viernes 14 de diciembre de 2018

“Hoy es clave atender la agenda de Gestión de Riesgos de Desastres”, dice Cali Villalonga

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El diputado nacional Juan Carlos “Cali” Villalonga estuvo en NOTICIAS POSITIVAS para compartir su reciente experiencia en Montreal, Quebec, Canadá,  en la quinta sesión de la Plataforma Regional para la Reducción del Riesgo de Desastres (RRD) en las Américas (#SendaiAmericas), realizada entre el 7 y el 9 de marzo de 2017.

Una vez más, allí estaban parlamentarios de todo el mundo, convocados por Globe Group, que trabaja por una agenda ambiental equilibrada y en la que convergen los tres grandes consensos que se busca lograr para 2030 y que surgieron en 2015: la Agenda del Acuerdo de París; la de los Objetivos del Desarrollo (ODS), y las recomendaciones respecto a la Gestión de Riesgos de Desastres. “Producto del deterioro ambiental estamos viviendo  situaciones climáticas extremas y el mundo ha ingresado en una etapa en la que es clave la gestión del riesgo de desastres”, advierte Villalonga.

N+: -¿Cuál sería esa estrategia de contención con respecto a los riesgos ambientales?

JCV: -No se trata de una plataforma ni de un acuerdo marco; más bien es una línea de acción, vinculada a la Gestión de Riesgos de Desastres. ¿Por qué? Porque el mundo ha ingresado en una etapa de deterioro ambiental (el Cambio Climático nos expone a todo tipo de riesgos ambientales) y, también, porque hay más población que se asienta y ocupa lugares geográficos que son altamente vulnerables a inundaciones, deslizamientos de las laderas de montaña, etc., fenómenos que se ven exacerbados por los cambios ambientales.

Lo de Montreal, entonces, es un acuerdo regional de las Américas, como preparación para la reunión global que se va a hacer ahora en México, en la que se va a revisar qué están haciendo los países en virtud del marco de Sendai (por la ciudad japonesa en la que se firmó este compromiso). Este tema es la agenda que se viene.

-¿Qué es lo que cambió en esta agenda?

-En los 90 estaba centrada en la mitigación del Cambio Climático, en atenuar las emisiones de CO2, pero, debido a las demoras y los fracasos en este tema, la agenda se ha ido nutriendo cada vez más de lo que es, en primer lugar, la adaptación al CC como algo que ya está instalado, y , ahora, esta agenda de cómo gestionar el desastre.

-¿Cómo está la Argentina en este tema?

-Lo positivo es que en el marco de Sendai ha diseñado una ley, que se aprobó el año pasado, muy en línea con la legislación mexicana que también ha estado avanzada en este sentido (por eso México alberga ahora en mayo la reunión global). El Ministerio de Seguridad está fijando la reglamentación y los mecanismos federales para establecer esta política, esta gestión que es todo un instrumento que hay que poner en marcha y que es invisible hasta que el desastre aparece. El mecanismo debe estar altamente aceitado para el momento preciso en que algo así ocurra.

Estamos empezando a convivir con este tipo de situaciones. Hay una gran preocupación ahora también por los países centroamericanos. Antes era solo por los insulares, pero Honduras, Guatemala, Nicaragua empiezan a ser tan vulnerables a este tipo de eventos como los otros.

-Se redefine también el concepto de “desastre”.

-Sí, esta agenda obliga a los Estados a controlar cómo baja esa política al nivel regional y local. Y la respuesta inmediata aparece hoy desde lo local. Por suerte, desde hace más de diez años, los gobiernos locales han empezado a involucrarse seriamente. No porque sean expertos ni estudiosos de estos temas, sino porque son los que primero ponen la cara: a ellos les reclaman los inundados por chapas, comida y abrigo. Se dieron cuenta entonces de que no se puede esperar.

Ahí, en Montreal, estuvieron representantes de la ciudad de Santa Fe. Esta ciudad ha ganado algunos premios en resiliencia, desde la gran inundación de 2003, cuando se produjo la tormenta perfecta: no solo lluvias copiosas sobre la ciudad sino en las cuencas altas del Paraná y el Salado. Desde ese momento, Santa Fe comenzó a desarrollar un sistema de atenuación de esa vulnerabilidad, y hoy ha llevado bastante bien el riesgo de inundaciones con una cantidad de obras. Ese fue el caso que presentó en la reunión internacional.

-Hay tres ciudades en el mundo que han hecho un compromiso formal y político con nueva economía e innovación social:  Río + B, Medellín + B, que se han ajustado a la política de las empresas B, y ahora Málaga. Veo como una nueva alineación, que va por el lado de las ciudades.

-Hoy la mayor parte de la población mundial vive en sitios urbanos. Como centros de consumo, las ciudades son grandes generadores de problemas, y por eso están reformulándose en términos de resiliencia, es decir, cómo son capaces de tolerar estas situaciones de riesgo, cómo se adaptan y son parte activa de la lucha contra el cambio climático, cómo mejoran su política de asentamientos y en definitiva cómo su estructura económica y de consumo pasa a hacerse más consciente. Hay un salto de calidad en la discusión del desarrollo urbano.

Y esta agenda y los acuerdos ya mencionados requieren un protagonismo esencial de los ciudadanos.