jueves 20 de junio de 2019

Opinión


Qué son los nuevos ecosistemas macroterritoriales

Las regiones se convertirán en competencias entre unas y otras, y su buen encausamiento podría dar excelentes resultados. No competirán de igual a igual, sino, más bien, deberán ser complementarias


Los ecosistemas macroterritoriales, una nueva realidad

Cuando oímos hablar de ecosistemas, se nos viene inmediatamente a la memoria la nobleza de la naturaleza, su magia, de lo natural que se dan las cosas, sin forzarlas, pero sí, con intención; como, por ejemplo, cuando se planta una semilla, cómo germina, crece  y da su fruto.

Cuando oímos hablar de territorio, se nos viene a la memoria un pedazo de tierra, provisto de un sinnúmero de flora, fauna, personas, empresas, gobiernos, etc. Y cuando hablamos de macro, pensamos en algo grande, sin una dimensión medible. Pues bien, fíjense qué paradojales son estos tres términos que, al unirlos, dan un real “sentido”, esto es, un “ecosistema en un gran territorio”. Pero para dar vida, se deben intencionar acciones concretas, con metas en el corto y largo plazo, con personas con competencias y habilidades apropiadas para tomar el liderazgo y la concreción de dichas metas. Con instituciones formidables, universidades, organizaciones, agencias de fomento y políticas públicas que propicien el desarrollo.

Hoy en día, los ecosistemas territoriales son cada vez más competitivos, las ventajas comparativas entre uno y otro las marca el que hace la diferencia de su progreso, de la atracción de inversión, de capital humano, con mejor calidad de vida; en definitiva, son territorios mejores.

Actualmente,  los territorios son cada vez más grandes, la globalización hace su trabajo, ya no existen fronteras entre una región, distrito, estado. Es un todo, en el que la diferenciación la hace la cultura local, la narrativa, la cadena de valor. Pensemos, por ejemplo, en Suiza, un país pequeño pero tremendamente rico, en donde han sabido valorar su historia, su cultura del orden, la disciplina y la rigurosidad. Con una naturaleza áspera, sin embargo la capacidad de sus liderazgos han posicionado a esta nación de Europa como una de las más ricas del mundo, en la que están los principales centros financieros.

En América Latina, particularmente en Chile, se está dando un fenómeno con mucha fuerza, se avecina un proceso de “descentralización”, en el que las regiones pasarán a tomar sus propias decisiones, el liderazgo ya no estará dado por una designación del gobierno de turno, sino que se elegirá por decisión democrática, en una elección popular. Esto permitirá que por fin nuestras regiones elijan a aquellos líderes que estén más preparados; el juicio social será más cercano, ya no seremos simples espectadores por las redes sociales o la televisión.

Las regiones se convertirán en competencias entre unas y otras, pero su buen encausamiento podría dar excelentes resultados. Las distancias geográficas obligarán a que estas conversen, se pongan de acuerdo, no podrán competir de igual a igual, sino, más bien, deberán ser complementarias y cada una de ellas especializarse. La macrozona norte de Chile, compuesta por las regiones de Atacama, Antofagasta y Coquimbo, se convertirá en un gran desafío, en donde la industria de la energía, minería, logística, turismo, servicios, educación, tomará un rol protagónico en Chile.

Estas son industrias tradicionales, pero que deben incluir una diferenciación para destacar y convertirse en territorios modernos, vanguardistas, en los que el modelo económico debe ser imperiosamente sustentable. Toma sentido. entonces, el Triple Impacto, esto es, un impacto económico, social y medioambiental. Estos territorios ya están avanzando claramente. A modo de ejemplo, la instalación de grandes parques fotovoltaicos, los más grandes del mundo; la explotación de una minería verde; el desarrollo turístico sustentable y con comunidades; el desarrollo de una logística integradora desde Brasil, pasando por Paraguay, Uruguay, la Argentina, Bolivia,  saliendo las mercancías de estos países por Chile a través del Pacífico hacia el mercado asiático. Los servicios de vanguardia, altamente tecnologizados, y una educación que asumirá las demandas de la nueva población.

Esto no es un sueño, es algo que se está gestando, en silencio, tal vez de manera espontánea pero no intencionada, entre una región y otra. Es entonces el momento de que estas regiones se transformen en un territorio de la macrozona norte, en el que las acciones sean intencionadas, de colaboración, con triple impacto. Esto no está lejos de lograrse, ya se están instalando diferentes gobernanzas, instituciones conformadas por organizaciones públicas, privadas, empresas, la academia, agencias, etc. Instituciones y gobernanzas que funcionan de manera autónoma, sin una directriz política, pero sí con una jerarquía organizacional compuesta por un directorio, elegido democráticamente, que conduce las intenciones, objetivos y sueños de un territorio.

Y las personas están siendo cada vez más participativas y quieren aportar: esto es una demostración de aquello. La invitación es entonces, a sumarse, a organizarse y conformar Gobernanzas, para por fin crear un gran Ecosistema del Territorio Macrozona Norte, y, como segundo paso a lograr, la conexión con la Argentina, Bolivia y Perú, para permitir el intercambio comercial consolidado, como un nuevo Ecosistema.

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Roberto Cervela Hernández es chileno y es gerente general de Gedes