viernes 07 de agosto de 2020

La comunicación de hoy, según la mirada de una experta periodista y coach

En sus talleres de entrenamiento en comunicación, Dionisia Fontán imparte información para que los asistentes aprendan a dejar de lado lo adquirido y a cambiar conductas a partir de la palabra

Graciela Melgarejo por

Dionisia Fontán, periodista y coach en comunicación, sobre cómo lograrla de manera efectiva

¿Cómo entendemos hoy la comunicación? ¿Y cómo acceder a recursos eficaces para lograrla? Respeto, mensaje breve y claro, escucha activa y palabras responsables, que faciliten la convivencia tanto en el plano de pareja como familiar o laboral, es lo que aconseja la periodista y coach en comunicación Dionisia Fontán.

Dionisia Fontán, periodista y coach en comunicación, sobre cómo lograrla en las relaciones interpersonales
Dionisia Fontán

Periodista de larga trayectoria en distintos medios –muchos recordarán sus columnas «Laura de hoy» en el Suplemento Infantil del diario La Nación, más tarde publicadas en libro–, colaboradora en Clarín y Diario de Cultura, Dionisia Fontán decidió hace algunos años volcarse al campo de la comunicación y al del entrenamiento en comunicación. «Hubo un momento de quiebre –yo empecé muy joven, a los 19 años ya publicaba cuentos románticos en la revista Vosotras–: lo último que hice en periodismo fue en La Nación, en donde estuve 16 años. A la par yo iba estudiando, aprendiendo ontología del lenguaje, lingüística y el tratamiento de ser persona.» Después incluso de haber instalado secciones nuevas en los medios en los que trabajó, llegó la decisión de cambiar y seguir otros caminos. «Mi eslogan para los talleres de comunicación es: ¿Cómo digo lo que digo? Esta frase es la institucional, y a partir de ahí hago distintos talleres. Como digo lo que digo es el modo y el tono. El modo y el tono conforman un dúo poderosísimo, porque acompañan y anticipan lo que decimos.»

Se pueden tener todos los títulos y las «chapas» del mundo, dice Dionisia, pero si hay un embrutecimiento o un analfabetismo emocional, el otro no escucha, «salvo que venga con el sueldo y entonces hay que aguantarlo». Como digo lo que digo es la columna vertebral de la observación: ¿cómo digo lo que digo? ¿Con empatía? ¿Con prepotencia? ¿Con dureza? «Se puede pensar que es anecdótico, pero ¿qué enmascara la prepotencia? La inseguridad, el miedo, la necesidad de imponerse sobre el otro» para disimular las propias carencias.

¿Cómo digo lo que digo? ¿Con empatía? ¿Con prepotencia? ¿Con dureza? «Se puede pensar que es anecdótico, pero ¿qué enmascara la prepotencia? La inseguridad, el miedo, la necesidad de imponerse sobre el otro para disimular las propias carencias.

«Yo soy la suma de todo lo que aprendí, por eso no importa tanto la técnica», precisa Fontán. «Tengo una vida vivida, tengo meditación hecha, y conocí a mucha gente: anónima, popular, monstruos sagrados y también monstruos. Todo eso me ha permitido generar un conocimiento, sobre todo sobre el maltrato». Hay una máscara o imagen y luego, cuando se apagan las luces, emerge la verdadera, la auténtica persona: «Como sociedad nos maltratamos mucho».

¿Quiénes participan de los talleres de comunicación que da Dionisia Fontán? «Periodistas nunca tuve a ninguno, porque no necesitan. O por lo menos ninguno se acercó. Me siento muy orgullosa de que mis talleres sean aptos para todo público. Hay que tener, por supuesto, cierta voluntad de cambio y aplastar un poquito el ego. Decir: ‘Yo quiero mejorar’. Porque las personas estamos siempre siendo, estamos en construcción hasta el final de nuestros días. Entonces hay un intercambio entre los que se acercan y yo».

Los talleres son breves, se comparte información muy útil. «Hay personas que vuelven, por eso se llama entrenamiento. Esto es ensayo y error. Las personas no son moldes, cada uno tiene su día, como pasa en el teatro, que el actor no hace siempre lo mismo porque el público cambia y lo modifica. En realidad, se trata de revisar lo cotidiano, lo que hemos aprendido y, por ejemplo, volver a saludar y a decir ‘Gracias'».

En este tiempo de cuarentena prolongada con el aislamiento social que todos experimentamos, ¿ha habido una comunicación eficiente, sobre todo la que llega desde los funcionarios? «No podemos decir que haya sido buena la comunicación de los funcionarios. Han comunicado, incluso, pésimo. Se desdicen, como ocurrió varias veces con el ministro de Salud. Es cierto que la pandemia nos tomó tan de sorpresa que no sabemos cómo manejarnos, pero yo noto que ha habido poca prudencia o soberbia para comunicar, los dos extremos».

«Todas las conductas son adquiridas; a veces por comodidad las mantenemos, a veces también por desconocimiento.» Práctica, ganas, entusiasmo y sacarse de la cabeza el latiguillo de «yo no puedo cambiar»: esos son los consejos que deja nuestra entrevistada para los que quieran hacer su entrenamiento en comunicación.

+ INFO: http://www.dionisiafontan.com/que_hago.asp