lunes 05 de July de 2022

En «Memorias imperfectas», Josefina Delgado invita a compartir sus vínculos con la cultura argentina

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Estampas, escenas e historias de más de 40 años de literatura y cultura argentinas están encerradas en Memorias imperfectas (Sudamericana), el libro de la profesora y escritora Josefina Delgado, que invita a sus lectores a compartir recuerdos y a recorrer momentos y personajes que han marcado la historia de todos.

Delgado visitó el estudio de NOTICIAS POSITIVAS en Radio Palermo como un anticipo del comienzo de la Feria del Libro 2015, porque también el gran acontecimiento de las letras y la literatura en la Argentina está presente en su libro.

N+: -¿Qué son estas Memorias imperfectas como libro?
JD: -Yo cuento bien, a mí me entusiasma contar y a mí me han contado mucho cuando era chica. Por supuesto he escrito otras cosas antes -como la biografía de Alfonsina Storni, que ha tenido muchas reediciones y ha sido traducida a muchos otros idiomas-, pero este es el primer libro en el que cuento lo que he vivido en relación con los escritores y la vida literaria. Tiene muchas puntas: un muy buen índice por el que se puede entrar y elegir qué leer, y podés encontrar a los personajes en otros lugares.

-Para mostrar cómo opera el mundo cultural.
-Sí, porque si el lector se entera le va a parecer muy interesante. Hay además historias muy lindas que han ocurrido de verdad.

-Y hay relaciones especiales en la literatura que también se cuentan, sobre todo para los más jóvenes que quieren saber, por ejemplo, cómo era el Borges lector.
-El Borges lector, que es tan arbitrario como debe serlo todo lector. Por ejemplo, a mí me costó empezar a leer a Onettii, pero un día, estando en Montevideo, decidí leerlo, y empecé por La vida breve.

-Y está el relato de tus viajes, en donde se van estableciendo, a la manera de las actuales redes sociales, las redes humanas.
-Eso es muy importante. Por ejemplo, yo fui jurado de un premio juvenil de El Barco de Vapor que se entregó en el stand de la Feria. Había mucha gente de distintos sectores, y yo no puedo no presentar a la gente entre sí, porque para mí las conexiones son fundamentales. Ese fluir es importante.

-Como los recuerdos. En tu libro, Memorias imperfectas, decís que los recuerdos «llevan a los recuerdos, y los propios se mezclan con los ajenos»… Y ahí está la idea de movilidad que caracteriza al libro.
-El vínculo siempre empezó por un motivo de trabajo, y a partir de ahí se hizo una amistad, un interés que me permite ver a esa persona como una especie de personaje. Eso yo lo marco también: para mí hay un escritor, y enseguida se arma una escena de algo. esa es mi mirada, que yo trato de trasmitir al lector. Detrás de los libros hay gente, y mi experiencia yo no puedo dejar de contarla.

-Es que tu experiencia está imbricada con una historia común a todos los argentinos. La lectura del índice va dando una idea de los nombres que aparecen…
-Hay también algunos nombres olvidados, porque en este país solo se mira ayer y ya no se sabe qué era. El tema de la memoria en la Argentina es complicado, y no solo la memoria histórica.

-Pero en este libro hay un «segundo libro», un segundo relato, y está dado por las ocho páginas de fotografía en color y en blanco y negro de tu archivo personal, con los escritores.
-Sí, porque yo creo que todavía falta hacer una historia de la cultura argentina del siglo XX, pero no solemne, sino vivaz, la de la vida cotidiana.