domingo 31 de mayo de 2020

La CSA Zarzalejo, una iniciativa comunitaria para favorecer la seguridad alimentaria, cumple ocho años.

El proyecto vecinal que abastece a familias ubicadas en las comarcas de Zarzalejo, Fresnedillas, Robledo y El Escorial, en la sierra Noroeste de Madrid, celebra su aniversario con una calçotada

Adriana Perez Pesce por

MADRID.- El domingo 16 de febrero a partir de las 13 horas, las familias que forman parte de la Community Supported Agriculture (CSA) una iniciativa de Comunidades en Transición en Zarzalejo, en la Sierra Noroeste de Madrid, celebran una nueva jornada de trabajo que incluye una calçotada para celebrar de su 8ª aniversario.

La calçotada, una típica fiesta gastronómica catalana, se celebra a finales de invierno y tiene como protagonista al calçot, una variedad de cebolla que se prepara a la brasa y que se adereza con una salsa elaborada con tomates, ñoras (un pimiento achatado que se cultiva en Murcia), almendras, ajos y aceite de oliva.

El festejo está abierto a la participación de todas aquellas personas que se encuentren en la sierra y quieran degustar de esta comida elaborada con hortalizas cultivadas en las huertas comunitarias. Además será una estupenda oportunidad para conocer las fincas, al agricultor y tomar contacto directo con la tierra.

Para conocer más el proyecto vecinal, conversamos con Javier Zarzuela, uno de los impulsores de la CSA Zarzalejo.

Noticias Positivas: -Este año se cumplen ocho de la creación de la CSA Zarzalejo, ¿cómo ha sido el camino?

Javier Zarzuela: -La constancia y la determinación nos han traído por un camino que ya cumple sus ocho años. Hacer prosperar un proyecto económico-productivo requiere de aquellas dos actitudes. Lo iniciamos sabiendo que el modelo CSA estaba ya instalado en numerosos países anglosajones y funcionaba. Contábamos, por otra parte, con tres limitaciones importantes: la escasa población potencialmente beneficiaria del proyecto (normalmente, las CSA se ubican en torno a poblaciones de más de 50.000 habitantes); el clima frío de la comarca, que constriñe la capacidad productiva de la tierra, y la falta de tradición agrícola en la zona, con la dificultad de encontrar agricultores con experiencia. Sin embargo, la voluntad y el esfuerzo han ido resolviendo los retos y estamos en este momento ante una iniciativa agroecológica consolidada y en fase de crecimiento.

-¿Y a nivel humano?

-Como grupo heterogéneo de personas, movilizadas por la sensibilidad hacia la Tierra, creo que hemos desarrollado la paciencia y la confianza en la inteligencia grupal. Hay un fenómeno fascinante que es posible observar en la vida de la asociación: cuando se crean espacios vacíos en medio de las ideas, los esquemas, las necesidades personales, los egos… Llega el momento de la inteligencia grupal, que piensa como un solo individuo y nos ofrece soluciones inesperadas para todos. Y a nivel de destrezas personales, no cabe duda de que hemos aprendido mucha agricultura productiva, cada cual desde el punto de dónde partía.

-¿Cuántas familias participan en la CSA?

-Somos actualmente 35 familias, que se reparten 22 cestas de verduras. De momento, tenemos plaza para otras tres familias.

-¿Cuáles son los próximos proyectos que pondréis en marcha?

-Los proyectos más inmediatos de la CSA son habilitar una charca para recoger el agua sobrante de la estación de lluvias. E instalar el segundo invernadero. A medio plazo, nos planteamos hacer crecer la superficie cultivada, las horas de trabajo remuneradas y la cría de gallinas ponedoras.