martes 07 de julio de 2020

Francisco Murray, el nuevo director ejecutivo de Sistema B Argentina

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Francisco Murray es el nuevo director ejecutivo de Sistema B Argentina, y NOTICIAS POSITIVAS lo entrevistó para conocer cómo desarrollará su trabajo.

N+: -¿Cómo llegaste a trabajar en Sistema B?
FM: -Yo vengo del mundo emprendedor. Soy uno de los fundadores de la marca de calzado Páez. En nuestra carrera, en nuestro desarrollo del emprendimiento, antes que poner el foco en la marca, pusimos el foco en la gente dentro de la empresa. Pensamos en cómo hacer que la gente que pase por la empresa tenga una experiencia que lo mueva, y me pasó con el tiempo que lo que realmente me apasionaba era eso: tratar de dejar una huella en la gente. Llego un día en que me di cuenta de que estaba más tiempo viendo charlas de Ken Robinson en YouTube, acerca de la educación y el cambio de paradigma, que viendo una nueva colección de la marca. Entonces, de tanto hablar de propósito me di cuenta de que tenía que ver el mío propio, y ver que lo mío iba por otro lado.

Páez es una empresa B, y me pasó entonces que, de tanto trabajar con ellos, un día me propusieron si quería sumarme y no lo dudé. Estoy feliz, veo un movimiento que tiene todo por hacer y creo que en la Argentina ya son muchas las empresas que empiezan a darse cuenta de que el modo de hacer las cosas que nos trajo hasta acá ya no va más, ya no camina más. No sirve que las empresas piensen solamente en lo económico, y Sistema B viene a traer una bocanada de aire fresco: es un movimiento que lo que busca es resignificar el éxito de la economía.

Ya no se trata solamente de cambiar a la empresa, sino a todos los actores. Creo que lo importante de esto es entender que vivimos en un mundo integrado y no disociado. Ya no podemos pedirle al Estado y a las organizaciones no gubernamentales que busquen el bien común. Las empresas tenemos una gran responsabilidad, y tenemos un gran poder de acción, con lo cual imagínense si pensamos en el bien común y no solamente en nuestro ombligo.

-¿Con qué te encontraste en Sistema B?
-Hay una gran conciencia y una gran vocación de todo el Ecosistema B de contribuir. Y eso es impresionante. Yo siempre digo que lo más importante es tener el intangible: comprar el propósito de Sistema B. Vi mucha voluntad de hacer. Obviamente nos encontramos con las limitaciones lógicas del contexto actual, pero en definitiva también creo que eligieron un perfil emprendedor como el mío justamente por eso: los emprendedores en las situaciones difíciles nos agrandamos más… El otro día alguien me dijo algo interesante y que comparto: «Tenemos que dejar de enamorarnos de ideas, y empezar a enamorarnos de problemas por resolver». Creo que esto es así porque si te enamorás de ideas te enfrascas en una sola forma de resolverlo; en cambio, si te enamorás de problemas por resolver vas a buscar 20.000 ideas para poder resolver el problema. Sistema B busca un poco eso: ¿qué puedo hacer para crear un negocio rentable que además genere un impacto positivo?

-El presidente Macri presentó hace un tiempo el proyecto de Ley de Sociedades de Beneficio e Interés Colectivo (BIC). ¿En qué estado se encuentra el proyecto?
-El caso de las sociedades BIC es un ejemplo más de cuál es la filosofía de Sistema B, que viene a aportar un movimiento desde una mirada más sistémica: no viene a liderar nada sino a colaborar.

En este caso, lo hizo con la propia comunidad, con abogados que se interesaron en el tema y prepararon el proyecto. Estamos muy cerca de que entre a las Cámaras, falta ajustar algunos detalles y la firma final del presidente. Es un momento histórico porque lo que tiene una organización no gubernamental como la nuestra es que literalmente nosotros hacemos doble impacto: el ambiental y social. Lo nuestro es construir.

Puntualmente, el año que viene tenemos un montón de proyectos que buscan concientizar a las empresas. Es decir, nuestro desafío es tener una mirada bien empática, salir a buscar al que piensa distinto y mostrarle que hay otra manera de trabajar. Venimos de una época en la que los cambios se daban a través de la revolución. Y la revolución implica choque, implica conflicto. Por lo general, se destruye más de lo que se construye. Hoy creo que estamos en una época evolutiva en la que la interacción se da a través de la empatía: de poder lograr ponerse en el lugar del otro y transmitirle lo que uno cree. En esa empatía se construye, y es impresionante ver a un montón de empresas gigantes, que antes ni se planteaban estas cosas, interesadas en la sustentabilidad y en los cambios positivos.

Creo que hay algo muy importante y es que ese camino lo está trayendo la nueva generación, que trae un cambio radical no solo como consumidor, sino también como empleado. Estoy convencido que el gran dilema lo tienen los grandes actores, que se cansaron de decir que los chicos no tienen compromiso. Y eso no es así: no pasa que los chicos no tienen compromiso, sino que quieren saber para qué lo hacen. Esto trae la era del nuevo consumidor, que es la del propósito: el consumidor le va a decir a la empresa «me gusta esta que decís como marca, pero contáme que vas a hacer como empresa». Esto va a hacer que uno cuando consuma un producto sepa que está contribuyendo a una causa.

-Seguramente irás al encuentro +B en Medellín, Colombia. ¿Qué tenés para contar al respecto?
-Será un encuentro de todo Sistema B Latinoamérica, de fin de noviembre a principio de diciembre. Es un momento de reflexión importantísimo, buscaremos inspirarnos y confirmar que el camino que queremos transitar es el correcto. Tenemos que entender que lo que planteamos desde la empresa no es ni más ni menos que los valores que uno tiene en su vida. En la vida uno se plantea un propósito, y yo creo que es la revolución de traer los valores éticos a la empresa. Tenemos que ser uno solo. Siendo dos personas distintas nos fue bastante mal…

En Medellín habrá líderes de toda la región, y lo que buscaremos es colaborar, cocrear. Sistema B no busca superestrellas, sino pequeñas personas que hagan un montón de cosas, y en grupo. Otra cosa que me impresionó cuando entré a Sistema B fue que de repente dejé de escuchar palabras como eficiencia en la utilización y empecé a escuchar hablar de energía, dejé de escuchar palabras como feedback y empecé a escuchar palabras como sentir.