo que nos pasa.

Es clave validar lo que nos pasa, porque lo que nos pasa, existe, y negarlo es como querer tapar el sol con la mano. Invito entonces a dar el espacio de conocernos un poco más. Siempre estamos a tiempo de aprender cómo manejar nuestras emociones para que no nos invadan. Invito a conectarnos con «la caja de herramientas», a mirar esas que sirven, esas que nos sirvieron en su momento pero ya no, y pensar en cuáles estaría bueno agregar.

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La autora es licenciada en Psicología, con posgrados en Terapia Cognitiva y en Terapia Dialéctica Comportamental (DBT); actualmente, trabaja en la Fundación Foro y en el Hospital de Salud Mental de José C. Paz