martes 26 de October de 2021

Litio, el mineral que ya mueve el futuro

La Argentina es el tercer productor mundial de litio. El 80 por ciento de la producción se concentra en cuatro corporaciones: Albermarle (EE.UU.), SQM (Chile), FMC (EE. UU.) y Tianqi (China)

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Por sus características, el litio ha tenido gran repercusión en la industria de la electrónica y la telefonía móvil, pero en el último periodo está viviendo su etapa de apogeo con el vertiginoso ritmo de la transición hacia los autos eléctricos, y se espera, además, otra revolución con las baterías para el almacenamiento de fuentes renovables.  

El primer productor mundial de litio es Australia, con el 40 por ciento del mercado, seguido por Chile con una producción que alcanza el 33 por ciento del mercado. La Argentina ya se ubica en el tercer lugar.

Durante los últimos años, el precio del litio tuvo una significativa escalada debido a al impulso de la demanda de las baterías para los autos eléctricos, que requieren 10.000 veces más mineral que un teléfono. Así, la producción mundial de litio aumentó un 12 por ciento en el año 2016. Durante ese mismo año, la Argentina vivió un récord de producción, aumentando en un 60 por ciento en referencia al año 2015.  

En esta transición energética, y como se viene diciendo, nuestra región puede tomar un rol protagónico. El denominado “triángulo del litio” que contiene el 80 por ciento del recurso en salares del mundo se ubica en la Argentina, Bolivia y Chile, y su producción es menos costosa que la extracción en rocas.

Actualmente, en la Argentina existen dos proyectos de explotación del recurso en etapa productiva, uno en Salar del Hombre Muerto, en Catamarca, de la empresa FMC, y otro en Salar de Olaroz en Jujuy, de las empresas Orocobre, Toyota Tsusho y Jemse. En Salar del Rincón (Salta), Enirgi Group tiene una planta piloto que produce pequeñas cantidades y Lithium Américas junto con SQM y Jemse están construyen en el Salar de Caucharí (Jujuy) una planta de litio potasio que estaría produciendo para 2019. También están avanzados los proyectos de Galaxy Resources (Catamarca) y Eramet en Salar de Ratones (Salta). A comienzos de año, se calculaba la capacidad total instalada en el país para producir 35.500 toneladas anuales de carbonato de litio equivalente

El pasado mes de septiembre, el Servicio Geológico Minero Argentino (Segemar)  firmó un Acuerdo Marco de Cooperación con el Servicio Geológico de China para avanzar en la exploración de nuevos yacimientos. Según su presidente, Julio Río Gómez “el convenio tiene la participación de expertos chinos especializado en litio para la formación de capacidades en la evaluación de salares, pero no únicamente en aquellos volcánicos de la zona de la Puna, donde hay mucho interés de inversores del todo el mundo por el litio, sino también en los salares continentales como en San Luis, Córdoba, San Juan, La Pampa y Río Negro para evaluar no solo el litio, sino también el magnesio, calcio y potasio”.

Más allá del potencial que podría tener en el país el mercado del almacenamiento de energía, el doctor Calvo, director del Instituto de Química Física de los Materiales, Medio Ambiente y Energía (Inquimae) de la UBA, no considera factible que nuestro país llegue a fabricar baterías a menos que se piense dentro de un plan de desarrollo y sostiene que “el litio que sale por el Paso de Jama, (la frontera entre las repúblicas de Chile y Argentina]) deja regalías del 3 por ciento sobre un valor de boca de mina (que es la salmuera), es decir, muy poco.

Quienes fabrican las baterías tienen ganancias de 16.700 millones de dólares y quienes las empaquetan y hacen el proceso final tienen ganancias de 22.000 millones de dólares. Estos son los jugadores centrales, las empresas que participan en litio, cobalto, níquel, los tres materiales de cátodo”.

El mercado de litio es aún pequeño en comparación con otros metales y son pocos los actores que participan.  El 80 por ciento de la producción se concentra en cuatro corporaciones: Albermarle (EE.UU.), SQM (Chile), FMC  (EE. UU.) y Tianqi (China). También son pocas las que concentran el mercado de las baterías, muchas de ellas accionarias de las productoras para asegurar el insumo. Unas diez empresas concentran el 90 por ciento del mercado (Panasonic, Samsung SDI y LG Chem, entre otras).

Por otro lado, para algunos especialistas, la supremacía del litio podría durar unos 35 años. Tecnologías como las celdas de combustible de hidrógeno podrían ser más económicas en algunas décadas. No obstante, y de acuerdo con el Ministerio de Energía y Minería de la Nación, el abastecimiento del litio se considera abundante. Sobre la base de los niveles de producción de 2015, las reservas alcanzan para 431 años y, si se triplica su demanda (tendría uno de los mayores  horizontes extractivos dentro de los minerales), podría alcanzar los 148 años.

Para poder ser utilizado en la fabricación de baterías, el litio debe ser procesado y convertido en carbonato de litio. La extracción del carbonato de litio es un proceso muy lento que lleva más de un año de evaporación de la salmuera y demanda millones de litros de agua, en lugares en donde es sumamente escasa y genera residuos químicos. El equipo del Inquimae se adelantó a este problema con el desarrollo de un reactor que funciona como dos esponjas selectivas del litio y al cloruro. El proceso no consume agua, no agrega sustancias químicas y no agrega desechos, extrae selectivamente el litio usando electricidad generada por paneles solares. 

Impacto ambiental de la extracción del litio

Tecnología usada: la salmuera se pone en un reactor (batería), en el que los electrodos funcionan como esponjas selectivas; una extrae litio, y otra cloruro. Luego, se invierte la polaridad eléctrica del reactor y se hace el proceso inverso: se saca la salmuera y se incorpora una solución de recuperación que concentra el cloruro de litio. Para este proceso se utiliza energía solar.