martes 29 de September de 2020

La Fundación Zorba trabaja incansablemente en el rescate y la protección de los galgos

Tomas Horton por

NOTICIAS POSITIVAS entrevistó a la periodista Isabel Estrada, profesional que desde hace varios años trabaja en la protección y el rescate de galgos que sufren maltratos en las carreras ilegales que se organizan en distintos puntos del país. Es cofundadora de la Fundación Zorba, que se dedica exclusivamente al rescate y la protección de los galgos, una raza de perros que es utilizada con frecuencia en las carreras ilegales que se desarrollan en todo el territorio.

N+: -¿Cuál es el objetivo de la Fundación Zorba y desde hace cuanto tiempo están trabajando en el cuidado de galgos?
IE:
-La fundación tiene el objetivo de cambiar la mentalidad argentina con respecto al cuidado de los animales. Yo personalmente empecé el trabajo con galgos hace unos 10 años; vivía en Luján y veía en las rutas muchos perros muertos o perros enfermos que necesitaban ayuda. Creo que los animales son consecuencia de lo que nos pasa como sociedad, porque cuando una sociedad funciona tampoco hay animales por la calle.

Me di cuenta de que podía salvar 30 o 40 perros, pero que si no se organizaba algo en serio esto iba a seguir igual. Lo primero que hice fue investigar cómo funcionaban las sociedades protectoras de animales en los pueblos cercanos adonde yo vivía, tuve también un programa de radio en el pueblo, vi lo que andaba y lo que no andaba. Luego viaje a Francia y estuve en la fundación Brigitte Bardot, donde me dijeron que no deje mi profesión de periodista y que trabaje desde allí para llegar a mucha más gente.

Mi primer rescatado fue una galga. En el Buen Ayre veía mucha gente con galgos. En aquella época , tenía una casa en Buenos Aires, y cuando salía a pasear con mi galga los únicos que sabían lo que era un galgo era la gente de la calle, que me preguntaban si la hacía correr, si era una «galguita del alambre». Me hacían preguntas que yo no sabía contestar. Investigando, llegué a las carreras de galgos. Empecé a ir a sacar fotos, a publicar notas sobre las carreras y finalmente escribí dos libros: Correr para vivir y Perros sin collar.

Llegué a descubrir todo un mundo clandestino de carreras de galgos en la provincia de Buenos Aires, aunque allí hay una ley prohíbe expresamente las carreras de galgos. En todos los pueblos me encontraba con carreras ilegales, había todo tipo de gente entre el público: chicos, grandes, abuelos, desde profesores de la escuela hasta policías, haciendo apuestas con carreras en las que muchas veces los galgos estaban dopados. La gran mayoría de los dueños de galgos los hace correr por dinero, con lo cual los abusos son tremendos.

Finalmente el tema saltó y hoy rescatamos miles de galgos, la Fundación creció mucho. Nuestro objetivo principal es llegar a los chicos, llegar a las escuelas: cambiar la conciencia.

-¿Solamente en la provincia de Buenos Aires están prohibidas las carreras, qué pasa con el resto del país?
-El resto de la Argentina es más complejo. Están prohibidas, es un delito porque en las carreras hay apuestas, hay menores, hay doping y hay maltrato. Hay una ley de maltrato animal en todo el país pero es anterior a las carreras de galgos, con lo cual no funciona como debiera. En provincias como Santa Fe y Córdoba, que es donde están los mayores predios y las mayores carreras, hay una ley que las prohíbe expresamente. La realidad es que hasta que no se pongan penas serias la situación no va a cambiar.

-Desde la Fundación trabajan en el rescate y la reubicación de los galgos. ¿Tienen un refugio?
-Trabajamos con hogares de tránsito. Cuando levantamos un galgo, lo ponemos en la red y en seguida mucha gente se ofrece a tenerlo. En ese tiempo los curamos, los recuperamos y los damos en adopción. Hoy la ciudad de Buenos Aires está llena de galgos, un perro que antes no existía en tanta cantidad. La gran mayoría de esos galgos son adoptados y sacados de las carreras, o de la caza que es otro problema diferente.

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-¿Cuál es la situación en otros lugares del mundo?
-En Inglaterra, que era el único lugar en donde los proteccionistas luchaban por las condiciones y no por la prohibición, acaban de prohibirlas. En los Estados Unidos, quedan algunas en el sur, porque dependen del juego y no logran prohibirlas, pero en el resto del país ya casi no existen. En Uruguay quedan algunas, en Italia se prohibieron, y en Europa se adoptan muchos galgos de las carreras que se realizan en Irlanda, un país que quedó atrasado con respecto al resto del continente porque todavía allí se realizan numerosas carreras.

+INFO: facebook.com/fundacionzorba