sábado 02 de July de 2022

En Cimientos, se trabaja incansablemente por la educación argentina

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Estas últimas semanas se ha hablado mucho de docentes, escuelas, alumnos, pero poco se habla de educación. Como casi todos los años, las clases no comenzaron la fecha indicada. Desacuerdo salarial, ofertas insuficientes, paritarias, paro. En la mayoría de la provincias argentinas los chicos no tuvieron su primer día de clase. Por esa razón, NOTICIAS POSITIVAS eligió entrevistar a Agustina Cavanagh, la directora ejecutiva de Cimientos, y preguntarle: ¿Qué se pierde cuando se pierde un día de clases?

-Muchísimo, la verdad es que en el primer día de clases hay muchas expectativas; en particular, para aquellos que van por primera vez en su vida. No comenzar es frustrar una expectativa que en muchos niños tiene una dimensión muy importante. Es ingresar en el mundo de la escuela adonde se van a encontrar con otros, con el conocimiento, con otras realidades, con ellos mismos, porque el proceso de aprendizaje implica lo que uno puede llegar a ser. Perder un día de clases afecta el desarrollo del proceso de enseñanza-aprendizaje que debe tener una secuencia en la sucesión diaria para ir construyendo hábitos que es importante que estén todos los días.

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Escuela-NOTICIAS.POSITIVAS-¿Cómo trabaja Cimientos con la educación?

-Cimientos es una organización que trabaja hace 16 años en todo el país. Acompañamos a los jóvenes en el nivel secundario en su trayectoria escolar, los acompañamos para que puedan permanecer y terminen con el título secundario en la mano. Acompañamos a los chicos y a sus familias, y apoyamos el trabajo de las escuelas para lograr habilidades socioemocionales para que puedan aprovechar al máximo la escuela y lo que ella ofrece.

En este sentido, Cavanagh enfatizó que “en el cambio del primario al secundario se pasa a una dinámica distinta, con muchos docentes. Al mismo tiempo, los chicos atraviesan la adolescencia y se conforman como sujetos. Por eso es importante nuestro acompañamiento. Los ayudamos a desarrollar el oficio de alumno en la secundaria”.

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El año pasado, Cimientos trabajó con 2750 alumnos en varias provincias del país y los resultados de su presencia y acompañamiento son muy buenos. “En distintas evaluaciones que hemos desarrollado vemos los frutos de este trabajo. Nosotros tenemos mucha perseverancia y coherencia entre lo que decimos y hacemos, un marco de contención, seguridad y presencia que es muy importante a la hora de construir estos vínculos en la educación”.

-En su trabajo de apoyo a los alumnos, deben encontrar muchas dificultades…

-Las dificultades existen, son muchísimas, sobre todo en las situaciones más vulnerables en las que aparecen barreras para que el chico pueda terminar la escuela… y no siempre depende de ellos. Nosotros estamos en el marco de la educación y la escuela apoyando ese proceso educativo. Siempre en alianza con las familias, las escuelas, los chicos y la sociedad.  Cimientos existe porque hay empresas e individuos que apoyan y apuestan al trabajo que hacemos y entienden la importancia de la educación.

-¿Qué les espera en 2014?

-Estamos constantemente tratando de innovar, este año trabajaremos mucho con el voluntariado porque es muy importante, porque de esa manera la comunidad puede compartir los recursos existentes y todos dan y reciben, y así se enriquecen como personas y se fortalece la comunidad.