martes 07 de julio de 2020

Microurbanismo: pequeñas intervenciones que traen grandes cambios

Redacción @notipositivas por

El arquitecto Marcelo Rizzo es argentino y desde hace diez años vive en los Estados Unidos, donde se ha especializado en «microurbanismo», como lo llama él, es decir, aquella tendencia en arquitectura que busca producir una revitalización urbana a partir de pequeñas intervenciones y que puede considerarse como una rama del reciclaje ya que se tiende a un “reuso adaptativo” del patrimonio construido.

NOTICIAS POSITIVAS dialogó con el arquitecto Rizzo sobre las características y posibilidades de este modo de intervención urbana. Rizzo explicó que el microurbanismo consiste en acciones concretas que se desarrollan en determinadas zonas de la ciudad. “En lugar de planes gigantes, que buscan arrasar con toda una zona y proponer una nueva planificación urbana, se trata de intervenir en áreas existentes”, sostuvo.

El arquitecto comenzó a trabajar esta tendencia en Boston, una ciudad que, según dijo, “tiene mucha historia pero tiene también áreas con un alto valor patrimonial que están degradadas por distintos motivos sociales”. En este contexto, la ciudad fue dividida en 19 distritos, cada uno de los cuales contaba con un valor histórico en su arquitectura aunque estuviera degradada. “Lo que se veía no era algo que diera ganas de caminar, y menos de noche. Grandes persianas metálicas con grafitis, calles sin iluminación, lo que provoca una sensación de inseguridad”.

Para intervenir en ese entorno había mucho que se podía hacer desde la arquitectura que no implicaba grandes trazados de avenidas, ni megaobras. Entonces, se organizó en cada distrito una ONG íntimamente ligada con la ciudad, que a veces recibe dineros públicos y otras veces no, pero puede recibir donaciones. “Lo que hace cada ONG es justamente organizar a la ciudad, al barrio, en torno de una idea: hacerlo más seguro y más orientado al negocio”, indicó.

Rizzo explicó que, en este sentido, el microurbanismo es «una interacción entre el habitante residencial que se siente más seguro y el pequeño comerciante que se siente más tranquilo. Todos están interesados en que el barrio esté lindo, porque así lo van a disfrutar y van a atraer más gente”. Y comentó que hay áreas que en solo 5 o 6 años pasaron de ser muy tenebrosas a ser deseadas y poseer un alto valor inmobiliario.

Esta forma de planificar no implica grandes planes sino intervenir negocio por negocio, casa por casa. Están presentes el arquitecto, el funcionario de la ciudad, el dueño de la propiedad y la comunidad organizada en las ONG: entonces, “la interacción hace que se consiga el dinero para las intervenciones”. En su caso, Rizzo comentó que a él le pagaba una parte la ONG, otra parte la ciudad y una última parte el dueño de la propiedad «porque a todos les convenía”.

Ahora, el arquitecto Marcelo Rizzo vive en Fort Lauderdale, a 20 minutos de Miami, donde está planificando con la comunidad una plaza sustentable (ver imágenes que acompañan esta nota). “Al contrario de Boston, que tiene mucha carga histórica, Florida es una ciudad nueva, las construcciones históricas más antiguas datan de 1930. Es una ciudad donde hay gente que va y viene, con mucha inmigración; entonces es difícil armar el espíritu de comunidad”, indicó. Y agregó que, por eso, trabajar buscando intervenciones que favorezcan el barrio permite la construcción de comunidad y el beneficio para todos.

Además, comentó que Florida, al ser tan moderna, es una ciudad que fue pensada para el auto, y eso hoy no es sustentable. “En Estados Unidos hay una idea de volver al centro de la ciudad y expandirse desde ahí, al contrario de la idea de pueblitos satélites, es el regreso de los countries, porque como modelo se ha demostrado que, desde el punto de vista energético, se gasta mucho más con la dispersión que concentrándose en la ciudad”, pero para eso hay que lograr una ciudad que sea más gratamente habitable.