jueves 12 de diciembre de 2019

Cómo el empresariado chileno se compromete para enfrentar la crisis: el caso GEDES

Roberto Cervela Hernández, fundador y director de la empresa B chilena Gedes, resumió para Noticias Positivas todo lo hecho desde el sector para paliar la crisis de su país

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El empresariado chileno reaccionó ante la situación de su país; lo cuenta Roberto Cervela Hernández para N+

NOTICIAS POSITIVAS tuvo esta semana oportunidad de conversar con Roberto Cervela Hernández, fundador y director de Gedes –la primera empresa B certificada del norte de Chile–, acerca de cómo reaccionó la mayor parte del empresariado chileno alineado con el concepto B, ante la actual situación de crisis social de su país, Chile.

Lo que sigue son los conceptos principales de esa conversación con Cervela Hernández, y de esta experiencia que cuenta el empresario chileno se pueden tomar muchos ejemplos perfectamente replicables en el resto de los países de América Latina:

RCH: -Uno de los grandes problemas que provocó la reacción de la gente en Chile es la actitud de las grandes empresas con respecto al Estado, que le han impuesto el tema de la regulación de la salud. Y ahí también es que se habla de las empresas B en estos últimos tiempos, cuando se entrevistan empresarios siempre hay uno que tiene su Empresa B, hablando de su forma de trabajo y de cuáles son las ventajas. Acá en Chile, con la actual coyuntura, ha resultado positivo el papel de las B.

El mismo Gobierno lo ha planteado y también los gremios empresariales. Mi sensación es que esto ha sido positivo. Tiene que ver con el darse cuenta: uno de los empresarios grandes de Chile decía que no habían tenido la lucidez de darse cuenta de esta situación antes. Desde mi perspectiva, desde mi experiencia, yo creo que lamentablemente el modelo económico neoliberal imperante en mi país nos fuerza a que funcionemos en una economía egoísta. Cuando podemos ahorrar algo, lo ahorramos y esto significó esta explosión, este transparentar que no se habían dado cuenta. Pero el empresariado chileno tiene que empezar a darse cuenta: se lo propusimos a uno de los empresarios más importantes de Chile, y resultó paradójico, pero el día antes del que lo habíamos invitado a hablar, apareció con esta idea en la prensa. En fin, si nos copió, nos copió bien.

Detrás de esta idea hay muchas empresas y empresarios B. Las empresas B tienen mucho prestigio en mi país, porque la gente lo percibe positivamente, que nosotros no buscamos sino que se dio de manera natural, por nuestra forma de hacer negocios.

Tiene que ver también con la velocidad con que las Empresas B difundimos lo que hacemos. Muchas veces nosotros preferimos hacerlo de manera anónima, como una buena práctica. Y hoy en día, la gente se está dando cuenta de esta forma nuestra de ser empresa más rápidamente por este peligro social. Por eso, acordamos que deberíamos comunicar todo lo que estamos haciendo y cuidando de que efectivamente lo estemos haciendo. No para que sea un buen negocio, sino para que la misma gente nos vaya haciendo un control social.

Por otro lado, creo que en ese sentido el Estado en Chile está al Debe. Es toda una política pública, que está dentro de las prioridades del Ministerio de Hacienda, y dentro de las 28 prioridades el lugar de las Empresas B está en el 24, es decir, muy abajo. Por eso de lo que se trata es de acelerar un modelo de negocios distinto y que se instaure esto como un modelo económico también.

Ponerse a disposición del Gobierno y de la oposición

Se trata de demostrarle al Estado y a la oposición que lo que nosotros buscamos es ser un puente de acercamiento entre la comunidad y el Estado, estar disponibles. Uno de los grupos muy afectados por la crisis chilena es el empresariado chileno de microemprendimientos, los microemprendedores. Estos emprendedores han sido muy dañados y están con mucha rabia contra el Gobierno. Entonces, lo que hay que hacer es que ellos no dejen de creer en las políticas públicas, porque las políticas públicas de Chile sobre emprendimiento e innovación son buenas. Hay que acercar el mundo del emprendimiento con el mundo del Estado, porque ahora hay una suerte de desconfianza extrema, nadie cree en nadie. Pero hay una parte del Estado que quiere apoyar.

Y hay iniciativas, por ejemplo, la de una empresaria B que propuso que fuéramos a comer a restaurantes que fueron saqueados o que no han tenido muchas ventas. Porque el principal problema de los negocios que no han sido saqueados es que no tienen ventas. Entonces vamos a consumir a esos locales, y que el resto de la gente retome la confianza con esos negocios. También hay otra iniciativa para las personas que se movilizan por la ciudad y que van solos, que puedan transportar gente y hay grupos que van y trabajan con las empresas que han tenido saqueos: 200 o 300 personas sin trabajo, para levantarlos también desde el punto de vista anímico.

Incluso hay un grupo, dentro del empresariado chileno, que estamos prestando dinero con tasas cero, solo se cobra la tramitación notarial. Son iniciativas muy potentes y que están funcionando. Estamos aprendiendo de la desgracia, pero eso también es parte de la experiencia del ser humano, porque es la crisis social más grande en la historia de Chile. Tenemos que luchar para que nuestras desigualdades sean cada vez menores, poniéndonos a disposición hoy de las personas que más lo requieren.