martes 28 de September de 2021

«Carroza y Reina», el libro de cuentos de Isidoro Blaisten, reeditado por Mil Botellas

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Carroza y reina, el libro de cuentos de Isidoro Blaisten que la editorial Emecé había publicado en 1986, es reeditado ahora, treinta años después, por la editorial Mil Botellas. Los ocho cuentos y un Epílogo que componen el libro abarcan, como se verá, los temas que siempre caracterizaron la obra de este escritor argentino: un desfile en San Juan y Boedo, que termina con el llanto desconsolado de la reina; un matrimonio ávido por mantener la decoración hogareña a la última moda; una dama muy aficionada a la literatura erótica, o empleados ferroviarios de alarmante puntualidad, son algunos de ellos.

Carroza y reina recibió el Primer Premio de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires en la categoría Cuento; la Faja de Honor de la SADE; el Segundo Premio Municipal «Ricardo Rojas», y el Segundo Premio del Concurso Fundación Fortabat.

Como rezaba la contratapa de la primera edición, con irrefutable certeza, Carroza y reina sigue siendo «una metáfora del país, filtrada por el tamiz de la única piedad que no avergüenza: el humor».

La presentación de esta nueva edición se hará en el barrio de Boedo -en donde estuvo por años la conocida librería de Blaisten, en el primer subsuelo de una galería a la que dedicó su cuento «Cerrado por melancolía»-, más precisamente en el Centro Cultural La Imaginería, lugar de reunión de poetas, músicos y narradores, que queda en 33 Orientales 1150. Serán los presentadores el editor Gito Minore y el escritor y traductor Mauricio Koch.

A propósito de esta presentación, tan cercana a la Nochebuena y la Navidad, reproducimos un fragmento de «Epílogo y otras maneras», el texto que cierra el libro del cual hoy hablamos:

«Pero había un día en el año en que todo era distinto. Era el día de Navidad. Mejor dicho, toda la semana precedente. Hacia el final del año, los dueños y los locatarios se atiborraban de mercadería nueva y subían de los sótanos las mercaderías que habían quedado de los años anteriores. Subían objetos descoloridos, mondos y golpeados, y los ponían en mesas de ofertas en los pasillos de la oscura desolación.

Las mesas de ofertas eran una tabla forrada con papel de regalo enchinchado por detrás, sostenida con algo que oficiaba de caballete, y las palabras Oferta de Navidad estaban escritas con birome sobre un cartón arrancado de las cajas, y el trazo de la birome pasaba y volvía a pasar desgarrando el cartón corrugado como un tajo. El camisero, cuya esposa se llamaba Berta, ponía Las ofegtas de doña Begta y me llamaba para que viese el cartel.»