viernes 07 de agosto de 2020

Opinión


Viviendo el presente más que nunca

La situación mundial derivada de la pandemia del COVID-19 nos pone a caminar por la meseta de un puro presente, en el que puedo contemplar lo que sucede en mi entorno y percibir cómo me ubico en él


El presente, hoy más que nunca debe ser vivido de una manera sostenible y continua

No recuerdo haber vivido el presente de una manera tan sostenida y continua. Los momentos habituales de alegría o de dolor nos ubican a diario en pequeños presentes, pero son hechos que en general van acompañados de una cantidad de otras situaciones diversas que nos abstraen de la propia existencia.

La situación mundial derivada de la pandemia del COVID-19 nos pone a caminar por la meseta de un puro presente, en el que la ansiedad por la noticia me puede llevar al estrés con el consiguiente daño tanto mental como físico, o puedo contemplar lo que sucede en mi entorno y percibir cómo me ubico en él para aceptar el presente. Podemos preguntarnos: ¿qué lugar ocupo en la reflexión y dimensión humana en torno a la compasión, el cuidado del planeta y el de todos los seres?

Es momento de parar la mente, ese “mono loco”, que salta de rama en rama, del que hablan los antiguos escritos sagrados de la India, los Upanishads. Esa es la mente del hombre… Un ruido mental en el que no podemos encontrar quietud, calma y paz verdaderas.

Ekhart Tolle, en su libro El Poder del Ahora, habla de una “puerta estrecha que conduce a la vida” y que se puede abrir cuando ocurre en la vida un momento tan vital, singular y radical como el que hoy estamos viviendo. 

La vida está llena de distracciones que se manifiestan en una sumatoria de pequeños problemas muchos de ellos ilusorios, pero una situación tan vital como esta nos pone entre la espada y la pared. Ya no hay variedad de problemas diarios, que juegan a la distracción en nuestro derredor. Podemos acceder así al Poder del Ahora a través de una gran decisión: no causemos más dolor. «Si usted no crea más dolor para sí mismo, no lo crea para los demás. Tampoco contamina esta hermosa Tierra, ni su espacio interior, ni a la psique humana colectiva con la fabricación de problemas.»