viernes 22 de October de 2021

Experiencias N+: miedo y tecnología en «Blair Witch», 17 años después

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Para los que la vimos en su momento porque nos gusta el género, sentimos que estos chicos salidos de la universidad, habían logrado un antes y un después en las películas de miedo. Así, NOTICIAS POSITIVAS no quiso perderse la saga Blair Witch, diecisiete años más tarde.

Y sí, James, el hermano de Heather, que formaba parte del grupo de estudiantes desaparecidos en el bosque, decide ir a buscarla a partir de… ¡una cinta de video que se encontró en la espesura! Toda una antigüedad hoy, pero ¿quién no conserva todavía videos en cinta? En cine es la técnica  que se llama found footage o “metraje encontrado”. Algo así como un falso documental.

Lo que marca el signo de los tiempos es el uso de las camaritas de última generación, el empleo del GPS y el drone, que aporta un toque estético inigualable al permitir tomar cenitales sobre la inmensidad boscosa de Canadá.

Por otra parte, los actores devinieron también camarógrafos ya que tienen este dispositivo incorporado y eso hace que, por ejemplo, el 80 por ciento de lo que vemos en la última parte de la película esté filmado por su protagonista, James Allen Maccune.

Sin embargo, las luces LED de los flashes high-tech se apagan cuando más se las necesitan en medio de la noche, en el bosque. Maccune aseguró en una entrevista que la bruja es quien controla la luz y el encendido. Y es quien puso la cinta para ser hallada entre los árboles. Y muy seriamente afirmó que si la película es espeluznante lo fue más filmar de madrugada en los espesos bosques de Vancouver.

¿Nuestra escena favorita? Cuando la protagonista huye por un túnel apenas cavado en la tierra como el conejo de Alicia y, de repente, se atora. Para saber qué pasó, hay que ver la película.

Algún crítico señaló que esta Blair Witch es más una remake que una saga, por eso la recomendación es verla. Volver a sentir aquel miedo, quienes ya pasaron por la experiencia de la primera, o sorprenderse si se trata de las nuevas generaciones. Porque hay algo cierto: la tecnología todavía no encontró cómo vencer al miedo.