miércoles 12 de agosto de 2020

Cómo es vivir en las nubes: hay una niña que nos lo hará conocer en una novela

"La niña que vivía en las nubes", el nuevo libro de Silvia Arazi para chicos, entre juegos con el lenguaje y situaciones risueñas, cuenta cómo un gran deseo puede hacerse realidad si nos empeñamos

Graciela Melgarejo por

La niña que vivía en las nubes, la nueva obra de Silvia Arazi para literatura infantil

Un nuevo libro de Silvia Arazi dirigido al público infantil resulta siempre atractivo para comentar en la sección #MundodeLibros. Y desde el título mismo de esta nouvelle, La niña que vivía en las nubes (PlanetaLector), se plantea el juego del lenguaje en la frase hecha –a cuántos niños sus padres y maestros les han reprochado: «¡Prestá atención! ¡Estás en las nubes!»– y un deseo íntimo y legítimo de vivir en un lugar de ensueño, ese al que nos lleva indefectiblemente la literatura.

La autora de La familia Cubierto (Mágicas Naranjas Ediciones), El niño de pocas palabras y Vida de gatos (ambos publicados también por Planeta Lector) ha dejado por un momento el ámbito de la narrativa para adultos (La separación es su última novela), en el que siempre se destacó, para escribir para niños y preadolescentes, un terreno que también requiere de la maestría literaria pero, además, de mucha sutileza y sentido del humor, cualidades que Arazi posee como la escritora refinada que es.

De manera que Sabrina, La niña que vivía en las nubes, ilustrada deliciosamente por Virginia Piñón, está emparentada por la rebeldía con la Matilda de Roald Dahl, pero tiene características propias que la asemejan un poco a su creadora: es una soñadora a la que el ambiente tan monótono de su casa la va ahogando lentamente y solo encuentra escape en el mundo de allá arriba, precisamente entre las nubes.

Los padres de Sabrina, los señores Terreno, tienen «los pies en la tierra», aparentemente, lo mismo que la directora de la escuela, pero por suerte la niña cuenta con la silenciosa complicidad de la pareja de criados –el chino Chin Chan Fu y su mujer de mejillas arreboladas Florentina– y con la visita muy oportuna de la tía Cora. La tía Cora, raleada de la familia por su vida aventurera y sin prejuicios, va a ser la angelical mediadora entre los Terreno y esa hijita que anhela tener su cuarto en las nubes, con una gran librería, bellas flores y ricas tortas azucaradas.

Cómo Sabrina llega a concretar su deseo es lo que se cuenta en La niña que vivía en las nubes. Una vez más Silvia Arazi despliega esa magia de los recuerdos y los sueños más secretos, como en El niño de pocas palabras, además de jugar con los equívocos del lenguaje, como tanto les gusta a los chicos (y a muchos adultos también).