miércoles 29 de October de 2020

Los seguidores de Borges festejaron el Día del Lector y el aniversario 121 de su cumpleaños

¿Por qué se celebra justamente en este día? Porque el autor de "El Aleph", que nació el 24 de agosto de 1899, se preciaba más de los libros que había leído que de los que había escrito

Graciela Melgarejo por

El Día del Lector en la Argentina se celebra el 24 de agosto, fecha del cumpleaños de Jorge Luis Borges

Hubo hashtags como #BorgesChallenge, en Instagram, o #LectoresdeBorges, lanzado por la Biblioteca Nacional «Mariano Moreno», para inaugurar una serie de celebraciones virtuales en las redes sociales. Estas manifestaciones de afecto y, por supuesto, de conocimiento de su obra se hicieron en el Día del Lector en la Argentina, en el día del 121º aniversario del cumpleaños de Jorge Luis Borges, el más grande escritor en lengua castellana del siglo XX.

El Día del Lector ya se celebraba en la Ciudad de Buenos Aires en esta fecha desde 2008, cuando fue aprobada la ley por la Legislatura porteña. Y desde 2012, tras su aprobación en el Senado y en la Cámara de Diputados de la Nación, se instituyó finalmente la fecha 24 de agosto como “Día del Lector” en todo el país, en conmemoración y homenaje al día del nacimiento de Jorge Luis Borges. El proyecto de ley, impulsado por el senador porteño Samuel Cabanchik (Proyecto Buenos Aires Federal), fue aprobado por unanimidad en ambas cámaras.

NOTICIAS POSITIVAS LIVE se unió a los festejos, con la lectura de la Autobiografía de Borges, publicada por primera vez en español por El Ateneo, en ocasión del centenario del nacimiento, en 1999. El texto original estaba en inglés y había sido dictado por Borges a su traductor, el profesor estadounidense Norman Thomas di Giovanni, y publicado en The New Yorker en 1970.

Desde el comienzo, Borges deja en claro su pasión por los libros y por la lectura: «En casa hablábamos indistintamente en español o en inglés. Si tuviera que señalar el hecho capital de mi vida, diría la biblioteca de mi padre. En realidad, creo no haber salido nunca de esa biblioteca. Es como si todavía la estuviera viendo. Ocupaba toda una habitación, con estantes encristalados, y debe de haber contenido varios miles de volúmenes».

Su primer empleo estable es como «auxiliar primero en la sucursal Miguel Cané de la Biblioteca Municipal». Durante los nueve años que trabajó en esa biblioteca, el incansable lector que era Borges se escapaba al sótano, «donde pasaba las otras cinco horas leyendo o escribiendo. Así leí los seis volúmenes de la Historia de la decadencia y caída del Imperio Romano de Gibbon y la Historia de la República Argentina de Vicente Fidel López. Leí a León Bloy, a Claudel, a Groussac y a Bernard Shaw. Durante las vacaciones traducía a Faulkner y a Virginia Woolf».

En la juventud, en la adultez o ya entrando francamente en la madurez, Jorge Luis Borges sigue conservando el deseo de leer y de que esa lectura lo acerque un poco más a la felicidad. Esa felicidad perseguida y añorada y, quizá, finalmente alcanzada: «A mi edad uno debería tener conciencia de los propios límites, y ese conocimiento quizá contribuya a la felicidad».

Probablemente una felicidad muy parecida a la que sentimos sus lectores toda vez que nos disponemos a leer y releer su obra. ¡Feliz Día del Lector y feliz cumpleaños, Borges!