miércoles 28 de October de 2020

Una señora con galera y con mochila, capaz de dar color a un pueblo entero

"La señora que usaba galera", de Fabián Sevilla, editada por El Ateneo, propone un viaje en busca de ese rincón en el mundo que pueda ser el suyo, mientras el lector se divierte hasta el final

Graciela Melgarejo por

Fabián Sevilla publica en editorial El Ateneo su novela para chicos "La señora que usaba galera"

Las heroínas no tienen por qué ser siempre jóvenes y bellas para ser heroínas de verdad, inteligentes, sensibles y llenas de recursos. Eso es lo que demuestra ampliamente Fabián Sevilla en su nueva novela dedicada a chicos de 9 años en adelante, La señora que usaba galera, que acaba de publicar editorial El Ateneo.

La señora de la galera carga una mochila sorprendente y tiene un grano con pelos en la punta de la nariz, lo cual es una gran condición, nos hará ver Fabián Sevilla, a la hora de tomar decisiones muy serias. ¿Cuál de los pueblos en cada uno de los 1208 puntos cardinales que ella conoce tendrá el rincón ideal adonde ir a vivir para siempre?, medita la señora galerosa mientras enrula con un dedo los pelos de su grano en la nariz. Tan original modo de pensamiento la conducirá finalmente al pueblo de Cúcara Mácara, en donde todo está pintado de un solo color y no tiene plaza; plaza hay, sí, pero más lejos, en otra ciudad, una que solo está habitada por viejitos y viejitas sin familia, todos jubilados.

Fabian Sevilla, autor de "La señora que usaba galera", de editorial El Ateneo
Fabián Sevilla

Así planteada la historia, Fabián Sevilla toma de la mano a los lectores y los precipita en un viaje lleno de idas y venidas, y de situaciones divertidísimas que, además de entretenerlos –como hace siempre la buena literatura, ya sea para chicos, ya sea para grandes–, les propone reflexionar sobre una serie de temas para tener muy en cuenta: no todo es blanco y negro en esta vida, ni siquiera gris; todos vamos a llegar algún día a ser viejitos y vamos a querer seguir jugando y que nos quieran mucho y nos acompañen; en una ciudad o en un país, todos deben tener la oportunidad de expresar su opinión y elegir cuáles serán las reglas de comportamiento, y siempre hay que pensar muy bien cuál va a ser ese rincón en el mundo que vamos a sentir como nuestro.

Sevilla nació en Mendoza, Argentina, en 1970. Es escritor de novelas, cuentos y obras de teatro infantiles y juveniles. En 2013 ganó el premio El Barco de Vapor por su novela «El viernes que llovió un circo«

Texto, ilustraciones y diseño, bien afiatados

Si el discurso que elige Sevilla para contar la historia de la señora engalerántica es sumamente atractivo, no lo son menos las ilustraciones de Ivana Calamita, una compañera de creación de lujo. Ivana ha recurrido a muchísimas técnicas, entre las que sobresale el collage: se reconocen viejos boletos capicúa de colectivo, los números de cada capítulo reforzados con el trazo de la birome azul, cinta adhesiva para pegar los cartelitos (que abundan), recreaciones de obras famosas, como la ola de Hokusai, viejos planos de casas, minipeines para peinar pelos de lunar peludo, conejos a pintitas y mucho más. Texto e ilustraciones se lucen todavía más, por supuesto, con el cuidadoso diseño que Claudia Solari eligió para esta señora galerídica, que hace magia, sí, pero no con la galera sino con la mochila, de la que salen una casa lista para usar, un enano de jardín y tres juanetes poco complacientes.

Fabián Sevilla, autor de "La señora que usaba galera", editada por El Ateneo
La señora engalerántica que pone los colores en su lugar en Cúcara Mácara

Un equipo tan afiatado no podía menos que lograr un libro hermoso, que se lee con muchas ganas y que invita a ir descubriendo cada palabra «loca» y cada preciosa ilustración, desplegadas con gran sabiduría a lo largo de 19 capítulos y 173 páginas.

¿Y saben qué? ¡La señora que usaba galera por fin encuentra un rincón en el mundo para sentir como suyo!